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¿Con moto o con mochila?

Ayer fue Saint Patrick’s day y como cada año me acordé de mi primer gran viaje por Sudamérica. Iba con mi amiga Natalia, mi mochila y 4 meses por delante.  Habíamos terminado la temporada y nos habíamos pasado todo el verano hablando del tema. Recuerdo ese viaje con especial cariño porque fue una auténtica aventura, aunque las dos habíamos viajado antes (no tanto tiempo) nos invadía un entusiasmo inocente, casi rozando lo irresponsable porque nos lanzamos a la carretera dispuestas a llegar a Ushuaia y volver haciendo autoestop. Todo nos salía tan bien que decíamos “el universo se ha alineado a nuestro favor para que todo salga rodado”, nos llevaron en todo tipo de vehículos, nos acogieron en casas ajenas, nos dieron de comer. Conocimos a cada personaje que todavía tenemos grabadas sus historias en la mente como si hubiera sucedido ayer. Los conductores, especialmente los camioneros (que tantas horas pasan solos) veían en nosotras una especie de salida a sus secretos más escondidos. Sabían que no contaríamos nada y sabían que no les juzgaríamos. Reconozco que Natalia tiene ese algo que podría ser psicóloga. Y así nos enteramos de cosas que algún día contaré en un libro.

Llegamos a Ushuaia el dia de Saint Patrick y en chanclas. Si, no íbamos para nada preparadas para un viaje al sur y recuerdo ver a los demás viajeros listos para el trekking con sus botas de montaña, sus tiendas de campaña y sus sacos de dormir de invierno. Nosotras no llevábamos nada de eso, pero el universo estaba de nuestro lado y eso era mucho más. Ahora pienso que no era el universo, era nuestra mente. Seis años después y numerosas aventuras he comprendido el poder de la mente y he comprendido como las barreras se las pone uno mismo.  En el momento en que tu visualizas un objetivo y te encaras hacia él el camino se va abriendo paso frente a ti, hay piedras en el camino, obvio, pero si no lo pierdes de vista ya sabes hacia donde tienes que ir.

En fin, no me pongo más filosófica porque si no no paro, ya sabéis que me encanta reflexionar. Este no es un blog de motos, es un blog de viajes y de vida.

Así que voy a escribir mis pros y contras sobre viajar con moto y con mochila, basándome en mis experiencias:

CON MOTO

PROS:

-Vas donde quieres

-No pagas transportes

-Viajas por tierra y aunque tardes más, también conoces más

-No dependes de horarios

-La gente te trata de otra forma, valora tu aventura y de alguna manera te quieren ayudar.

-La hermandad motera es increíble. Se crea un vínculo especial entre moteros y no dudan en ayudarte de cualquier forma.

-Te abre puertas

-El esfuerzo es mayor por eso la recompensa se vive intensamente

-Se siente el paisaje en tu cuerpo

-Te puedes alejar de un lugar que no te gusta rápidamente

-Te hace superarte y afrontar miedos

-Ves paisajes increíbles, conoces gente increíble

-Viajas a tu ritmo

-A Juan le encanta y le hace feliz

CONTRAS:

-Es agotador

-El clima te condiciona. Si hace muy mal tiempo tienes que parar o irte de un lugar, si hace mucho frío no disfrutas manejando, lo mismo si hace mucha calor o viento fuerte

-Supone un coste extra: gasolina diaria, repuestos, saltos entre continentes carísimos…

-Te la juegas cada día. En una caída puedes perder mucho

-Te condiciona donde vas a dormir: no puedes dejarla afuera

-Tienes que ir mínimamente equipado y protegido

-Tienes que hacerle el mantenimiento. Recuerdo que Juan cambiaba el aceite en los hostales y las pastillas de freno en la misma puerta de la tienda. Hay que improvisar.

 

CON LA MOCHILA

PROS:

-Eres tu y la mochila

-Puedes ir a cualquier parte del mundo, es decir, si solo quieres viajar con moto olvídate de algunos países, a no ser que estés dispuesto a pagar el envío o el alquiler. Por ejemplo, me gustaría ir a Japón y no me importaría hacerlo con mochila, sin embargo Juan quiere con moto, ¿cómo lo hacemos? alquilar ahí es caro y enviar la nuestra más. Así que o vamos desde aquí con la nuestra o no vamos. Lo mismo con Australia.

-La mochila no genera gastos

-La mochila va donde tu vayas, sea un barco, una lancha, un avión, un camello…y no paga más por ello. Los gastos del viaje se reducen a tus necesidades.

-Si vas a dar la vuelta al mundo puedes saltar de continentes pagando mucho menos

-Te puedes quedar en casa de mucha gente sin pensar en si tendrá parking

 

CONTRAS:

-Dependes del transporte de otro

-Dependes de horarios

-Los transportes van de ciudad en ciudad así que te pierdes todo lo que hay en el camino

-Si un sitio no te gusta no puedes irte rápido

-La mochila siempre pesa

-No puedes acampar en medio de la nada

-A Juan no le gusta tanto

 

Y vosotros, ¿qué añadiriais? 

 

 

 

 

 

 

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Recomendaciones sobre el SOAM (Sur Oeste Argentino en Moto)

Si tienes pensado viajar al sur de Argentina en moto todo el mundo te va a decir que es muy lindo, hermoso etc. pero no todo el mundo lo ha hecho en moto y el viaje así lo cambia todo. Aquí os dejamos algunas recomendaciones basadas en nuestra experiencia.

-Una vez en Neuquén el primer mejor sitio para descansar es Junin de los Andes, está a 30 km de San Martín de los Andes y no es tan turístico, es más barato y hay mucho para ver alrededor. El parque Nacional Lanín lo puedes recorrer entero con la moto y es una maravilla. También hay otros recorridos en los que no pagas entrada. El hostel “El reencuentro” es la mejor opción sin duda.

-Se puede bajar hasta Bariloche por la ruta 40 y así hacer el camino de los 7 lagos. De este modo se pasa por Villa La Angostura y,  desviándose un poco, por Villa Traful. Es todo muy bonito y se puede ver en el mismo día. El Parque Nacional de los Arrayanes no se puede hacer en moto así que no lo hicimos por no dejarla afuera toda cargada. Si quieres quedarte en Villa La Angostura a dormir puedes conocer el parque pero a pie.

-Si a la vuelta se vuelve a subir por esta zona se puede hacer por la ex 40, que es muy bonita también y está asfaltada. Así no se repite camino.

-Bariloche es ciudad y puede ser agobiante con la moto buscar alojamiento con parking. Nosotros estuvimos en un hostel que tenía estacionamiento cerrado. Pero la ciudad en sí no se recomienda para un viaje un moto. Lo bonito es el camino.

-Más abajo está el Lago Puelo, es bonito también pero pagas una entrada para ver un lago como todos los que has visto por el camino, además no puedes recorrer nada en moto, tienes que dejarla y, si quieres, hacer un trekking. Pero si la moto está cargada no se recomienda.

-La ruta turística también te lleva a El Bolsón pero nosotros solo paramos para repostar y al súper. Es un pueblo y también lo bonito es el camino.

-Esquel esta bien para hacer noche, repostar, comprar, lavar ropa… Tiene el parque Nacional Los Alerces que se puede recorrer en moto porque discurre a lo largo de la carretera. En realidad si lo haces de subida entras por Esquel y sales por El Bolsón y al revés. Es bonito pero nosotros veníamos de Chile por el cruce de Futaleufú y el paisaje es exactamente el mismo que el del parque y no pagas para verlo.

-Nosotros de Esquel seguimos directo a Perito Moreno pueblo, que tiene varios alojamientos por el tema de la Cueva de las Manos. Lo hicimos por la 40, pero hay otras opciones como la ex 40 que aunque es de ripio seguro tiene mucho para ver al estar más cerca de la cordillera. Pero si quieres llegar rápido a El Calafate, la 40 es la más directa. Está en construcción y todavía quedan trozos largos de ripio. Unos 200 km aprox. En Gobernador Gregores paramos a repostar y nos dijeron que era mejor desviarse por la 27 y luego por la 286 para evitar el peor tramo de ripio. Así lo hicimos pero es mucho más largo, totalmente desolado, y aunque tuvo su encanto, se nos hico casi de noche. Al subir de nuevo, fuimos por la 40 y el tramo no es tan terrible.

-Si se hace de noche antes de llegar a El Calafate se puede pasar noche en La leona, 100 km antes. Está justo en el Lago Viedma.

-En El Calafate sobra decir que hay que ver el glaciar Perito Moreno y se recomienda pasar el día o comer un asado en el Lago Roca (hay parrillas para usar). Está en un desvío a mano derecha por el mismo camino que va al glaciar. Luego se puede volver al pueblo por un camino de ripio más corto que el de asfalto.  Ah, al salir del lago Roca si en lugar de volver sigues recto un poco más llegas a una Estancia típica argentina muy bonita.

-Si se llega al sur desde Mendoza, San Juan, Córdoba etc. como hicimos nosotros se recomienda hacer noche en Valle Grande (San Rafael) y después en Barrancas. Son lugares más pequeños y tranquilos. Entre Buta Ranquil y Chos Malal hay un tramo de curvas con mucho viento que puede ser peligroso, preguntar en gendarmería antes de pasar. O ir con mucha fe como nos dijo el gendarme. Igual dicen que si el viento es muy fuerte tocan una sirena y cortan el paso.

Todo el camino es espectacular, muy recomendable. Espero que os sirvan de algo estos tips.

 

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Entradas y salidas a Chile

La entrada en Chile fue un bajón. No nos dejaban pasar la rueda de repuesto que llevábamos (la delantera que aún nos quedaba)  porque al estar usada corría el riesgo de contener una larva que contaminara Chile. Le lloramos al gendarme pero no hubo manera, como decía él “es la ley”. Que rabia, todavía la lloramos. En un momento casi la rajamos para que no se la quedaran ellos o la vendieran. Pero también nos jodía hacer eso por si volvíamos a pasar por ahí o por el hecho de que aun servía y nos había costado conseguirla en Buenos Aires. Así que bueno, si algún moto viajero pasa por ahí que la recoja. Con todo ese asunto se nos hizo tarde y tuvimos que hacer la bajada por los caracoles de noche y yo llevaba todo el viaje esperando para hacer esa foto. Llegamos a Santiago súper tarde y no encontrábamos sitio en ningún hostel y solo les quedaban habitaciones privadas y súper caras. Hasta ahora lo más caro que hemos pagado para dormir. Más un estacionamiento para la moto. Un bajón. Hasta la 1 de la madrugada no encontramos nada así que imaginaos dando vueltas por una urbe desconocida y de noche con una moto que se ve de lejos.

Al día siguiente tomamos rumbo a Valparaíso y Viña del Mar. Nos hizo mucha ilusión encontrar una pegatina de comunidadmotoquera.com.ar que alguien nos dejó en la moto. Luego en Viña conocimos a 10 moteros argentinos, con edades comprendidas entre los 30 y 60 años, cada uno con una moto diferente: Vulcan, BMW 650, Tornado, CBR, Vstrom…. Iban a hacer el paso de Agua Negra, del cual ya habíamos oído hablar muy bien pero no sabíamos si íbamos a hacer. Nosotros nunca sabemos que vamos a hacer y eso a veces nos perjudica porque zigzagueamos en el recorrido, y cada kilómetro resta presupuesto… pero nos cuesta decidir la ruta. Queremos conocer lo máximo posible no sólo hacer km.

Compartimos una charla pero al día siguiente se fueron y nosotros nos quedamos. Le dije a Juan “podríamos hacer el paso de Agua Negra con ellos así no vamos solos”. Pero no sabíamos si subir al norte por Chile o por Argentina.

A los dos días fuimos para La Serena y ahí decidiríamos si seguir norte o volver a Argentina. El camino no fue tan lindo y encima nos cobraron 4 peajes, así que la idea de volver a Argentina se nos hacía la mejor. Al llegar a La Serena vemos en la plaza las motos de los argentinos. Los encontramos, nos pusimos a charlar y quedamos al día siguiente para cruzar todos juntos el paso de Agua Negra.

Nos despertamos a las 6 de la mañana con un temblor de tierra que fue alucinante. Debo reconocer que tenía curiosidad por saber cómo era eso de los temblores y por suerte no fue muy fuerte pero suficiente como para hacerme una idea. Las paredes tiemblan y se escucha un ruido que procede de bajo tierra. Igual que en las pelis. Saltamos de la cama para ver si la moto estaba bien.

Cuando amaneció salimos las 11 motos hacía el arriesgado cruce. Fue un día increíble. Inolvidable. En un momento éramos 17 motos circulando por esa escarpada carretera. Aparecieron BMWs y KTMs de la nada. La carretera era muy estrecha y llegó a una altura de 4780 metros sobre el nivel del mar. Nosotros estábamos preocupados de no poder hacerlo por no llevar las ruedas adecuadas pero los argentinos con dos cojones (hay que decirlo) iban con choperas y incluso con una CBR!! uno de ellos tenía las dos caderas operadas, si se caía podía ser muy jodido salir de ahí. Otro hacía 20 años que no andaba en moto. Aunque luego nos dijeron los gendarmes que controlan cuanta gente pasa por la aduana y si a las 10 de la noche no has salido por el otro lado van a buscarte. Aún así, le pusieron valor. Cuando empezó el ripio nosotros salimos primero y un rato después paramos a hacer fotos. Nos comimos un bocata y los argentinos seguían sin alcanzarnos. Pensamos que alguno se habría caído y que si era el de las caderas atornilladas lo tendrían que sacar en helicóptero. Seguimos esperando. Primero nos alcanzó una BMW de un alemán y luego ellos, delante el del CBR.

Hubo varias caídas pero sin daños, por suerte nosotros no, aunque casi sí. En un momento nos encontramos con uno de ellos clavado en un montículo de tierra y no podía salir, más adelante otros dos levantando las motos y después la CBR que se apunó y no arrancaba, se estaba calentando y perdía agua. Juan intentó poner agua de nuevo pero a los pocos metros la moto no podía seguir. Pensamos que se quedaba ahí. Por suerte pasó una camioneta de un trabajador, era un geólogo que nos contó que había un plan para hacer un túnel y evitar esa carretera pero que ya habían presentado tres proyectos y ninguno se llevaba a cabo, curiosamente después de haber recibido la subvención del gobierno para hacerlo. Este chico llevó el CBR unos km más adelante y al descender la altura se puso en marcha de nuevo. Yo también me apuné y cuando ayudé a levantar una moto me mareé. Es una sensación horrible, te mareas con cualquier esfuerzo y parece que te vas a desmayar. Pero por suerte fue un ratito corto y no he vuelto a marearme con la altura.

Hubo un momento muy gracioso en que las BMWs y las KTMs adelantaron al último que iba en una Vulcan, pero este se desvió por otro camino y más adelante salió antes que ellas y estas lo miraron y sin decirse nada, sólo con el gesto característico argentino de la mano le dijeron ¿de dónde carajo saliste che?

Fue un lindo viaje en moto y en grupo en el que todos nos ayudamos para seguir. Parábamos para hacernos fotos y nos emocionábamos como niños al ver la nieve. Es un paso internacional bastante arriesgado, es a mucha altura, no hay quita miedos y TODO el recorrido de montaña es de ripio. Sin embargo, es tan bonito que mientras lo haces no te lo puedes creer. Quieres parar cada kilómetro para hacer fotos porque a cada curva el paisaje es espectacular.

Al despedirnos nos abrazamos todos emocionados y felices y prometiendo un asado en el futuro.

Estas fotos son las del Paso de Agua Negra:

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Puesta al día

Después del Calafate la subida fue rápida, parando solamente para dormir. En Junin de los Andes estuvimos en el mismo hostel “El reencuentro” pero al llegar no había nadie, llamábamos  a Alvaro pero no aparecía, sin embargo estaban las brasas de un asado reciente. Supusimos que estaban durmiendo la siesta así que nos fuimos al súper, compramos unos chorizos y terminamos de usar el fuego. Al rato cayó Alvaro y otros huéspedes. Conocimos a una pareja de argentinos que llevaba dos meses recorriendo el sur. Iban con una camioneta 4×4, comida, agua y gasolina extra y recorrían los lugares más inhóspitos guiados por lo que habían visto en Google Earth. Nos hablaron de lugares increíbles muy inaccesible o incluso dentro de una estancia, porque eso es lo que tiene la Patagonia, que está toda privatizada. En la actualidad Benetton posee 900.000 hectáreas de campo en Argentina, además del director de Pepsi o el dueño de Lay’s. Si quieres subir a una montañita no puedes porque la vaya discurre a lo largo de la carretera.  Sin embargo, estos chicos se colaban o se hacían amigos del gaucho que rondaba las tierras y llegaban a lugares ocultos con géiseres, cuevas pintadas, cascadas escondidas… Cuando me lo contaban me di cuenta de como todos los viajeros vamos por la Ruta 40, sintiendo que recorremos la mítica carretera y en realidad estamos pasando de largo las estancias y la historia que aguardan inexplorados entre la carretera asfaltada y la cordillera de los Andes. En verdad cualquier carretera asfaltada te aleja de las entrañas de un país. Pero no podíamos seguirlos, nuestra rueda trasera estaba lisa y debíamos llegar a San Juan, donde teníamos las de repuesto. No contábamos con que las de tacos durasen tan poco, pero así fue. De Junin seguimos subiendo y quedándonos en los mismos hospedajes. No nos hacía mucha gracia repetir recorrido pero la verdad que cuando volvimos a pasar por el ripio de Neuquén-Mendoza le dije a Juan ¿lo han reparado? por un momento pensé que era otro lugar pero entonces me di cuenta que el miedo que pasé en el primer ripio, es decir en este, ahora era un chiste, es más tuve el lujo de disfrutar del camino, que parecía otro. La experiencia y todos los ripios del sur me hacían ver este como una broma, jaja.

Llegamos a San Juan y de nuevo nos encontramos con Juan y Mery, descansamos, disfrutamos y seguimos carretera hacia Chile por el paso de Los Libertadores. Nos hacía mucha ilusión este paso y la subida fue un subidón.  El paisaje muy bonito. Nos impactó el cementerio de los andinistas donde están los restos de algunos muertos en expediciones y de otros solamente algún recuerdo suyo como las zapatillas y una placa con su nombre porque nunca volvieron a casa y nunca fueron encontrados.

En este enlace, un experto os cuenta mejor la historia sobre este lugar: http://www.alpinismonline.com/nalp-notas.asp?id=10492

Un kilómetro después se encuentra el Puente del Inca, un lugar increíble en el que se formó un puente natural rocoso con aguas termales alrededor y se cree que los incas lo utilizaron como lugar sagrado.

Ah, me olvidaba de contar el suceso del “chorro”. Estábamos en la casa de la familia de Mery cuando escuchamos una discusión en la acera de delante. Cada vez era más fuerte hasta que la señora gritó “¡ayúdenme es un ladrón!” y el chorro salió corriendo. Detrás de él se fueron el hermano de Mery, Juan y el novio de Mery corriendo por las calles hasta que lo atraparon y lo trajeron de vuelta. Mientras Mery llamó a la policía y en cinco minutos llegaron. Lo metieron en el coche y le dieron un par de tundas. Fueron bien dadas porque el coche se movía… Seguramente al día siguiente el chico salió a la calle. Lo más sorprendente fue que el robo lo hizo a plena luz del día.

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Despachante de aduanas

Lo más complicado del viaje fue el envío de la moto, que si bien no es tan difícil como parece, nuestro despachante de aduanas en lugar de ayudarnos nos lo complicó. Ahora que ha pasado el tiempo y con ello la bronca, la rabia, el enfado, la frustración… (bueno puede que aún quede un poco) me animo a contarlo para que no le pase a otros.

Nosotros queríamos mandar la moto sí o sí a Buenos Aires porque ahí nos esperaba la familia de Juan y ya teníamos ganas de ir. Se puede mandar prácticamente a cualquier país, pero lo más cómodo para nosotros era ahí. Sabíamos que cualquier trámite en Argentina es difícil, pero llevábamos todo en regla así que por ese lado íbamos tranquilos.  Desde España, antes de empezar cualquier papeleo, le indicamos reiteradas veces al despachante que Juan exportaría la moto con pasaporte italiano porque si eres argentino no puedes exportar nada sin cargo de impuestos. Solamente estás exento de impuestos si haces una mudanza a modo de retorno voluntario. Y no era el caso. Sabíamos que ese tema era complicado por eso no dejamos de recordarle que No era un mudanza sino una exportación temporal como turista.

Cuando llegamos nosotros fuimos a la oficina del despachante “Gestión Rodar” en San Telmo y le dimos el dinero del presupuesto acordado. Un dinero que cubría todos los gastos y el almacenaje de 5 días que tardarían en darnos la moto.

La moto llegó y se inició el trámite que llaman “desconsolidación” y es que cuando la moto pasa del barco a un depósito fiscal, es decir, un almacén portuario, un hombre chequea que esté todo lo declarado, te firma un papel y te deja ir con la moto. Este trámite que duraría 5 días tardó 20. ¡¡20 días la moto retenida en aduana!! 20 días de angustia en los que el inútil del despachante, Andrés Angel González, dijo que quizás había que devolver la moto a España. Resulta que en la AFIP decían que Juan era argentino y un argentino no puede importar una moto. Casi nos da algo. Tuvimos que ir a la Embajada española a pedir un papel que demostrara que Juan es residente en España porque no bastaba con la residencia, tarjeta del banco, tarjeta del médico, contrato laboral etc. El embajador y su secretaria nos trató de maravilla, entendieron nuestra situación y, como excepción, nos escribieron una carta diciendo que Juan y yo estábamos de turistas por Argentina con nuestra moto. Después de eso pudimos desconsolidar la moto. El despachante no hizo ningún trámite porque a cada uno íbamos nosotros con su chico de los recados, y cuando este entraba en la oficina para entregar un papel nosotros no podíamos entrar. Por lo visto les incomodaba nuestra presencia. Menos transparencia en los trámites que en las cuentas de la casa real.

Después de 20 días pudimos sacar la moto. Y para colmo el despachante nos quería cobrar más. Le mandamos a la mierda.

Miquel Silvestre nos contó que él mandó la moto en avión a Santiago de Chile. Es más caro, pero en un día la tenía fuera.

Es cierto que si la moto hubiera estado a mi nombre quizás hubiera sido más fácil, pero tampoco hay garantías porque otros viajeros han tenido problemas en la aduana de Buenos Aires y como ya he dicho, transparencia cero.

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Como empezó todo

Quiero contar como empezó todo porque el otro día fue un día con sorpresa que se cerró con una experiencia que hace tiempo esperábamos vivir. Si bien en el viaje no tenemos nada planeado, esto esperábamos que pasara. Todo empezó hace más o menos un año. Una amiga chilena, que conocí hace 5 años en otro viaje de mochilera, vino a verme a Mallorca en un viaje que ella hacía por Europa. Poniéndonos al día nos cuenta que estuvo casi dos años viajando en moto por Sudamérica. Había conocido a un chico inglés que trajo su moto a Argentina y al conocerse siguieron viaje juntos. Cuando nos enseñó las fotos a Juan se le abrieron los ojos, ¿un inglés ha viajado con su moto por Argentina? ¿pero se puede? ahí se nos quedó la mosca detrás de la oreja. Al poco tiempo voy a la biblioteca y era el mes de la literatura de viajes. A mí, que me encanta leer sobre viajes, me vino genial y saqué varios libros. Entre ellos el de Miquel Silvestre “Un millón de piedras”. Lo devoré en dos días. Le contaba a Juan sus peripecias por África y nos imaginábamos a los dos viviendo esas aventuras, soñándolo y deseándolo,  pero también pensando que no era posible, que era muy caro, difícil…el miedo y la desinformación nos hacia volver a tierra y pensar que no se podía, que eso lo hacía gente con sponsors. Después del libro empezamos a ver vídeos en youtube y ahí ya flipábamos. Hay cantidad de gente viajando así, de cualquier forma y con cualquier moto, sin presupuesto, solos, en pareja… Cada uno a su manera, pero muchos. Ahí ya no había día que no viéramos vídeos, empezamos a seguir viajeros por facebook, leer sus blogs y cada día esa ilusión se hacía más palpable. Más real. Más posible. Pasaron los meses y un día aparece una revista de motos en el rellano de la escalera y en la portada tres motos como la que tenemos ahora. Nos parecía una señal. Nunca habíamos visto una revista de motos en todo el edificio.

Bueno, dijo Juan, publico mi moto (un CBR 600R) y si la vendo buscamos una para viajar. Yo pensaba, “ostia si la vende ya no hay marcha atrás, ¡es su moto!” A la semana  la había vendido y a la semana salió publicada la nuestra con menos de 20.000km y ¡a muy buen precio! Ya estaba. Lo más difícil, hacer del deseo una realidad, se estaba superando. Desde entonces cada día nos estuvimos preparando, vendíamos, comprábamos, cambiábamos… leíamos, llamábamos, nos informábamos… No fue fácil, pero tampoco imposible. De hecho ya estamos aquí, ya hemos ido al sur de Argentina y hemos vuelto. Los inconvenientes los vamos resolviendo día a día, pero ya estamos en la ruta y no hay quien nos pare. Llenos de polvo, sin ropa limpia, cansados, pero felices.

¿Y por qué más estamos contentos? ¡¡porque nos cruzamos con Miquel Silvestre en el glaciar Perito Moreno!!  Según sus comentarios en Facebook sabíamos que hacía días que estábamos por la misma zona, pero a unos 80 km de distancia.

El día que pasamos visitando el glaciar dimos por perdida la oportunidad de verle así que volvíamos del glaciar a medio día sin pensar en ello más. Y de repente aparece un casco amarillo que gira la curva y se cruza con nosotros. ¡Era Miquel! lo seguimos y al acercarnos le dijimos “Miquel Silvestre, un placer conocerte, venimos desde España y nos hemos leído tu libro”. Jajaja ¡la cara que puso! Estaba grabando unos vídeos para TVE así que alomejor salimos porque nos filmó. Por la noche fuimos a tomar unas cervezas y la verdad que sí fue un placer conocer  un poco más a este personaje que sin quererlo nos inspiró.

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Junín de los Andes

Este lugar es espectacular. Estamos explorando los alrededores visitando el parque nacional Lanín, el volcán Lanín, Lago Tromen etc. Con la moto nos metemos donde queremos, es genial, cada camino nos lleva a un pequeño paraíso así que no hay quien nos pare. Siempre he dicho que Argentina es precioso y ahora estoy más convencida que es de lo mejor que he visto. Uno se siente pequeño bajo las montañas nevadas y los lagos inmensos. Los caballos, las vacas y las ovejas pastando perfeccionan el paisaje bucólico de tanta belleza que te quedas sin palabras suficientes para describirlo.

En cuanto al tema del ripio… está superado, Juan está encantado y yo ya me voy acostumbrando porque la mayoría de caminos son así. La verdad que Juan es un conductor de primera y la moto una pasada, no se detiene ni en los peores caminos, cada vez la adoro más… yo me voy apañando yendo de paquete agarrándome a Juan, sujetando la Go Pro, subiendo y bajando para hacer fotos…

Cada día volvemos al hostel llenos de polvo, cansados, pero felices.

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Excursión a Chile

Hace unos días que estamos en Junin de los Andes más a gusto que un arbusto. Estamos en un hostel con buena onda e ideal para recorrer los alrededores. Hemos estado en el parque natural y en el lago Lanin. También fuimos a Chile por unas horas porque teníamos el visado caducado de un día. Lo que iba a ser una excursión de unas horas se convirtió en una locura. Cuando llegamos al pase fronterizo Maluil Malal, en medio de la montaña, precioso por cierto, nos dicen que al haber estado de ilegales un día (Juan ilegal en su país jajaja porque está usando el pasaporte italiano) debemos pagar 300 pesos. Ok. Pero que debemos pagarlos antes de volver al país o sino no nos dejarán entrar. Que putada, nuestras maletas están en el hostel y tenemos la noche pagada. Y encima sólo se puede pagar por internet en la página del gobierno porque no aceptan efectivo, según el chico “por una cuestión evidente, el dinero no llegaba nunca a capital”. Le preguntamos si podíamos hacer el trámite en su computadora y nos dice que no, que vayamos al siguiente pueblo y busquemos internet. Mala onda el pibe. Así que seguimos y entramos en Chile. Ya no podíamos volver a Argentina hasta haber saldado nuestra deuda con el país. Da lo mismo si estás sin visado un día o 60, la multa es la misma y se debe pagar antes de volver a  Argentina. Pero nosotros teníamos que volver a entrar a por nuestras cosas y además vamos a entrar y salir varias veces más en este viaje. Había que pagar. Bueno llegamos a la gendarmería de Chile y hacemos los trámites para entrar. Le pregunto a un chico por internet y le explico el problema así que muy amablemente me ofrece la computadora de su oficina. Súper amable. Entro en la página del gobierno, me registro, relleno el formulario, pongo los datos de mi tarjeta… y me dice que mi tarjeta no es válida. Joder! probamos con la de Juan…tampoco. El gendarme chileno me dice “este internet es muy básico, mejor vayan al pueblo y prueben allá”. Ok, nos vamos entre la montaña por una carretera de ripio de subidas y bajadas, precioso, con vacas, caballos, ríos…y llegamos a Curarrehue. Un pueblo diminuto. Buscamos internet, entro en la página del gobierno, ingreso mis datos voy a pagar y “error, su tarjeta es inválida” probamos con la de Juan y lo mismo. Pucha! Nos quedamos en la calle, pasa otro motero con una GS1200, nos saluda pero sigue. Cargamos el móvil un rato con la toma de mechero de la moto y resulta que había wifi en la calle, llamamos a Flor (la hermana de Juan en Buenos Aires) por Skype y le pedimos que nos haga el trámite desde casa. En 10 minutos está todo listo. Ya no hay deudas con Argentina, podemos volver a casa.

Así que ya sabéis, en Argentina te cobran 300 pesos por persona por estar de ilegal. En Tailandia también nos pasó y nos cobraron 500 bats (12 euros en ese momento). En Singapur vas a la cárcel por un día sin visado.

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Vientos huracanados

Cuando terminó el ripio ya estaba atardeciendo así que nos quedamos en el siguiente pueblo, Barrancos. Después venía Chos Malal pero para llegar ahí teníamos que pasar por unas curvas que bordeaban un volcán y ahí es donde se producían fuertes vientos. Así que después del día de ripio decidimos dejarlo para el siguiente.

Cuando despertamos,  estaba nublado. Le preguntamos a un chico qué tal estaba el viento hoy. ¡Para qué preguntamos! Nos dijo que viento había siempre y que cerca del volcán se juntaban varias corrientes provenientes de la cordillera y la fuerza que tenían “te volteaba” “que había volcado camiones” 😥

De repente ese pueblo polvoriento en el que nos quedamos me parecía un paraíso. No quería irme. Para contrastar información fuimos a preguntar a un gendarme. Le preguntamos si hoy era peligroso y nos dijo que no, pero que vayamos despacio y si vemos que el viento es muy fuerte que volvamos. Y yo le decía ¡¿pero y si nos damos cuenta cuando ya nos ha volteado?!  A lo que el señor me responde “vaya con fe nomás”.

Así que cagada de nuevo y con toda la fe que nunca tuve seguimos carretera…yo miraba el volcán de reojo rezando para que no nos “volteara” y poco a poco, con frío y un poco de lluvia pasamos ese tramo que no fue para tanto. ¡uff!

Sólo hay una foto, la de donde guardamos la moto en el hospedaje. No parábamos por si acaso el viento me volaba la cámara jaja. Pero habrá vídeos próximamente. 🙂

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Ruta 40. Neuquén

Cuando pasamos Malargüe empezó la parte de ripio que consistía en carreteras de piedras, tierra, asfalto roto, arenisca… viento fuerte, curvas, pendientes, lluvia, calor… vamos que un poco de todo…para los moteros un paraíso para mí un cague! era la primera vez que íbamos por este tipo de carreteras, no sabíamos cuando terminaban ni sabíamos que venía después de la siguiente curva. De vez en cuando nos cruzábamos un coche o una moto, pero difícil preguntar si íbamos en la dirección correcta y cuando había un desvío yo rezaba para que fuera el correcto. En un momento que paramos en un mirador un chico nos dijo que bordeáramos el río, y así hicimos…pero a veces el río se iba para otro lado que no había carretera! El mismo chico nos dijo que tuviéramos mucho cuidado entre Buta Ranquil y Chos Malal porque había vientos huracanados! Casi me da algo! y para variar íbamos con poca agua y poca batería en las cámaras…

Hubo momentos de máxima tensión (para mí, Juan estaba en su salsa) en que la moto culeaba, el ripio me hacía rebotar del asiento, pero como nos dijo Walter “nunca dejes de darle gas sino te caes” así que culeábamos pero Juan controlaba la situación, yo me agarraba como una garrapata y de pronto una de las maletas se cayo! Empecé a gritar ¡Juan la maleta! él ni se había dado cuenta. En mi cabeza pasó lo peor, pensé que la maleta se había roto, o el soporte, y ¡¿cómo la íbamos a enganchar si estaba roto el soporte?! Cuando llegamos a la maleta (100 metros atrás) vemos que está todo bien, no se ha roto nada, ni el soporte, uff menos mal. El corazón me latía a mil, teníamos la garganta seca de tragar tierra, pero cuando mirábamos a nuestro alrededor flipábamos del paisaje, de ver caballos sueltos en medio de la nada, de ver caminitos de tierra que se adentraban en las montañas o incluso de ver carteles que indicaban un refugio, una escuelita… yo me preguntaba cómo hace la gente para vivir ahí, en esas tierras inhóspitas a kilómetros de un hospital o mercado. No se veía gente, sólo su rastro. De vez en cuando el viento levantaba una columna de polvo que se cruzaba en nuestro camino. Os juro que tenía el corazón en la garganta.

Cuando terminó el ripio me di cuenta que todo esa tensión era fruto de enfrentarme a lo desconocido. Yo me repetía “esta es la ruta 40, la mítica ruta 40, lo han hecho en moto, en bici, en caravana”… pero yo nunca lo había hecho así que el miedo a estar entre la inmensidad me hacía pensar cosas feas. Después nos encontramos varios moteros que nos saludaban al pasar. Respiré hondo y pensé, es la ruta 40, hay que disfrutarla!

http://www.tripline.net/trip/Ruta40-5540620524041007B2789DF5285A2123

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