¿Con moto o con mochila?

Ayer fue Saint Patrick’s day y como cada año me acordé de mi primer gran viaje por Sudamérica. Iba con mi amiga Natalia, mi mochila y 4 meses por delante.  Habíamos terminado la temporada y nos habíamos pasado todo el verano hablando del tema. Recuerdo ese viaje con especial cariño porque fue una auténtica aventura, aunque las dos habíamos viajado antes (no tanto tiempo) nos invadía un entusiasmo inocente, casi rozando lo irresponsable porque nos lanzamos a la carretera dispuestas a llegar a Ushuaia y volver haciendo autoestop. Todo nos salía tan bien que decíamos “el universo se ha alineado a nuestro favor para que todo salga rodado”, nos llevaron en todo tipo de vehículos, nos acogieron en casas ajenas, nos dieron de comer. Conocimos a cada personaje que todavía tenemos grabadas sus historias en la mente como si hubiera sucedido ayer. Los conductores, especialmente los camioneros (que tantas horas pasan solos) veían en nosotras una especie de salida a sus secretos más escondidos. Sabían que no contaríamos nada y sabían que no les juzgaríamos. Reconozco que Natalia tiene ese algo que podría ser psicóloga. Y así nos enteramos de cosas que algún día contaré en un libro.

Llegamos a Ushuaia el dia de Saint Patrick y en chanclas. Si, no íbamos para nada preparadas para un viaje al sur y recuerdo ver a los demás viajeros listos para el trekking con sus botas de montaña, sus tiendas de campaña y sus sacos de dormir de invierno. Nosotras no llevábamos nada de eso, pero el universo estaba de nuestro lado y eso era mucho más. Ahora pienso que no era el universo, era nuestra mente. Seis años después y numerosas aventuras he comprendido el poder de la mente y he comprendido como las barreras se las pone uno mismo.  En el momento en que tu visualizas un objetivo y te encaras hacia él el camino se va abriendo paso frente a ti, hay piedras en el camino, obvio, pero si no lo pierdes de vista ya sabes hacia donde tienes que ir.

En fin, no me pongo más filosófica porque si no no paro, ya sabéis que me encanta reflexionar. Este no es un blog de motos, es un blog de viajes y de vida.

Así que voy a escribir mis pros y contras sobre viajar con moto y con mochila, basándome en mis experiencias:

CON MOTO

PROS:

-Vas donde quieres

-No pagas transportes

-Viajas por tierra y aunque tardes más, también conoces más

-No dependes de horarios

-La gente te trata de otra forma, valora tu aventura y de alguna manera te quieren ayudar.

-La hermandad motera es increíble. Se crea un vínculo especial entre moteros y no dudan en ayudarte de cualquier forma.

-Te abre puertas

-El esfuerzo es mayor por eso la recompensa se vive intensamente

-Se siente el paisaje en tu cuerpo

-Te puedes alejar de un lugar que no te gusta rápidamente

-Te hace superarte y afrontar miedos

-Ves paisajes increíbles, conoces gente increíble

-Viajas a tu ritmo

-A Juan le encanta y le hace feliz

CONTRAS:

-Es agotador

-El clima te condiciona. Si hace muy mal tiempo tienes que parar o irte de un lugar, si hace mucho frío no disfrutas manejando, lo mismo si hace mucha calor o viento fuerte

-Supone un coste extra: gasolina diaria, repuestos, saltos entre continentes carísimos…

-Te la juegas cada día. En una caída puedes perder mucho

-Te condiciona donde vas a dormir: no puedes dejarla afuera

-Tienes que ir mínimamente equipado y protegido

-Tienes que hacerle el mantenimiento. Recuerdo que Juan cambiaba el aceite en los hostales y las pastillas de freno en la misma puerta de la tienda. Hay que improvisar.

 

CON LA MOCHILA

PROS:

-Eres tu y la mochila

-Puedes ir a cualquier parte del mundo, es decir, si solo quieres viajar con moto olvídate de algunos países, a no ser que estés dispuesto a pagar el envío o el alquiler. Por ejemplo, me gustaría ir a Japón y no me importaría hacerlo con mochila, sin embargo Juan quiere con moto, ¿cómo lo hacemos? alquilar ahí es caro y enviar la nuestra más. Así que o vamos desde aquí con la nuestra o no vamos. Lo mismo con Australia.

-La mochila no genera gastos

-La mochila va donde tu vayas, sea un barco, una lancha, un avión, un camello…y no paga más por ello. Los gastos del viaje se reducen a tus necesidades.

-Si vas a dar la vuelta al mundo puedes saltar de continentes pagando mucho menos

-Te puedes quedar en casa de mucha gente sin pensar en si tendrá parking

 

CONTRAS:

-Dependes del transporte de otro

-Dependes de horarios

-Los transportes van de ciudad en ciudad así que te pierdes todo lo que hay en el camino

-Si un sitio no te gusta no puedes irte rápido

-La mochila siempre pesa

-No puedes acampar en medio de la nada

-A Juan no le gusta tanto

 

Y vosotros, ¿qué añadiriais? 

 

 

 

 

 

 

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Consejos y curiosidades

Nuestros consejos para recorrer Rajasthan en moto:

-Nosotros nos llevamos la chaqueta de moto y el casco nuestro de casa. Yo además llevaba un vaquero comprado para esta ocasión, especial para moto y al que le puedes sacar las protecciones una vez llegas al hotel. Muy cómodo, seguro y práctico. También mis botas de montaña que llevo en todo viaje. Juan iba con un vaquero normal y unas zapatillas normales.

-Llevar tus propias cinchas para atar el equipaje, las que te dan ellos se van deshaciendo por el camino….

-Dicen que las Enfield suelen tener fallos eléctricos y la nuestra falló en el claxon al cuarto día (super importante en India) y pasaron dos días hasta que conseguimos uno en una ciudad grande. Uno nuevo (el horn relay era exactamente) nos costó 100 rupias (1.32 euros) así que no se si una próxima vez me llevaría uno de repuesto….aceite, cable de embrague y otros accesorios nos los dieron en la tienda y nos los cobrarían solo si lo usábamos. No usamos ninguno. Ojo, al devolver la moto nos dijeron que la rueda no giraba del todo recta y nos querían cobrar por ello, a lo que Juan les dijo que al salir eso no lo miraron así que no se podía comparar y que él aseguraba que estaba igual a como nos la habían dado porque la habíamos cuidado. No pagamos nada.

-Yo pensaba conseguir un mapa de carreteras en una gasolinera de India, error. Raúl tenía su mapa de India traído de Barcelona así que aconsejo comprarlo en el país de origen. Los que te dan en India son muy básicos, solo aparecen las autopistas principales y sin numeración ni nada.

-Buscar las carreteras secundarias, a veces son peor que la autopista pero otras son una maravilla. Informarse antes.

-Pedir el visado con bastante antelación. En realidad una semana basta pero los nervios que pasas por si hay un contratiempo no merecen la pena.

-El taxi del aeropuerto al centro de Delhi cuesta unas 500 rupias.

-La mayoría de hoteles no limpia la habitación ni cambia las sábanas, sobra decir que las mantas tampoco. Nosotros llevábamos saco de dormir y lo usamos casi todas las noches. No logro entender por qué no limpian, es como que no ven la suciedad. Solo barren el suelo y poco más. Hay hoteles muy bonitos que son nuevos pero parecen viejos porque no los mantienen. Nosotros pagamos una media de 10 euros por noche y no estaban mal. Solo el tema de la limpieza falla. Un truco para las chicas: pasad un papel por el water y luego decidid si queréis sentaros o no porque seguro no ha visto lejía jamas…

-Nosotros no lo teníamos pero puede servir mucho la aplicación de móvil que te traduce los carteles. La mayoría solo están en hindi. Si sabes el nombre de la siguiente ciudad no hay problema para preguntar pero a veces quieres saber lo que dice un cartel y no puedes y no todos los indios hablan inglés como para que te entiendan y te traduzcan.

-Tema conducción, los consejos que nos dio Raúl fueron de gran ayuda: si vas detrás de un camión y este se mueve hacia un lado, haced lo mismo. Si un camión se mueve es porque está esquivando algo como otro camión o una vaca, si no no se mueve. Si ves un vehículo que viene de frente y te mueves hacia un lado en seguida el otro ni se molestará en reducir o quitarse entonces te pasará a fondo y cerquita. En cambio si apuras un poco y no te quitas en seguida le obligas a que reduzca y se aparte un poco, así hay espacio para circular los dos bien. Ojo, alguno que otro no lo hace y te quitas o te quita.

-No vayáis al Taj Mahal en viernes, está cerrado.

-En las zonas turísticas van a tratar de engatusaros con historias para embaucarte y engañarte. Ni caso nunca. Hay que tener claro lo que uno quiere y no escuchar a nadie. Ejemplo: llegamos a Delhi al hotel reservado, pero llegamos a las 8 am y la habitación no te la dan hasta las 12 así que el director del hotel nos dice que nos acompaña a otro cerca donde podemos entrar ya. Le seguimos y vemos la habitación del otro: una cueva húmeda y mugrienta. Costaba mucho menos que el otro que habíamos reservado. Así que le dijimos que no y que esperaríamos a que el suyo estuviera disponible. Otro día, estamos en Agra para ver el Taj Mahal y de repente se nos sube al taxi un tío que nos dice “hola soy vuestro guía en Agra” y nosotros: “no queremos guía” él: “es por vuestra seguridad en la ciudad” jaja (no sabia con quien hablaba) y le decimos : “¿es gratis?” y dice “la voluntad” y nosotros: “no gracias correremos el riesgo”. Y él: “si vais conmigo al Taj Mahal no tendréis que hacer la cola de hora y media para entrar”…y así un rato hasta que se dio por vencido. Llegamos a la entrada del Taj y compramos la entrada en menos de un minuto. Ahí mismo viene otro con una especie de carnet de trabajador del Taj y nos dice: “si entras conmigo no tendréis que hacer la cola de hora y media para entrar”. Ya estábamos hasta las narices y le dijimos un no rotundo y seguimos. Entramos en el Taj en menos de 20 minutos.

-En la mayoría de sitios no vimos turistas occidentales y al parecer los indios tampoco y nos pedían hacerse fotos con nosotros jaja.

-Hay gasolina por todo, bien de gasolinera bien de bidón en un pueblito, pero siempre encontramos. Basta decir petrol!

-Visitar el templo de Ranakpur

-No tomarse a mal las miradas, te miran fijamente y muy pocos apartan la mirada cuando les miras tú. Lo más gracioso es cuando les sonríes tú y se llevan una sorpresa tipo: ¡ostia pero si los occidentales también sonríen! Son como niños.

-Si te cansas de que la comida pique tanto a la entrada como a la salida pide “not spicy”.

-Está prohibido derrumbar templos así que puedes encontrarte uno en medio de una carretera recién construida.

-Comida en la ruta: Kachori, empanada frita con patata y especias dentro, riquísima y barata, menos de un euro.  La comida es una lotería, a veces muy rica a veces mala. La mayoria de “restaurantes” son vegetarianos y en algunos pueblos no comen huevos ni pollo. Yo viví a lentejas, pan del suyo (chapati, muy rico), patatas y kachori. Por suerte venden galletitas si quieres algo familiar. Ah, para desayunar puedes conseguir tostadas, café y fruta si no quieres curry. Juan lo pasó peor con la comida, veía una vaca y pensaba en asado. (foto abajo del kachori)

-Sobre todo: mente abierta y relax. Yo creo que disfruté tanto porque ya fui predispuesta a sorprenderme y saber que todo funciona de otra forma. En realidad hay que viajar siempre así pero no está mal recordarlo.

-Un mono me robó un paquete de galletas, me vio sacarlo y vino a robármelo corriendo. No aprendo! me pasó lo mismo en Tailandia con un plátano (foto abajo).

-Una noche nos quedamos en un hotel maravilloso que era un antiguo palacio de un Maharajá, tenia unos jardines hermosos  (foto abajo).

-Compramos especias para el Food Truck, pero la roja (red chili) nos las quitaron en el aeropuerto😦

-En la ultima foto no se ve pero detrás de mi había una pequeña jaula con ratones blancos, pregunté a los dueños y era por adoración.

Hasta aquí lo que se me ocurre, si luego recuerdo otra cosa la añado.

Un abrazo viajeros!

Próximo post: las mejores fotos del viaje!

 

 

 

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El encuentro sorpresa

Ya sabía de la existencia de Raul Sanz y su empresa indiaenmoto.com con la que hace aventuras guiadas por todo el país con viajes casi personalizados y en Royal Enfield. Así que le escribí contándole nuestro plan. Casualidades de la vida iba a estar en Delhi el mismo día que nosotros así que nos dijo de cenar. Nosotros fuimos encantados aunque sin saber qué nos íbamos a encontrar. Vino con Miriam, su novia, y resultaron ser una pareja encantadora, hablamos sobre viajes y nos dieron algunos tips muy buenos como para introducirnos en el caótico y maravilloso mundo hindú. Lo mejor de todo y para nuestra sorpresa es cuando nos dice “mañana quiero salir a hacer una ruta que estoy explorando para llevar a mi próximo grupo, quiero entrar en un salar ¿os venís?”

¡¿Qué si nos venimos?! Sin dudarlo le dijimos que sí, ¡de cabeza!

Nosotros íbamos sin GPS, sin experiencia en India y sin un mapa decente, solo uno turístico pero con las carretera principales. Estábamos encantados de la vida, el viaje había dado un giro de 180 grados  y pasó de ser “vamos y vemos por donde tiramos” a “vamos con un tío que en una anterior  vida debió ser hindú y que se conoce las carreteras de puta madre y nos lleva a hacer una ruta de exploración”. Yujuuuuuuuuuuuu

Así que al dia siguiente fuimos a recoger la moto (Royal Enfield Machismo 500) a Tony Bike Center, en Delhi donde también habíamos quedado con los chicos  y empezabamos nuestra aventura por India en moto con una pareja de viajeros estupenda.

Raúl nos llevó por unas carreteras muy chulas que pasaban por pueblos muy auténticos donde el consumismo y la vida moderna brillaban por su ausencia, donde la gente nos miraba como si viniéramos de otro planeta y donde la vida parecía haberse detenido. Unos sitios muy especiales. Algunos eran pueblitos polvorientos, sin carretera asfaltada y veías a las mujeres cargando ramas, agua o sacos en su cabeza, con sus vestidos super coloridos que desentonaban con el paisaje color ocre intenso. De vez en cuando un mono, una vaca. Poco tráfico y no tanta suciedad, otra India. La India rural fuera de las guías turísticas. Siempre estaremos agradecidos a Raúl por esos días en la ruta con él. Fueron únicos.

También nos llevó por algunas de las principales ciudades de Rajasthan y a sus fuertes de defensa, donde reina el caos (des)organizado pero fáciles de llevar al ir con alguien que se conoce las calles, los view point más espectaculares, los hospedajes y sobre todo la manera de mirar las cosas para entenderlas. Con sus consejos nos hizo el bautismo perfecto para poder seguir camino nosotros solos.

Después de tres o cuatro días con ellos, la ruta en compañía se nos acababa pero una amistad había empezado. Esperamos verles de nuevo, quien sabe si en India o en España.

 

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Llegada a la India

Después de tres aviones llegamos a Delhi recién amaneciendo. La primera noche la teníamos reservada en un hotel con servicio de recogida al aeropuerto, queríamos que la llegada fuera fácil. Hace años alguien me dijo que lo primero que llama la atención al salir del avión en India es el fuerte olor, así que mientras esperábamos para salir yo iba empinando la nariz porque pensé que me impactaria tanto como aquella frase que me dijeron hace tiempo. Pero no fue así, no sentí ningún olor y lo único que me llamó la atención es el cielo encapotado de contaminación y el hecho de que no se veía ninguna mujer por ningún lado, solo hombres con túnicas y turbantes. Estaba amaneciendo con un cielo rojizo y sucio y la imagen de los hombres así vestidos y en ese entorno de neblina se me ha quedado grabada.

 

Al principio del recorrido pensé que la gente exageraba con India  pero ni bien entramos en el centro de la capital empecé a sentir ese olor del que me hablaron, esas vacas por la calle que tanto cuentan y ese caos reinante en cada rincón. Todo es surrealista, en serio. Donde mires hay algo que llama la atención. Hay basura por TODO, lo último de lo último de los residuos, lo que queda después de que vacas, cerdos y perros hayan rebuscado. En realidad es una mezcla de caca de vaca, pis de persona, papelitos del tabaco de mascar que tanto mascan y eso si, escupitajos por todo, y cuidado que no te caiga uno encima. Toman mucho tabaco de mascar que van escupiendo mientras lo chupan, algunos antes de hablarte deben escupir el líquido marrón rojizo y no les pasa nada por hacerlo casi en tu cara.

Como dije en otra ocasión, a la India hay que ir con la mente muy abierta. Las costumbres son otras, la educación es otra, las formas de hacer las cosas, la comida, el trato con la gente y hacia nosotros. Pero es muy divertido, si te gustan los animales, y con animales digo vacas, perros, cerdos, monos y camellos, te encantará verlos por todo, y cuando digo por todo me refiero a en la puerta del hotel, asomando la cabeza en un negocio a ver si le dan algo de comida, en la vereda donde estas caminando (si tienes suerte de que haya vereda porque suele estar ocupada por coches, motos, carros, puestos callejeros y montañitas de basura quemándose, con un olor, diríamos fuerte), es decir no es que haya animales en la India es que se CONVIVE con ellos, se comparte el espacio con ellos, y para mi eso es muy divertido, aunque corras el riesgo de patinarte con una caca.

A propósito de tropezarte. El peatón es el último en las normas de convivencia, si es que existen tales normas, y el motorista el segundo último así que hay que ponerse las pilas y prestar mucha atención por donde vas. Salir a caminar es todo un desafío, en serio, cuando digo que hay que ir con la mente abierta digo que cuando tengas que cruzar una calle crúzala sin pensar y MUY IMPORTANTE sin dudar, sino el que va en vehículo puede no calcular bien la trayectoria de velocidad y distancia y llevarte por delante, así que, aviso: se cruza la calle a una velocidad constante con paso firme y sin mirar a los lados. Ellos os esquivarán. Varias veces salimos a dar una vuelta por el pueblo donde estábamos y al rato teníamos la sensación de “¡por qué no hemos salido con la moto!”. Desde la moto se ven más cosas (sobre todo el copiloto :b ) o se ven mejor porque caminando debes ir al tanto de no pisar cacas, de que no te atropellen o te pisen con una rueda, hacer fotos, mirar las cosas que venden, probar comida, saludar a la gente que te ve y en seguida te dice “Hello, what country?” y de verdad que es un estrés. Eso si, caminando también te llevas sorpresas, como de repente un templo enorme en medio de la acera o un árbol lleno de veneraciones.

Aunque en moto tiene lo suyo, no penséis que es un viaje relajado. Yo le decía a Juan “a ver si el próximo pueblo es un poco más tranquilo” y mientras pasaban los días cambié la frase a “bueno, el próximo pueblo tranquilo será en casa” porque de verdad que no hay respiro, es tensión, ruido, gente, en definitiva KILOMBO, unas 20 horas al día. Por eso hay que ir con ganas de marcha, nada de relax, por lo menos en Rajasthan, pero es una adrenalina tan buena que al final vuelves a casa quemado pero por alguna extraña razón quieres más.

También hay que tener paciencia porque todo se hace a otro ritmo y en algunas tiendas te ofrecen un te chai para acompañar el rato. Cuidado con el chai, está bueno, pero a veces lo compran en un puesto de la calle que usa agua del grifo y puedes acabar corriendo hacia el hotel… ejem, no lo digo por nadie…

La primera noche nos deparaba una sorpresa que cambiaría el rumbo del viaje… así que ya mismo me pongo a contarlo en un post nuevo para que este no sea muy largo.

Saludos!

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INDIA!

Era el momento perfecto para ir a India, la rutina empezaba a hacer estragos en mí: manías, irritación, pensamientos repetitivos sobre el futuro, está claro que la rutina me sienta muy mal. Así que le dije a Juan (con poca esperanza ya que los 4 meses en el sudeste asiático nos bastaron, somos más de América) ¿y si nos vamos a la India y alquilamos una scooter y recorremos un poco por ahí? (lo dije así como quien no quiere la cosa), entonces él me miró, puso los dedos como hacen los italianos y argentinos y me dijo: “¡¡qué scooter!! si vamos a la India quiero manejar una Royal Enfield”. Y así fue como yo elegí el destino y Juan la moto.

¿Por que India y por qué Rajasthan?

Los billetes estaban baratos a EEUU y a India. Había que elegir. EEUU nos apetecía porque nos gusta, es relajado, fácil, tiene mucha naturaleza, pero justamente relajarnos es lo que menos nos apetecía, ya nos relajamos aquí en Mallorca. Yo quería aventura, cosas nuevas, impactarme y romper los esquemas, por eso era el momento perfecto para India. Apenas habíamos leído sobre este país así que nos íbamos como creo que hay que ir a la India: sin expectativas, con la mente muy abierta y dispuesto a que todo sea totalmente diferente a nuestras costumbres.

Ahora había que decidir si ir al norte o al sur. Empecé a leer y las opciones aumentaban. Había que descartar: a los Himalayas no porque ahora hace un frío del carajo, a las playas no porque ya tenemos playa aquí, a Kerala no porque queda muy al sur y el vuelo es a Delhi… pero Rajasthan era ideal porque podíamos hacer una ruta circular sin repetir recorrido, empezar desde la cercana Delhi y además es uno de los estados más “exóticos” y con las mejores carreteras. Listo! Nos vamos a Rajasthan!!

La moto: una Royal Enfield 500 modelo Machismo.

Los post sobre este viaje están al inicio del blog y las fotos aquí :)

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Manual de viajero?

No puedo escribir una guía sobre viajes en moto y mucho menos hablar de mecánica o de las mejores ruedas. Pero si puedo hablar de lo que es emprender una aventura que no has realizado antes y a la que te enfrentas con muchos miedos pero que va hacer que tu vida no vuelva a ser igual.

 

Puedo hablar de lo que es enviar una moto cuando nunca has escuchado las palabras packing list y de lo que se siente cuando metes tu propiedad de más valor en una caja de madera mal hecha para que cruce el Atlántico. También puedo decir que nunca dejes un país tú antes que la moto, pero lo puedo decir porque lo he tenido que aprender por las malas. Y es que no hay información en internet que valga más que tu propia experiencia.

 

Se que en el off road (término que no conocía) no hay que dejar de darle gas a la moto porque cuando íbamos por la Ruta 40 y yo le gritaba a Juan acojonada que parase porque se me iba el culo, él me decía que si no le daba gas nos caeríamos.

 

Puedo contaros que aunque adoráis a vuestra moto, durante el viaje será la amante más exigente que vayáis a tener, no puede dormir en cualquier lado, tiene que ser en un sitio a buen recaudo, no puede usar cualquier lubricante, hay que hidratarla bien, ni puede llevar cualquier par de zapatos, tenéis que comprarle los mejores que necesite. Sin embargo, no hace falta deciros que esta exigente amante será la razón de ser del viaje. Porque sin ella no sois nadie, ella hace que no seáis un viajero más, ella hace que la gente te mire con admiración y te tienda una mano, ella hace que seas especial y ella es la que te llevará por los caminos mas exigentes y a las satisfacciones más plenas. Yo no me había subido a una moto desde mi scooter de los 16 años y ahora puedo decir que el amor por esa máquina sólo lo entendemos unos pocos. Los demás no sólo no tienen ni idea sino que te miran como si estuvieras loco cuando hablas de ella como “tu niña”.

 

No puedo deciros como funciona un GPS porque la mejor forma de saber como llegar (o de perderse) es preguntando, que encima es gratis y puedes ganar un amigo. Pero sí se que un mapa de papel nunca os dejará tirados.

 

También puedo deciros que si viajáis con una BMW os llevéis repuestos desde casa porque si os toca cambiar la transmisión  en Perú, vais a pagarla muy cara, pero que si tenéis que cambiar neumáticos o pastillas de frenos, en Colombia o México no tendréis problemas.

 

Que vuestro equipaje sea la paciencia y la sonrisa porque la policía y las fronteras os van a poner a prueba, aunque no está de más llevar bastantes dólares en billetes pequeños y fotocopias a color de los papeles de la moto para evitar dar los originales.

 

En cuanto a la equipación vuestra, si viajáis en pareja no necesitáis intercomunicadores: vais a vivir día y noche a 5 cm de distancia. Aprenderéis un lenguaje de signos y de miradas. Sabed que los defectos se intensifican, sin embargo las alegrías, si no son compartidas no valen nada.

 

Una cosa que no me falta jamás en un viaje, con o sin moto, es mi equipo fotográfico. Es imprescindible un trípode, bueno y robusto pero a la vez ligero, que sea fácil de montar y desmontar. Un disparador remoto con sus pilas de repuesto y dos baterías para la cámara. ¿Objetivos? Por lo menos un angular para atrapar el máximo de paisaje posible (aunque en la Patagonia no os bastará ninguno) y un tele para captar buenos retratos y detalles lejanos. Aunque si os gustan especialmente los retratos, un 50 fijo va muy bien y ocupa muy poco espacio. Por supuesto, llevaros una pera de aire para eliminar partículas y bastoncillos con líquido para limpiar el espejo (si se trata de una réflex). Si estáis en el desierto rodead la ranura del objetivo con un trozo de trapo para evitar que entre arena y si estáis en un clima muy frío no sopléis el objetivo porque se puede congelar. Tarjetas de memoria de gran capacidad pero sin pasarse porque si la pierdes, pierdes mucho. Y al menos dos discos duros. Conectarlos en lugares ajenos es muy mala idea, no sea que os pase como a mí y perdáis fotos porque se va la electricidad en el ciber café o el ordenador se “cuelga” justo cuando estás trasladando las imágenes. Y por último, no puede faltar un filtro polarizador, que no sólo suaviza los reflejos del metal o aumenta el contraste entre el cielo y las nubes, sino que también protege el cristal del objetivo de una caída, porque te caerás, y es mejor romper un filtro de 20 euros que un objetivo de 300.

 

 

 

Así que finalmente, mi último consejo de manual es que te prepares, porque volver a una vida “normal” después de un viaje en moto será un castigo diario, un duro recordatorio de lo que fue la felicidad con lo mínimo: comida, bebida y gasolina. Detestarás tener todas las comodidades porque después de un mes querrás estar lleno de polvo y agotado pero pleno en tu interior. Puedo hablar de haber sentido felicidad plena, sin el “pero”, “es que” o el “y si…” porque la viví.

 

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Año nuevo, vida nueva.

Hola amigos! Feliz año nuevo! Os deseamos un super 2016, ojalá todos vuestros deseos se cumplan.

Queríamos contaros un poco el balance de 2015 y lo que puede llegar a ser 2016.

En cuanto volvimos del viaje, a las pocas semanas los dos teníamos trabajo. Nos parecía increíble ya que no sabíamos que íbamos a hacer en Mallorca en invierno, así que nos hemos sentido muy afortunados de poder trabajar hasta ayer mismo. No han sido los trabajos ideales, pero en mi caso lo pude compaginar con mi trabajo fijo de verano y hemos podido ahorrar lo suficiente como para emprender nuestro próximo proyecto. Ya está en marcha pero hasta que no pueda enseñaros la foto (en pocos días) y lo veáis claro no quiero desvelar detalles.

Así que si tenemos que hacer un resumen de este año 2015 sería: trabajo-casa-trabajo-casa y algún día playa….

Cuando volvimos del viaje no parábamos de pensar (bueno, durante el viaje también) qué podíamos hacer para seguir viajando. Hemos visto como muchos viajeros venden libros, postales, artesanías etc. o tienen un sponsor. Lo del sponsor lo descartamos porque implica ir pidiendo a todas la empresas posibles que te den dinero o material a cambio de publicidad. No somos de pedir nada la verdad, nos daría hasta corte. Creemos que trabajar y ahorrar es más fácil y productivo y además no le debes nada a nadie. Habíamos pensado trabajar por el camino también, pero al final, lo mas práctico es volver a casa y ahorrar de nuevo. Además no se está nada mal en Mallorca, no tenemos necesidad de dejarlo todo para no volver (de momento) simplemente nos gusta trabajar en verano y viajar en invierno como hemos hecho hasta ahora ¿no está mal no?

¿Por qué hemos ahorrado todo el 2015? ¡Porque hemos decidido abrir nuestro pequeño negocio! algunos diréis que un negocio te vuelve esclavo de él… puede ser…aunque preferimos ser esclavos de nuestro negocio que de la empresa de otro. Y trataremos de combinar en todo lo posible trabajo con viajes. Es decir, con nuestro esfuerzo generaremos ese dinero que necesitamos para viajar. No trabajaremos todo el año, ni viajaremos todo el año, pero entre uno y otro pasaremos el año haciendo lo que nos gusta.

No ha sido fácil tomar esta decisión, hemos tenido momentos muy parecidos a los que tuvimos antes del viaje en moto. Son momentos en los que tienes que hacer una primera inversión económica y te sientes con vértigo (la noche anterior no pude dormir porque tenía el estomago revuelto) piensas: ¿qué estamos haciendo? ¿valdrá la pena? Pero una vez superado ese momento, sientes que estás haciendo lo correcto porque es lo que en el fondo deseas. Luego viene otro momento de incertidumbre, ¿Y si nos va mal?, antes del viaje en moto pensábamos ¿Y si nos roban y lo perdemos todo?, entonces hacemos balance de posibles pérdidas: X dinero, X cosas, tanto tiempo… y la conclusión es: bueno no pasa nada, tampoco sería el fin del mundo, volveríamos a casa y volveríamos a empezar de cero, somos jóvenes, no debemos nada a nadie, no necesitamos mucho para vivir… Así que ¡adelante! y así hemos estado todo el año… ahora ya estamos en marcha, solo nos falta seguir rodando, los baches que vengan los sortearemos… Como cuando salimos de Buenos Aires con la moto cargada y nos fuimos “como viaje de prueba” a Córdoba a ver a Juan y Mery… esa prueba era la excusa para salir, porque una vez arrancamos ya no paramos hasta llegar a Nueva York, diez meses después.

Supongo que la vida es eso, ir rodando hacia delante, adaptándonos a la pendientes, a las malas carreteras y a las caídas. Pero saboreando cada recompensa después de un esfuerzo.

No dejéis de estar al otro lado virtual porque se vienen viajes también! No íbamos a estar un año entero sin vacaciones! y puesto que nos espera un año de mucho esfuerzo, tenemos que recargar las pilas!

Muy feliz año a todos!!! y gracias siempre por los ánimos!!

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Las caídas 2

Otra caída muy chunga que recuerdo fue por Huaraz, en Peru. Salíamos de la ciudad y nos recomendaron encarecidamente la laguna Wilcacocha. Para llegar a ella había que subir una montaña con su carretera serpenteante y  de piedras pequeñas tipo gravilla. Estábamos subiendo poco a poco pero ya algo cabreados porque encontrar el camino no fue fácil, después de preguntar a varios ancianos de un pueblo y que cada uno nos mandara por un sitio diferente conseguimos tomar la dirección correcta. Y es que es muy fácil recomendar, todos te dicen, “vayan a la laguna X o a la cascada Y es hermosa, es la más bonita, es super linda” pero se olvidan de decirte, “llévate agua o comida porque el camino está hecho mierda y tardarás tres horas en llegar”, nadie te dice “no hay estaciones de servicio ni camping” ni “hace un frío que te cagas porque vas a subir mil metros más de altura”, no, ellos te dicen vete ahí que es super lindo y tu te vas como si estuvieras dando un paseo de domingo sin saber lo que se te viene. En fin, es que ya nos pasó en Tucumán, Argentina, también buscando una “cascada hermosísima” después de dos horas buscando mandamos la cascada a la mierda.

Así que estábamos por Perú ascendiendo a la laguna Wilcacocha, íbamos bien encaminados subiendo la montaña poco a poco por su carretera rota y la moto se empieza a apagar y no dar gas. Arrancamos, avanzamos un poco y otra vez no da gas. Como si la gasolina no llegara a quemarse, Juan daba un poco de gas pero la moto no avanzaba. Como siempre íbamos justos de gasolina no sabíamos si era que al tener tan poco octanaje y poca cantidad la potencia en subida no era suficiente. O por otro lado una mala conexión en algún punto de la moto o en el depósito de gasolina extra.

Seguimos subiendo y en un momento de mucha pendiente la moto no da más gas y no avanza. Nos quedamos suspendidos un segundo sobre las dos ruedas cuando Juan empieza a frenar pero las gomas no se agarran al terreno, entonces pensé “¡nos caemos!” y me agarré fuerte,  la moto fue patinando hacia abajo hasta que “pum” contra suelo nos dimos. Otra vez la moto rayada, el retrovisor mirando hacia el frente y Juan con un cabreo…Por eso no tengo fotos de casi ninguna caída porque entre el susto y la cara de Juan, no es momento para sacar la cámara.

Levantar la moto en ese momento fue horrible. Aunque mi fuerza es de mosquito yo intentaba ayudar pero cada vez que empujaba, los pies se me resbalaban en ese terreno inestable. Estábamos en una pendiente con caída hacia un lado, es decir si empujábamos mal podíamos caer nosotros o la moto. No había manera por donde hacer fuerza, era todo el peso de la moto más la inclinación. Yo me estaba desesperando y ya imaginaba una grúa sacando la moto del acantilado, que nervios.

Por suerte pasó un mini bus local, pero bueno ni paró, se limitó a mirarnos y seguir de largo hasta que un poco más allá se paró y le empecé a gritar que nos ayudara. Casi obligado, el conductor bajó y ayudó a Juan a levantar la moto.

La laguna la hemos visto en foto.

Esta foto es del camino:

PIC_4316

 

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Las caídas

Hubo momentos a lo largo del viaje en los que el destino nos puso a prueba y tuvimos momentos de mucha tensión donde el viaje se podría haber truncado. Momentos en que en una décima de segundo el viaje te pega una bofetada y te saca, por unas horas, de esas sensación de levitación y felicidad absoluta en la que te encuentras. Eso sí, sabiéndolo llevar, en pocas horas vuelves a estar eufórico de felicidad, porque la vida es así, bofetadas que hay que saber afrontar.

Y después de esta filosófica introducción, os contamos las ostias que nos dimos con la moto:

En Ecuador, ¿qué pasó?  íbamos buscando alojamiento, y de cabezotas ratas que nunca ase conforman con el primero que ven, íbamos por una avenida y de repente, bum! una señora abre la puerta del coche de par en par y nosotros que nos la comemos.  No íbamos a mucha velocidad porque había tráfico pero sentí como el pie se me retorcía entre la maleta de aluminio y el asiento. Al ir lentos, mi cuerpo pudo girar a la vez que el pie y caí al suelo, lo malo es que el pie se me quedó enganchado bajo el peso de la moto, lo bueno que fue sobre la bota y no sobre el tobillo. Esta es la típica caída que incluye fractura de tibia y peroné si te pilla rápido y el tobillo te hace crack. Lo que sí se rompió en pedazos fue la pantalla que nos protegía del viento y el intermitente.

¿Qué hicimos? discutir a muerte con la señora. En estos casos no hay seguro que valga ni policía que te puedas fiar así que toca negociar quién paga los gastos y cuánto. La verdad es que la señora se portó bien y nos pagó la pantalla en efectivo y pudimos comprar otra. Ni la misma marca ni el mismo modelo, tampoco una nueva. Pero sí una usada en muy buen estado que es la que tenemos a día de hoy.

Consejo: mantener mucho la calma, dialogar, pelear por tus derechos y no llamar a la policía. Dicen que te piden dinero y el caso pasa a estar en manos de un juez que determinará quién es el culpable y quién paga.

Anécdota del momento: al caer nosotros al suelo podríamos haber golpeado a un coche que circulaba, cosa que por suerte no pasó. Sin embargo, lo que si pasaba por ahí fue un taxi que aprovechó la jugada y frenó diciendo que le habíamos golpeado el coche. Nos señalaba un rayón que tenía a lo largo de la puerta diciendo que habíamos sido nosotros. Nosotros le decíamos que en la moto no había ningún resto de pintura amarilla y cuando vio que a nosotros no nos iba a sacar nada, fue a pelearle a la señora que había abierto la puerta. Al parecer llevaba a la madre dentro del taxi y esta salió a discutir pero la otra le dijo “¡señora con el debido respeto no se meta!”. El taxista, al ver que no podía sacar tajada, de repente se fue. Menudo vivo!!

También recuerdo que la gente hizo un corrillo y nos hicieron fotos con el móvil. Me quedé con las ganas de hacerle un corte de manga a más de uno o tirarle el móvil a la mierda.

Al final volvimos a la primera pensión que habíamos visto…

Continuaremos con las caídas….

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Reflexiones de un día cualquiera

Qué lentas pasan las horas y qué rápidos los años! eso mismo me digo cuando estoy en mi segundo trabajo mirando el reloj. Hace dos años estábamos organizando el viaje en moto y hace uno íbamos recorriendo México y comiendo tacos como si no hubiera un mañana. Sin embargo, ahora estamos absorbidos  por una rutina de trabajo-casa-trabajo (ahorrando otra vez), bombardeados por noticias, imágenes y sucesos que no dan tiempo a asimilar que sucede y que hasta te hacen pensar “que mal está el mundo” aun habiendo comprobado con tus ojos que la TV magnifica todo lo malo como si el mundo fuera un sitio peligrosísimo.

No podemos evitar sentir que estamos dando lo mejor que tenemos a cambio de dinero: nuestro tiempo. No podemos dejar de pensar en viajar y viajar sin parar, conocer mundo y dejar que él nos enseñe todo lo que hay por aprender y no el trabajo o la universidad. Pero no vayamos a decir esto en alto. No vayamos a quejarnos porque al fin y al cabo tenemos suerte de tener trabajo y de poder volver de un viaje como el que hicimos y volver a una vida “normal” con tanta facilidad. Por eso lo digo aquí en el blog, porque se que no nos vais a mirar como si estuviéramos locos. Se que vosotros vais a entender lo que decimos. Porque según nuestros amigos la rutina y el trabajo es la vida real. Y digo yo, ¿qué es más real que lo que uno siente por dentro? ¿es más real ir al trabajo cada día y dejarte la piel en un restaurante con el cual el dueño se hace cada día más rico? (en el caso de Juan, por ejemplo). No lo tengo claro aun…

No sólo echo de menos viajar, que es cuando me siento más plena, sino que también echo de menos hacer fotos y

escribir en este blog, tener cosas para contar tan emocionantes que no encuentre las palabras adecuadas para explicarlo y termine siendo un relato ansioso de emociones solapadas. Lo más emocionante que me ha pasado esta semana (o mes) ha sido que la gasolina ha bajado tanto que he llenado el tanque del coche, y encima tenía dos euros de descuento que me habían dado en el súper. He triunfado!

Abro el facebook y veo muchas motos y mucha gente viajando. También muchos bebés y niños (se nota que estamos en los 30, ¡hasta los anuncios que me salen en youtube son de un predictor!) entonces pienso “es hora de hacer algo con mi vida, no puedo seguir así”. ¡Tengo que sacarme el carnet de moto ya!

Mi amiga me dice que lo que se ve en facebook no es la vida real, es sólo un momento de felicidad que la gente publica para presumir. Pero mi facebook no es así, yo lo tengo lleno de gente que está cumpliendo su sueño, sea viajar, tener su negocio o su familia. Y como a mi me hace feliz escribir en mi propio blog de viajes, ahora mismo lo voy a compartir en las redes sociales.

Un abrazo grande a todos! No dejéis de perseguir vuestros sueños!! Y si alguien os dice que no es la vida real, NO LE ESCUCHEIS!!

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