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Un típico post

No me gustan mucho los post tipo “que llevar a un viaje en moto”, la verdad es que pocas veces los leo, sin embargo reconozco que son útiles para las primeras veces y es posible que acabe haciendo yo uno porque no os imagináis los trastos que hemos llevado/cargado en nuestros viajes. Y en el otro extremo, en algunos, por no llevar no hemos llevado ¡ni cámara de fotos!

Hace tiempo que Juan me dice que quiere un dron, y yo pienso “uff otro trasto”, “luego hay que editar los videos, uff que rollo”, aunque es verdad que la mayoría de sitios donde vamos son dignos de ver desde arriba, ojalá lo hubiéramos tenido en las cataratas de Iguazú o en los templos de Angkor. En fin, ya veremos si se lo compra algún día, que ya te digo, comprar es lo fácil, después hay que sacarle provecho…

Pues por ser un domingo tranquilo y por si a alguien le sirve, hoy me apetece contar sobre las aplicaciones de móvil que nos han ido bien o mal en nuestro viajes. No son muchas pero por ejemplo:

(Los datos se basan en lo usado en nuestro último viaje de Miami a Buenos Aires en Harley, en los anteriores nunca usamos aplicaciones).

Airbnb, la odio. Recuerdo en una gasolinera de EEUU buscando alojamiento por la zona, se estaba haciendo tarde, hacia un frío que pela y no había campings por ahí. Empecé a buscar con el mapita que tiene la aplicación ya que al tener moto no tenemos problema en ir al más barato aunque esté alejado del centro. Hacía tanto frío que me costaba usar los dedos para rellenar la información y se me caía el agüilla/moquillo de la nariz todo el tiempo, estaba temblando. Pues después de media hora buscando, eligiendo y rellenando resulta que tienes que esperar a que el dueño de la casa ¡te acepte o no! Yo pensaba (ingenua) que reservabas y cuando el tipo te daba el ok podías ir, deduciendo que si el tipo pone el anuncio en la web es porque quiere alquilar, pero no sabía que tiene 24 horas para aceptarte o rechazarte. Vamos que ya te puedes quedar esperando en la calle hasta saber si te quiere o no. Entonces a nosotros no nos sirve porque la mayoría de las veces no sabemos dónde vamos a pasar la noche, no nos gusta reservar el día anterior si no sabemos si vamos a llegar al destino. Es verdad que tiene una opción de búsqueda para habitaciones que no requieren aceptación previa, pero siempre eran mucho más caras.

Así que a nosotros Airbnb no nos sirve, por lo menos en EEUU no nos sirvió y me la quité del móvil.

Luego tenia otra aplicación descargada que no duró mucho tiempo: Gamping, la verdad es que la idea me encantó porque la gente puede poner cualquier espacio que tenga donde puedas poner tu carpa, sea un garaje, un rancho o su jardín. Y por supuesto a precio más asequible que un camping. Bueno pues nunca encontramos sitios en la zona donde estábamos. Nunca.

Booking.com, el rey de los buscadores porque la información que te dan es muy extensa y sabes de antemano donde te vas a meter, pero lo que no sabes es cuanto vas a pagar del todo porque siempre hay que añadir “tasas varias” con lo cual el precio que aparece en la búsqueda no es el definitivo. Sin embargo, lo que me gusta de Booking.com es que puedes buscar con el mapa y el localizador “alojamientos cerca de ti” y en EEUU esto nos vino muy bien por ejemplo en NY donde es tan caro dormir, pero con el mapita encontramos un sitio decente cerca del aeropuerto JFK y cerca del depósito donde estaba la moto guardada antes de ser enviada.

También nos vino genial en una ciudad de México con muy mala pinta ya que se nos hizo tarde y no encontrábamos donde dormir (a nosotros no nos pasan esas cosas de que los locales nos invitan a dormir a sus casa cuando te ven en la calle tirado, bueno sí, una vez un borracho nos invitó) así que con la aplicación encontramos rápido un sitio relativamente barato y seguro.

Lo que hacemos mucho con Booking es lo siguiente: miramos en el mapa la zona de la ciudad donde hay varios alojamientos y vamos para allá porque sabemos que ahí habrá otros más baratos y de menos categoría que no aparecen en la aplicación. O incluso alguno de la aplicación pero donde puedes regatear un poco.

Google maps. Uff es amor / odio. Suele ir bien para saber que carreteras tenemos para llegar a un sitio. Sin hacer caso de las horas que marca porque no suelen ser reales, pero sí de los km aproximados. También puedes ver si hay muchas curvas o es una carretera más directa. Y con esos datos elegir qué ruta prefieres, también hay que ir  contrastando información con la gente de la zona, aunque a veces te manden a cualquier lado. Aunque Google maps también te manda al carajo cuando no hay buena conexión. Aún tengo que contra la peor noche del viaje por culpa de Google maps en otro post.

Y por último, la que más utilizamos en nuestro ultimo viaje por las Américas: Ioverlander. Es casi ideal. Funciona offline y hay mucha información, toda metida en la aplicación por otros viajeros y con datos muy buenos. Por ejemplo, gasolineras, hospedajes de todo tipo o puntos conflictivos donde ha habido atracos a viajeros. Sobre los alojamientos, puedes saber de antemano todo lo que te ofrecen y cuánto cuestan. Hay miles de datos y la verdad es que casi todo el viaje nos vino genial. ¡Os la recomendamos!

¡Un abrazo, viajeros!

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Somos bipolares

Después de varios años trabajando en verano y viajando en invierno nos hemos dado cuenta de que siempre nos pasa lo mismo y que esta situación por un tiempo está genial, pero al final no es tan ideal como parece. ¿Qué nos pasa? pues que estamos empezando a desarrollar bipolaridad y no sabemos distinguir la realidad ni lo que queremos. Cuando estamos de viaje nos sentimos pletóricos, llenos y felices, nos gusta estar en la ruta y vivir con lo mínimo. Disfrutamos con la aventura diaria y con dormir en la tienda de campaña. Pero al final siempre tenemos que volver, el dinero/tiempo se va terminando y en algún momento tenemos que volver, y suele ser en Marzo/Abril para aprovechar la temporada de trabajo en la isla. Así que volvemos siempre a regañadientes porque “hay que trabajar” aunque también volvemos a disfrutar de un hogar, un sitio fijo, el mar mediterráneo, el calor, los amigos, la familia, el perro…

Al poco de estar aqui el trabajo y la rutina nos tiene tan absorvidos que apenas tenemos un vago recuerdo de la vida en la ruta, el viaje empieza a parecer un sueño y tienes que hacer un esfuerzo por recordarlo. Por momentos miro atrás y alucino con los viajes que hemos hecho, como si no hubiera sido yo la que estaba de copiloto atravesando los Andes.  Entonces vuelven a pasar los meses y ya estamos quemados del trabajo, el calor, los turistas y empezamos a pensar en el próximo viaje, dónde iremos, cómo, cuándo, en moto, en autocaravana… y empiezas a pensar, “venga nos merecemos otro viaje, estamos trabajando mucho”.

Peeeeeeero, por otro lado, resulta que en estos meses de vida cotidiana has ido escuchando frases que se te quedan en el subconsciente y afloran como el diablillo que se te posa en el hombro: “es momento de comprar una casa”, “se te va a pasar el arroz”, “pagar un alquiler es tirar el dinero, es momento de comprar” ¡y no sólo eso! tus amigos están casados, y ahora también con hijos, ¡¡ya sólo faltas tú!! Eres el último en establecerte, ¡todavía no tienes “nada”! no tienes casa, ni hijos, ni trabajo estable. Y empiezas a pensar “bueno no estaría mal tener una casita propia”, “mejor buscar los hijos ahora no sea que luego no pueda”, “¿y si ampliamos el negocio? es momento de crecer”. Y todo este ruido externo no te deja escuchar tu voz interior.

Entonces aparece el angelito en el otro hombro “¡pero tienes libertad!” “no debes nada a nadie”, “dispones de tiempo en invierno”, “¡puedes hacer lo que quieras!”

Y así nos pasamos los dias, un dia queremos una casa propia, un lugar al que siempre volver, total si nos vamos de viaje podemos alquilarla ¿no? (considero con suerte a los viajeros que tienen su casa alquilada y cada mes les entra un dinerillo o los que van pagando la hipoteca con el alquiler porque cuando vuelvan de viaje tendrán su hogar esperándoles) pero otro día decimos, ¿una hipoteca? ¿y cómo la pagamos los meses que no hay trabajo? ¿más trabajo, si ya nos basta con los que tenemos?

Y es que al movernos entre dos estilos de vida nunca llegamos a tener uno al 100%, no somos viajeros permanentes, cosa que a veces nos apetece, pero tampoco nos atrevemos a progresar en el negocio o hipotecarnos y formar un hogar, una familia. Creo que tenerlo todo es complicado y no sabemos cual de las dos opciones nos apetece más ¡ya que nos apetecen ambas! Tendremos que seguir buscando la manera… de momento aquí estamos, trabajando mucho y inevitablemente pensando en futuros viajes (y casa, y hijos).

 

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El viajero gruñón

Hoy voy a escribir para quejarme, pues sí porque ya está bien de “viajar es maravilloso”, “viajar es lo mejor”, “déjalo todo y vete a viajar”. A ver, que también tengo mis quejas y no todo es tan genial en la ruta. Nosotros hemos tenido muchos días de mierda por ejemplo cuando salimos de Palenque camino a Bacalar (¡480km!), queríamos hacerlo en un día así que había que salir temprano. Cuando nos levantamos la ropa que llevaba colgada dos días todavía no se había secado por tanta humedad que hay en esa zona. No siempre se tiene oportunidad de lavar ropa y no me importa que esté sucia unos días, pero hay un día limite en el que ya tienes que lavar si o si así que lavé en Palenque porque sabía que nos quedábamos dos días. Pero nunca se secó y la tuve que meter húmeda en la mochila. OK, hay cosas peores. Desmontamos la tienda también húmeda y nos vamos sin desayunar. Como ese era el día de mierda, obviamente no encontramos gasolinera donde tomar un café y un bollo. Después de horas y horas en la carretera a punto de morir no se cuantas veces chocados por un conductor kamikaze, nos quedamos sin gasolina. Venga a empujar la moto media hora hasta la entrada de un hotel que vimos. Le pregunto al portero donde puedo conseguir nafta y me dice que a 7km. Le pregunto si me puede acercar pero no puede. A todo esto, hacía un calor de morir y no llevábamos agua, claro era el día de mierda. Mientras estamos pensando qué hacer viene el portero y nos dice que un taxi hasta la gasolinera nos cuesta 80 pesos o que podemos empujar 2km más hasta una especie de pueblo porque a lo mejor alguien nos vende unos litros de gasolina en botella. Decidimos empujar claro, no somos de gastar fácilmente, y llegamos a ese sitio, que en verdad estaba a 1km. Allí hay varios negocios tipo tiendita de barrio que vende un poco de todo y un taller. Preguntamos en todos pero nadie tenía gasolina. Compro bebida y nos quedamos pensando qué hacer. Al final se nos acerca una camioneta (se ve que todo el “pueblo” ya sabia que dos “gringos” buscaban nafta) y nos ofrece unos litros. ¡Genial! Ponemos y le damos rápido hasta la próxima gasolinera, que tampoco estaba a 7 km sino antes. En un momento aprovechamos para preguntar al tipo de la camioneta y nos dice que el taxi costaba 15 pesos. ¡JA! y el otro nos quería cobrar ¡80! seguramente su primo o cuñado era taxista…

Nada que comemos algo, repostamos y seguimos carretera ya de noche.

Pasamos un incendio. Seguimos.

Y aunque no hay que manejar de noche y menos en México, lo hicimos. Lo hicimos porque íbamos a Bacalar, nuestro lugar en el mundo, donde ya habíamos estado dos veces y donde ya sabíamos que nos esperaba un camping maravilloso. O eso creíamos nosotros.

El camino era interminable y muy oscuro, pero finalmente llegamos al pueblito. resulta que el pueblito se ha convertido en un destino turístico brutal (no me extraña, es/era maravilloso) y nuestro maravilloso camping estaba hasta los topes, el nuestro y todos los hostales. Los hoteles pedían fortuna y donde había lugar para nosotros no lo había para la moto.

Nosotros somos de esos que dan vueltas y vueltas con la moto hasta encontrar un sitio barato donde dormir aunque al final gastemos más en gasolina. Somos así, no lo podemos evitar y nos cuesta sacar la billetera.

La cuestión es que terminamos en un camping donde había un grupo de jóvenes haciendo fiesta, escuchando bachata y hablando tonterías. Montamos la tienda apestosa a humedad porque no había secado bien y con la moto al lado. Después de todo el día viajando y oliendo mal nosotros nos queremos duchar pero resulta que solo hay agua fría y de noche ya no hacia tanta calor como para ducharnos con agua helada, y yo normalmente me lavo donde sea, digo lavar porque no siempre se tiene el lujo uno de duchar, pero en ese camping no porque además ¡¡no había puertas en los baños!! y os juro que olía fatal, a aguas fecales.

Así que nos metimos apestosos y sudados en la carpa apestosa, con la ropa del bolso con olor a humedad al haber estado metida en una bolsa todo el día y intentamos descansar. ¡¡Pero esto no es todo!! Empezó a llover, cada vez más fuerte. Teníamos la ropa de la moto y el casco afuera porque nuestra tienda es tan pequeña que no entra todo dentro, solo nosotros y un bolso. Así que nos pusimos la ropa de moto y nos quedamos con los cascos encima de las piernas mirando el techo de la tienda. No nos podíamos dormir de lo incomodos y pegajosos que estábamos, además de preocupados por si entraba agua en la tienda. Agua no entró pero afuera se fue formando un charco debajo nuestra así que tuvimos que salir y refugiarnos debajo de una palapa (techo hecho con paja y suelo de cemento) que tenia el camping. Ahí había una madre con su hijo que se habían mojado pero no les dijimos mucho porque no estábamos de humor para hablar con nadie.  Eran las 3 de la mañana y nos quedaba mucha noche. En la palapa había tres cachorrillos que lloraban así que me puse a jugar con ellos, eran una monada, pero tenían pulgas y me picaron unas cuantas en los brazos así que imaginaos el panorama apestoso pulgoso.

Movimos la tienda hasta otra zona más elevada cuando la lluvia paró. Dormimos unas horas más y al día siguiente nos fuimos volando de ahí. Antes de irnos me acerqué a saludar a la madre con su hijo y estaban comiéndose un tomate untado en mantequilla, nunca había visto un desayuno igual.  ¿Y vosotros?

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¿Cómo compramos moto en EEUU?

Como ya dijimos en anteriores posts, si quieres empezar tu viaje en EEUU, lo mejor es comprar la moto ahí. Nada de envíos súper costosos, agentes de aduanas liantes y trámites infinitos (a menos que hagas el envío en avión, es más sencillo pero mucho más caro así que a nosotros no nos interesa, siempre intentamos que nuestros viajes sean lo más económicos posibles). Nosotros lo hicimos en Miami porque el billete de avión desde España estaba tirado, 380 euros LOS DOS, solo ida. Además nos habían confirmado que comprar moto en ese estado es más sencillo que en otros. Alaska es fácil también (pero era invierno) y California es más complicado porque hay que hacer más trámites, entre ellos revisión de humos. Otra razón para empezar por Florida era el clima, calor es igual a camping y camping es igual a barato.

Bueno, lo que nosotros hicimos fue buscar motos de segunda mano en craiglist.org, página que nos recomendó Francisco Montero, otro motoviajero muy dicharachero, no os perdáis sus vídeos.  Unos días antes ya habíamos contactado con varios dueños y habíamos quedado con uno. Cuando llegó el día este tipo ya había vendido la moto así que fuimos al plan b, un taller de unos argentinos que tenían cientos de motos.(Ya lo conté aquí).

Le dijimos dos palabras: Harley barata. Había una con maletas, respaldo y portaequipajes. ¡Era la nuestra!

Como se trataba de una empresa ellos hicieron todos los trámites de compra en una mañana. Es cierto que eso nos costó unos 200 dólares más, pero la alegría de tener la moto ya y no tener que ir a visitar más sitios de un lado para otro fue un relax total. Imaginaos, llegamos un día a la noche y al día siguiente al medio día ya teníamos moto a nuestro nombre. Mejor imposible.

En EEUU se compra la moto sin matricula y se hace una a tu nombre que es tuya para siempre. Una vez vendes la moto le tienes que sacar la matrícula y el nuevo dueño pondrá la suya. Así que son dos trámites: título de la moto y compra de matrícula.  

En el papel del título de la moto aparece tu nombre y tu dirección ¡OJO! tiene que ser una dirección de EEUU, PERO en Florida no lo investigan, puedes poner la del hotel donde te estas quedando. En este papel hay un espacio para rellenar por el nuevo dueño si un día la vendes.

Después tienes que hacer el seguro de moto, ah! no en todos los estados es obligatorio, aunque si recomendable, en Florida nos dijeron que si usabas casco no era necesario tener seguro, pero que si ibas sin (en algunos estados se puede) era obligatorio el seguro. Nosotros tardamos un par de días en hacerlo pero como llevábamos casco y seguro de viaje con Iati, íbamos relativamente tranquilos. (Es que el domingo nos invitaron a un evento motero enorme y no podíamos decir que no así que fuimos sin seguro. Lo pasamos en grande ese día).

El mejor dato que os puedo dar es el siguiente: cuando dejas EEUU y entras en otro país puedes cancelar el seguro y te devuelven la parte proporcional del año que no has usado. ¿No es genial? Nosotros pagamos 75 dólares y nos devolvieron 65. Qué alegría teníamos. Además todo el trámite se puede hacer por teléfono y online.

Resumiendo, que siempre me voy por las ramas. Para comprar moto en EEUU:

Necesitas: pasaporte, dirección americana, dólares.

Trámites: título de la moto y matrícula de la moto. Todo a tu nombre. Esto se hace en las oficinas correspondientes, hay muchas y el dueño de la moto os puede decir donde están. El seguro lo puedes hacer en progressive.com

Más fácil imposible así que a rodar!!!

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Actualización

¡Hola!

Para los que acaban de descubrir el blog quiero hacer una pequeña actualización de información. Este blog empezó en 2014 cuando hicimos nuestro primer viaje en moto. No había mucha información sobre envíos de moto a otro continente ni consejos prácticos para un viaje de estas características. Bueno algo sí que había pero no no servía porque eran viajeros de mayor presupuesto. Por eso y porque me apetecía compartir mis fotos empecé este blog. Ese viaje fue de 10 meses, unimos El Calafate con Nueva York y lo hicimos en una BMWf800gs nuestra que enviamos desde Barcelona.

Al volver de ese viaje nos vinimos arriba con eso de que “uno es capaz de hacer lo que se proponga” y nos liamos con lo que ahora es nuestra pequeña empresa, un food truck. Así podemos seguir viajando en invierno y cuando volvemos en verano nos espera nuestro camioncito para trabajar y ahorrar de nuevo.

Durante el año 2015, cuando montábamos el food truck, no pudimos hacer un viaje largo así que nos fuimos por 15 días a la India alquilando una Royal Enfield ahí para recorrer Rajasthan. Fue un viaje increíble porque la India es muy impactante y era el momento ideal de tener una aventura, aunque fuera cortita.

Este invierno 2016-2017 hemos hecho otro viaje que también ha supuesto un gran reto como fue aquel de 2014. Y es que queríamos empezar en EEUU con una moto comprada ahí y bajarla hasta Argentina por etapas. Ya habíamos vivido lo que es enviar una moto y os aseguro que con ese mismo dinero te compras una en EEUU.  Y así hicimos. Así que los próximos post serán para contar esta última aventura.

¡Espero que os gusten!

 

 

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Primeros 15 días 

Hola Amigos! Os escribimos desde la casa de unos amigos en Monterrey, sin embargo llevamos más de quince días de viaje y ya se nos acumulan las cosas para contaros. Viajamos sin ordenador y sin cámara así que es complicado escribir post, pero está bueno viajar ligero y sin cosas de valor. 

Empezaré por el primer día…

Llegamos a Miami a las 7 de la tarde pero como no había escaleras disponibles en el aeropuerto no pudimos bajar del avión hasta las 8. Una vez abajo nos metieron en un pasillo de un metro de ancho durante una hora hasta que la cola avanzó y al final estuvimos en otra sala esperando en otra cola durante dos horas para hacer el trámite de inmigración. La espera se hizo interminable y ni siquiera dejaban avanzar a las familias con niños que lloraban en la cola cansados y con sed. Una vez fuera fuimos a por el coche que habíamos alquilado por dos días hasta conseguir moto. Otra cola, otra hora, y por fin estábamos de camino al hotel que habíamos reservado para la primera noche. 

Habíamos quedado con un tipo para ver una moto a la mañana siguiente pero cuando le escribimos para quedar en un sitio concreto nos dijo que la había vendido. Hasta ahora todo mal y no llevábamos ni un día en EEUU. Pero así como todo puede ir a peor también puede ir a mejor. Nos metimos en la página de craiglist.com, anuncios de motos usadas y elegimos una que nos podía servir. Era un taller, el tío nos dijo que tenía unas 100 motos y que fuéramos. Me tuvo a la espera un momento y en seguida nos dimos cuenta de que el que estaba al otro lado del teléfono ¡era argentino!  ¿Un taller argentino? ¿Eso era bueno o malo? En fin, decidimos ir a Nicko Garage en Nort Miami. 

¡Ese taller es algo espectacular! Los de Discovery deberían grabarlos a ellos, más de cien motos, cada una más bonita que la otra, de todos los años y modelos, coches nuevos y clásicos, música rock todo el tiempo, una batería con la que se suman a tocar de vez en cuando, una parrilla para hacer asado argentino, y muchos, muchos argentinos que van y vienen como si estuvieran en su casa, y así nos sentimos. Elegimos moto y en un par de horas estaba a nuestro nombre. Nos ofrecieron un lugar donde poner la tienda de campaña unos días, comimos un asado de escándalo y el domingo nos llevaron a una concentración motera con más motos, más rock y más buena comida. Al final Miami nos recibió bien. 

Después de unos días pusimos rumbo con nuestra Harley Davidson Sportster 883 del 2002. La mochila enganchada al respaldo de atrás y muchas ganas de carretera.

Fuimos bordeando la costa oeste de Florda hasta llegar a Alabama, Missisipi y Louisina. Cuando hemos podido hemos acampado tanto en free campings, como en otros de 8 y 12 dólares. Se puede viajar barato por EEUU pero el clima y la equipacion tiene que acompañar. Nos ha pasado dos días que nos ha llovido y hemos tenido que dormir en Motel porque no había manera de seguir. Lo cierto es que hemos tenido una nube detrás de nosotros cada día y hasta ayer en Monterrey nos mojamos, pero hoy salió el sol y parece que la nube se quedo allá en la frontera. 

Lo mejor hasta ahora fueron los campings lindos donde hemos hecho una hoguera y disfrutado del silencio, aunque una noche nos despertó un grupo de coyotes ahuyando como locos a pocos metros de nuestra tienda, ¡que miedito! También estuvo genial Nueva Orleans, la ciudad antigua es súper bonita y auténtica y además pudimos probar comida callejera Cajun y llevarnos recetas nuevas para el Food Truck. Muy recomendable! Y si vais en domingo podéis aparcar la moto gratis en pleno centro.  

Ayer entramos en México para recorrer la otra parte del país que no conocimos las otras veces (¡ya es nuestra tercera visita al pais!) y a 30 km de la frontera ¡¡nos quedamos sin gasolina!! Empezamos empujar la moto al borde de la carretera y ya nos imaginaba secuestrados y extorsionados. Por suerte a los 15 minutos apareció un policía. Nos dijo que la siguiente gasolinera estaba a 70 km o a 30 volviendo a la frontera. Todo esto con lluvia intermitente. Sin embargo el hombre nos ayudó y nos dijo “esperen aquí y ahorita vuelvo con algo”. No tardó más de 15 minutos en aparecer con un bidón de gasolina que vendían más allá en un rancho. 

Bienvenidos a México!! 

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Seguro de viaje

Hola viajeros! Queríamos contaros que en este viaje nos acompaña la aseguradora de los viajeros IATI. Es importante viajar tranquilo y IATI también cubre daños ocasionados en un vehículo a motor. Muy importante para los moto Viajeros! 
https://www.iatiseguros.com/

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¡¡Hemos vuelto!!

¡Hola amigos!

Estamos encantados de volver a estar por aquí. Y por suerte tenemos 3 meses y pico por delante para contar nuestras nuevas aventuras.

 

PARA LOS QUE YA NOS CONOCÉIS:

Nada, un viaje más, como cada invierno, después de trabajar mucho nos toca salir un poco de la isla y conocer mundo, que es lo qué más nos gusta y el motor que nos mueve. Vale, estuvimos en la India, ¡pero fue muy corto! sólo dos semanas… como estábamos metidos en lo del Food Truck, no teníamos mucho tiempo ni dinero. Así que después de dos años trabajando muy duro, nos apetece mucho sentir de nuevo la libertad, el disfrute de rodar sin saber cómo será cada día, de preocuparnos sólo por dónde vamos a dormir y qué vamos a comer, en definitiva, encontrarnos con el mundo y con nosotros mismos.

PARA LOS QUE NOS ACABAN DE CONOCER:

Somos una pareja que hace 7 años que trabaja en verano para viajar en invierno. Cada año y cada viaje se adapta al presupuesto y tiempo que tenemos ese invierno, por eso cada viaje es diferente. En 2013-2014 hicimos un gran viaje que duró 10 meses y en el que recorrimos 46.000 km desde Argentina hasta EEUU, lo fuimos contando en este blog y fue todo un proyecto. Teníamos muy poca información sobre como hacer el envío de la moto hasta América, sobre como cruzar fronteras y el temido tapón de Darién. Sin embargo, lo conseguimos y aprendimos mucho. Ese viaje hizo darnos cuenta de lo capaces que somos, es decir, nos dimos cuenta de que la frase “querer es poder” o “los límites se los pone uno mismo” es 100% real. No se, como quien dice, nos venimos arriba.

Ese viaje nos lo pasamos pensando cómo hacer para poder seguir viajando sin parar y trabajar por el camino. Leímos mucho sobre ello y siempre terminábamos diciendo que lo ideal seria ir vendiendo comida, como Juan es cocinero, se nos ocurría meter un horno en una camioneta y ir vendiendo empanadas o pizzas en los lugares turísticos. Quien sabe, quizá algún día lo hagamos. Pero esa idea nos llevó a un nuevo proyecto que nos ha tenido liados todo 2015 y hasta ahora finales de 2016: ¡montamos un Food Truck! Aquí podéis verlo, se llama Wanderlust ¡y lo amamos! De momento no viajamos con él, trabajamos en Mallorca toda la temporada.

Una vez más, este proyecto, que parecía un imposible por lo novedoso del negocio en la isla nos ha demostrado que querer es poder, que pasito a pasito y arriesgando, uno puede conseguirlo todo. No ha sido nada fácil, pero cuando se quiere algo con mucha fuerza se busca la manera de poder realizarlo. Es así, no hay dudas.

Así que aquí estamos de nuevo. Celebrando haber cumplido nuestro objetivos, celebrando nuestra lucha diaria y con ganas de reponer fuerzas para volver a por más.

¿Y ahora qué? buena pregunta, en realidad sólo sabemos una cosa y es que el día 30 tenemos un avión a Miami… ¿después? aun tenemos que decidirlo, lo que si os podemos decir es que ¡será muy interesante!

Un abrazooooooooooo ¡¡nos vemos en la ruta!!

 

 

 

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¿Con moto o con mochila?

Ayer fue Saint Patrick’s day y como cada año me acordé de mi primer gran viaje por Sudamérica. Iba con mi amiga Natalia, mi mochila y 4 meses por delante.  Habíamos terminado la temporada y nos habíamos pasado todo el verano hablando del tema. Recuerdo ese viaje con especial cariño porque fue una auténtica aventura, aunque las dos habíamos viajado antes (no tanto tiempo) nos invadía un entusiasmo inocente, casi rozando lo irresponsable porque nos lanzamos a la carretera dispuestas a llegar a Ushuaia y volver haciendo autoestop. Todo nos salía tan bien que decíamos “el universo se ha alineado a nuestro favor para que todo salga rodado”, nos llevaron en todo tipo de vehículos, nos acogieron en casas ajenas, nos dieron de comer. Conocimos a cada personaje que todavía tenemos grabadas sus historias en la mente como si hubiera sucedido ayer. Los conductores, especialmente los camioneros (que tantas horas pasan solos) veían en nosotras una especie de salida a sus secretos más escondidos. Sabían que no contaríamos nada y sabían que no les juzgaríamos. Reconozco que Natalia tiene ese algo que podría ser psicóloga. Y así nos enteramos de cosas que algún día contaré en un libro.

Llegamos a Ushuaia el dia de Saint Patrick y en chanclas. Si, no íbamos para nada preparadas para un viaje al sur y recuerdo ver a los demás viajeros listos para el trekking con sus botas de montaña, sus tiendas de campaña y sus sacos de dormir de invierno. Nosotras no llevábamos nada de eso, pero el universo estaba de nuestro lado y eso era mucho más. Ahora pienso que no era el universo, era nuestra mente. Seis años después y numerosas aventuras he comprendido el poder de la mente y he comprendido como las barreras se las pone uno mismo.  En el momento en que tu visualizas un objetivo y te encaras hacia él el camino se va abriendo paso frente a ti, hay piedras en el camino, obvio, pero si no lo pierdes de vista ya sabes hacia donde tienes que ir.

En fin, no me pongo más filosófica porque si no no paro, ya sabéis que me encanta reflexionar. Este no es un blog de motos, es un blog de viajes y de vida.

Así que voy a escribir mis pros y contras sobre viajar con moto y con mochila, basándome en mis experiencias:

CON MOTO

PROS:

-Vas donde quieres

-No pagas transportes

-Viajas por tierra y aunque tardes más, también conoces más

-No dependes de horarios

-La gente te trata de otra forma, valora tu aventura y de alguna manera te quieren ayudar.

-La hermandad motera es increíble. Se crea un vínculo especial entre moteros y no dudan en ayudarte de cualquier forma.

-Te abre puertas

-El esfuerzo es mayor por eso la recompensa se vive intensamente

-Se siente el paisaje en tu cuerpo

-Te puedes alejar de un lugar que no te gusta rápidamente

-Te hace superarte y afrontar miedos

-Ves paisajes increíbles, conoces gente increíble

-Viajas a tu ritmo

-A Juan le encanta y le hace feliz

CONTRAS:

-Es agotador

-El clima te condiciona. Si hace muy mal tiempo tienes que parar o irte de un lugar, si hace mucho frío no disfrutas manejando, lo mismo si hace mucha calor o viento fuerte

-Supone un coste extra: gasolina diaria, repuestos, saltos entre continentes carísimos…

-Te la juegas cada día. En una caída puedes perder mucho

-Te condiciona donde vas a dormir: no puedes dejarla afuera

-Tienes que ir mínimamente equipado y protegido

-Tienes que hacerle el mantenimiento. Recuerdo que Juan cambiaba el aceite en los hostales y las pastillas de freno en la misma puerta de la tienda. Hay que improvisar.

 

CON LA MOCHILA

PROS:

-Eres tu y la mochila

-Puedes ir a cualquier parte del mundo, es decir, si solo quieres viajar con moto olvídate de algunos países, a no ser que estés dispuesto a pagar el envío o el alquiler. Por ejemplo, me gustaría ir a Japón y no me importaría hacerlo con mochila, sin embargo Juan quiere con moto, ¿cómo lo hacemos? alquilar ahí es caro y enviar la nuestra más. Así que o vamos desde aquí con la nuestra o no vamos. Lo mismo con Australia.

-La mochila no genera gastos

-La mochila va donde tu vayas, sea un barco, una lancha, un avión, un camello…y no paga más por ello. Los gastos del viaje se reducen a tus necesidades.

-Si vas a dar la vuelta al mundo puedes saltar de continentes pagando mucho menos

-Te puedes quedar en casa de mucha gente sin pensar en si tendrá parking

 

CONTRAS:

-Dependes del transporte de otro

-Dependes de horarios

-Los transportes van de ciudad en ciudad así que te pierdes todo lo que hay en el camino

-Si un sitio no te gusta no puedes irte rápido

-La mochila siempre pesa

-No puedes acampar en medio de la nada

-A Juan no le gusta tanto

 

Y vosotros, ¿qué añadiriais? 

 

 

 

 

 

 

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Consejos y curiosidades

Nuestros consejos para recorrer Rajasthan en moto:

-Nosotros nos llevamos la chaqueta de moto y el casco nuestro de casa. Yo además llevaba un vaquero comprado para esta ocasión, especial para moto y al que le puedes sacar las protecciones una vez llegas al hotel. Muy cómodo, seguro y práctico. También mis botas de montaña que llevo en todo viaje. Juan iba con un vaquero normal y unas zapatillas normales.

-Llevar tus propias cinchas para atar el equipaje, las que te dan ellos se van deshaciendo por el camino….

-Dicen que las Enfield suelen tener fallos eléctricos y la nuestra falló en el claxon al cuarto día (super importante en India) y pasaron dos días hasta que conseguimos uno en una ciudad grande. Uno nuevo (el horn relay era exactamente) nos costó 100 rupias (1.32 euros) así que no se si una próxima vez me llevaría uno de repuesto….aceite, cable de embrague y otros accesorios nos los dieron en la tienda y nos los cobrarían solo si lo usábamos. No usamos ninguno. Ojo, al devolver la moto nos dijeron que la rueda no giraba del todo recta y nos querían cobrar por ello, a lo que Juan les dijo que al salir eso no lo miraron así que no se podía comparar y que él aseguraba que estaba igual a como nos la habían dado porque la habíamos cuidado. No pagamos nada.

-Yo pensaba conseguir un mapa de carreteras en una gasolinera de India, error. Raúl tenía su mapa de India traído de Barcelona así que aconsejo comprarlo en el país de origen. Los que te dan en India son muy básicos, solo aparecen las autopistas principales y sin numeración ni nada.

-Buscar las carreteras secundarias, a veces son peor que la autopista pero otras son una maravilla. Informarse antes.

-Pedir el visado con bastante antelación. En realidad una semana basta pero los nervios que pasas por si hay un contratiempo no merecen la pena.

-El taxi del aeropuerto al centro de Delhi cuesta unas 500 rupias.

-La mayoría de hoteles no limpia la habitación ni cambia las sábanas, sobra decir que las mantas tampoco. Nosotros llevábamos saco de dormir y lo usamos casi todas las noches. No logro entender por qué no limpian, es como que no ven la suciedad. Solo barren el suelo y poco más. Hay hoteles muy bonitos que son nuevos pero parecen viejos porque no los mantienen. Nosotros pagamos una media de 10 euros por noche y no estaban mal. Solo el tema de la limpieza falla. Un truco para las chicas: pasad un papel por el water y luego decidid si queréis sentaros o no porque seguro no ha visto lejía jamas…

-Nosotros no lo teníamos pero puede servir mucho la aplicación de móvil que te traduce los carteles. La mayoría solo están en hindi. Si sabes el nombre de la siguiente ciudad no hay problema para preguntar pero a veces quieres saber lo que dice un cartel y no puedes y no todos los indios hablan inglés como para que te entiendan y te traduzcan.

-Tema conducción, los consejos que nos dio Raúl fueron de gran ayuda: si vas detrás de un camión y este se mueve hacia un lado, haced lo mismo. Si un camión se mueve es porque está esquivando algo como otro camión o una vaca, si no no se mueve. Si ves un vehículo que viene de frente y te mueves hacia un lado en seguida el otro ni se molestará en reducir o quitarse entonces te pasará a fondo y cerquita. En cambio si apuras un poco y no te quitas en seguida le obligas a que reduzca y se aparte un poco, así hay espacio para circular los dos bien. Ojo, alguno que otro no lo hace y te quitas o te quita.

-No vayáis al Taj Mahal en viernes, está cerrado.

-En las zonas turísticas van a tratar de engatusaros con historias para embaucarte y engañarte. Ni caso nunca. Hay que tener claro lo que uno quiere y no escuchar a nadie. Ejemplo: llegamos a Delhi al hotel reservado, pero llegamos a las 8 am y la habitación no te la dan hasta las 12 así que el director del hotel nos dice que nos acompaña a otro cerca donde podemos entrar ya. Le seguimos y vemos la habitación del otro: una cueva húmeda y mugrienta. Costaba mucho menos que el otro que habíamos reservado. Así que le dijimos que no y que esperaríamos a que el suyo estuviera disponible. Otro día, estamos en Agra para ver el Taj Mahal y de repente se nos sube al taxi un tío que nos dice “hola soy vuestro guía en Agra” y nosotros: “no queremos guía” él: “es por vuestra seguridad en la ciudad” jaja (no sabia con quien hablaba) y le decimos : “¿es gratis?” y dice “la voluntad” y nosotros: “no gracias correremos el riesgo”. Y él: “si vais conmigo al Taj Mahal no tendréis que hacer la cola de hora y media para entrar”…y así un rato hasta que se dio por vencido. Llegamos a la entrada del Taj y compramos la entrada en menos de un minuto. Ahí mismo viene otro con una especie de carnet de trabajador del Taj y nos dice: “si entras conmigo no tendréis que hacer la cola de hora y media para entrar”. Ya estábamos hasta las narices y le dijimos un no rotundo y seguimos. Entramos en el Taj en menos de 20 minutos.

-En la mayoría de sitios no vimos turistas occidentales y al parecer los indios tampoco y nos pedían hacerse fotos con nosotros jaja.

-Hay gasolina por todo, bien de gasolinera bien de bidón en un pueblito, pero siempre encontramos. Basta decir petrol!

-Visitar el templo de Ranakpur

-No tomarse a mal las miradas, te miran fijamente y muy pocos apartan la mirada cuando les miras tú. Lo más gracioso es cuando les sonríes tú y se llevan una sorpresa tipo: ¡ostia pero si los occidentales también sonríen! Son como niños.

-Si te cansas de que la comida pique tanto a la entrada como a la salida pide “not spicy”.

-Está prohibido derrumbar templos así que puedes encontrarte uno en medio de una carretera recién construida.

-Comida en la ruta: Kachori, empanada frita con patata y especias dentro, riquísima y barata, menos de un euro.  La comida es una lotería, a veces muy rica a veces mala. La mayoria de “restaurantes” son vegetarianos y en algunos pueblos no comen huevos ni pollo. Yo viví a lentejas, pan del suyo (chapati, muy rico), patatas y kachori. Por suerte venden galletitas si quieres algo familiar. Ah, para desayunar puedes conseguir tostadas, café y fruta si no quieres curry. Juan lo pasó peor con la comida, veía una vaca y pensaba en asado. (foto abajo del kachori)

-Sobre todo: mente abierta y relax. Yo creo que disfruté tanto porque ya fui predispuesta a sorprenderme y saber que todo funciona de otra forma. En realidad hay que viajar siempre así pero no está mal recordarlo.

-Un mono me robó un paquete de galletas, me vio sacarlo y vino a robármelo corriendo. No aprendo! me pasó lo mismo en Tailandia con un plátano (foto abajo).

-Una noche nos quedamos en un hotel maravilloso que era un antiguo palacio de un Maharajá, tenia unos jardines hermosos  (foto abajo).

-Compramos especias para el Food Truck, pero la roja (red chili) nos las quitaron en el aeropuerto 😦

-En la ultima foto no se ve pero detrás de mi había una pequeña jaula con ratones blancos, pregunté a los dueños y era por adoración.

Hasta aquí lo que se me ocurre, si luego recuerdo otra cosa la añado.

Un abrazo viajeros!

Próximo post: las mejores fotos del viaje!

 

 

 

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