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¡El blog cumple 4 años!

¡Wow! el blog acaba de cumplir 4 años, y no puedo decir otra cosa que lo de siempre: ¡qué rápido pasa el tiempo! en estos cuatro años hemos ido de Buenos Aires hasta Nueva York en una BMW F800GS, hemos ido de Miami a Buenos Aires en una vieja Harley Sportster, hemos estado en la India con una Royal Enfield y además hemos montado una empresa que crece cada año. Hemos alternado trabajo intenso con viajes intensos, normal que estos 4 años hayan pasado tan rápido. Además de los otros viajes que hemos hecho anteriores al blog, ojalá lo hubiera contado todo en su momento porque os aseguro que cuando me fui de mochilera con mi amiga Natalia a Argentina y Chile vivimos autenticas aventuras llegando hasta Ushuaia haciendo auto-stop, incluyendo un camionero que llevaba cierta droga blanca muy adictiva en su guantera o cuando Juan y yo nos fuimos 4 meses al sudeste asiático y con una scooter nos perdimos por Vietnam, Laos, Camboya y Tailandia. Eso sí, todo lo que hemos hecho, lo hemos hecho con pasión y dejándonos la piel.

Bueno pues me he puesto a mirar cual ha sido el post más leído en estos cuatro años y ha sido una sorpresa descubrir que ha sido el de Alojamientos  ¡Alojamientos! ¿será que lo que más le preocupa a los viajeros en moto es dónde van a dormir? Entiendo que es un tema delicado, teniendo en cuenta que en la mayoría de países de Latinoamérica te recomiendan no andar de noche con la moto y que mejor estar más o menos en un lugar seguro.

¿Como hacemos nosotros? nunca reservamos un alojamiento cuando el viaje ya ha arrancado, solemos reservar la primera noche para tener un lugar donde llegar en el nuevo país, pero luego es todo improvisación. Según pasa la tarde vamos viendo donde nos quedamos. El Sudeste asiático tiene un montón de oferta así que puedes ir viendo sobre la marcha. Y tanto en América del sur como del norte también suele haber bastante oferta, siempre hay alguna pensión, hostel o camping.  El problema es encontrar algo acorde a tu presupuesto.

Cuando hemos viajado por América en general hemos gastado más o menos 10 dólares por noche los dos. A veces por ese precio hemos dormido en una habitación con baño y de construcción nueva en un hotel recién hecho en una ciudad de Perú, otras es lo que hemos pagado por una cama en habitación compartido, y otras un camping en EEUU. Claro que hay excepciones y en Costa Rica (que es bastante caro) hemos pagado 25 dólares por los dos en cuarto compartido ¡¡incluso 80 dólares una vez en EEUU!!

Ya conté en otro post varias aplicaciones móviles que pueden ayudar. Y se que existe el Couchsurfing pero nunca nos ha funcionado cuando realmente lo necesitábamos y como tienes que estar pendiente del anfitrión, al final solo la hemos usado dos veces. Un chico agradable en la Patagonia y una mujer adinerada en Bogotá que nos dejó una habitación espectacular y a la mañana siguiente su señora/asistenta nos preparó el desayuno.

Claro que nos ha pasado que se haga de noche y no tener donde dormir, y también nos ha pasado  no querer pagar lo que nos pedían y seguir carretera en plena noche. Recuerdo perfectamente ir en la ruta de noche en México y pensar que nos iban a atracar, pero también recuerdo estar en plena carretera Austral de Chile sin asfaltar, con vacas en medio del camino y mirar hacia arriba y alucinar con el cielo iluminado de estrellas. Si volviera a viajar en moto creo que aplicaría más la acampada libre, me libraria de miedos y ahorraria dinero acampando en medio de la naturleza más veces de las que lo hicimos.

Pero soy consciente de que esto no es siempre lo adecuado, depende del ritmo del viaje y del tiempo que tengas. Si vas a viajar quince días en fechas tipo Navidad o Semana Santa, no hace falta que te diga que mejor reserves ya que tienes poco tiempo y no querrás perderlo en buscar cada día hospedaje. Y si además tienes presupuesto pues un sitio cómodo y bonito te apetecerá más que cualquier agujero donde dormir y seguir carretera al día siguiente. Yo he disfrutado tanto de agujeros tenebrosos como de hoteles bonitos, lo importante es encontrar lo que necesitas en cada momento, y si viajas en moto un espacio donde guardarla es lo más importante.

Si tenéis experiencias para aportar o algún consejo no dudéis en usar la opción “Comentarios” de más abajo.

¡Saludos!

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Baja California, acampada libre

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El viaje me hizo a mí

¡Hola!

Hoy es un post de esos que me gustan porque hablan y reflexionan sobre la vida. En este caso sobre aprendizajes viajeros que he aplicado a la vida laboral.

Me gusta hacer una analogía del viaje y el emprendimiento porque ambos son una aventura hacia lo desconocido. Una aventura llena de emociones que te hacen estar alerta en todo momento. Para mí esto es un gran estimulante, una fuerza que te hace salir de tu zona de confort y explorar nuevos mundos, nuevas sensaciones.

Tengo que decir que mis viajes no son viajes de vacaciones, y aunque conozco a muchos viajeros de mi estilo, sé que no son la mayoría. La planificación se limita a comprar un vuelo, conseguir moto (cuando se puede) y la primera noche de hotel, después es todo improvisación. Son viajes largos, de uno a cinco meses y haciendo trayectos en moto cada día, a veces solo 50km a veces 300 y solemos cruzar varios países. Son una aventura en toda regla. La playa y la comodidad las tengo en casa, las maravillosas Islas Baleares así que no salgo a buscarlo afuera.

Cuando digo que el viaje me hizo a mí, lo digo porque el viaje hizo que me diera cuenta de mis capacidades. El hecho de enfrentarme cada día a nuevos retos me hizo desarrollar la creatividad en la resolución de problemas, la paciencia en los momentos de mayor frustración y la flexibilidad en la adaptación constante a nuevos entornos. El viaje despertó en mí la necesidad de nuevas aventuras y eso lo he aplicado tanto a mi vida laboral como a mi vida viajera. Esto es un arma de doble filo porque es difícil volver atrás, volver a una vida cómoda sin demasiados altibajos y cierta estabilidad, ya que eso se vuelve aburrido y poco estimulante. No se si será la adrenalina que desprendes en cada nueva aventura que hace que te enganches a esa sensación. Pero cuando te das cuenta de que puedes lograr un objetivo aparentemente difícil, después surge otro y otro. Y de repente estar fuera de la zona de confort es tan estimulante que cuesta salir de esa zona de no confort.

Eso, y estar dispuesto a perder, creo que son las claves de todo emprendedor. Hay que estar dispuesto a salir de lo cómodo y hay que estar dispuesto arriesgar ya que los planes pueden no salir como deseas. Yo siempre me pregunto: Si esto sale mal, ¿qué pierdo?

Recuerdo el día que enviamos nuestra moto desde Barcelona hasta Buenos Aires tanto como el día en que compramos el vehículo que sería nuestro Food Truck. Las dos veces tenia el corazón en un nudo y el estómago encogido. La noche anterior no pude dormir por los nervios. Las dos veces sabía que podía perder algo valioso además de bastante dinero, pero evalué ganancias y pérdidas y me arriesgué y las dos veces salieron bien (otras perdí).

La moto llegó entera y pudimos recorrer el continente americano en ella durante casi un año (después de superar la interminable burocracia argentina) y el vehículo se convirtió en un precioso food truck que no para de rodar por Mallorca.

Pero para conseguir aquello tuve que arriesgar y tirarme a una piscina que no conocía y aprender a nadar en ella.

Mi mayor aprendizaje fue que para llegar hasta Nueva York desde Buenos Aires, no tenia que fijar la mirada en el destino final, si no en el siguiente pueblo. ¿Cómo llegamos a la siguiente población? ¿Qué carretera es mejor? Sin olvidar el último objetivo, hay que centrar las fuerzas en el día a día. Hacer algo cada día que te acerque a tu meta (que nunca será la última porque según te vayas acercando aparecerán nuevas) y así paso a paso y poc a poc ir recorriendo camino. Con un emprendimiento es igual, cada día hay nuevos desafíos que superar, nuevos aprendizajes, carreteras llenas de curvas o rectas interminables, piedras en el camino y pinchazos, pero seguir adelante y no desistir es la actitud principal. Resolver los problemas cuando surgen y seguir. Sin olvidarse de disfrutar del recorrido y las sorpresas que el viaje y la vida te deparan.

Me quedo con estas famosas frases:

“El mejor maestro, tu último error” “Hazlo, y si te da miedo, hazlo con

miedo”

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Un típico post

No me gustan mucho los post tipo “que llevar a un viaje en moto”, la verdad es que pocas veces los leo, sin embargo reconozco que son útiles para las primeras veces y es posible que acabe haciendo yo uno porque no os imagináis los trastos que hemos llevado/cargado en nuestros viajes. Y en el otro extremo, en algunos, por no llevar no hemos llevado ¡ni cámara de fotos!

Hace tiempo que Juan me dice que quiere un dron, y yo pienso “uff otro trasto”, “luego hay que editar los videos, uff que rollo”, aunque es verdad que la mayoría de sitios donde vamos son dignos de ver desde arriba, ojalá lo hubiéramos tenido en las cataratas de Iguazú o en los templos de Angkor. En fin, ya veremos si se lo compra algún día, que ya te digo, comprar es lo fácil, después hay que sacarle provecho…

Pues por ser un domingo tranquilo y por si a alguien le sirve, hoy me apetece contar sobre las aplicaciones de móvil que nos han ido bien o mal en nuestro viajes. No son muchas pero por ejemplo:

(Los datos se basan en lo usado en nuestro último viaje de Miami a Buenos Aires en Harley, en los anteriores nunca usamos aplicaciones).

Airbnb, la odio. Recuerdo en una gasolinera de EEUU buscando alojamiento por la zona, se estaba haciendo tarde, hacia un frío que pela y no había campings por ahí. Empecé a buscar con el mapita que tiene la aplicación ya que al tener moto no tenemos problema en ir al más barato aunque esté alejado del centro. Hacía tanto frío que me costaba usar los dedos para rellenar la información y se me caía el agüilla/moquillo de la nariz todo el tiempo, estaba temblando. Pues después de media hora buscando, eligiendo y rellenando resulta que tienes que esperar a que el dueño de la casa ¡te acepte o no! Yo pensaba (ingenua) que reservabas y cuando el tipo te daba el ok podías ir, deduciendo que si el tipo pone el anuncio en la web es porque quiere alquilar, pero no sabía que tiene 24 horas para aceptarte o rechazarte. Vamos que ya te puedes quedar esperando en la calle hasta saber si te quiere o no. Entonces a nosotros no nos sirve porque la mayoría de las veces no sabemos dónde vamos a pasar la noche, no nos gusta reservar el día anterior si no sabemos si vamos a llegar al destino. Es verdad que tiene una opción de búsqueda para habitaciones que no requieren aceptación previa, pero siempre eran mucho más caras.

Así que a nosotros Airbnb no nos sirve, por lo menos en EEUU no nos sirvió y me la quité del móvil.

Luego tenia otra aplicación descargada que no duró mucho tiempo: Gamping, la verdad es que la idea me encantó porque la gente puede poner cualquier espacio que tenga donde puedas poner tu carpa, sea un garaje, un rancho o su jardín. Y por supuesto a precio más asequible que un camping. Pero nunca encontramos sitios en la zona donde estábamos. Nunca.

Booking.com, el rey de los buscadores porque la información que te dan es muy extensa y sabes de antemano donde te vas a meter, pero lo que no sabes es cuanto vas a pagar del todo porque siempre hay que añadir “tasas varias” con lo cual el precio que aparece en la búsqueda no es el definitivo. Sin embargo, lo que me gusta de Booking.com es que puedes buscar con el mapa y el localizador “alojamientos cerca de ti” y en EEUU esto nos vino muy bien por ejemplo en NY donde es tan caro dormir, pero con el mapita encontramos un sitio decente cerca del aeropuerto JFK y cerca del depósito donde estaba la moto guardada antes de ser enviada.

También nos vino genial en una ciudad de México con muy mala pinta ya que se nos hizo tarde y no encontrábamos donde dormir (a nosotros no nos pasan esas cosas de que los locales nos invitan a dormir a sus casa cuando te ven en la calle tirado, bueno sí, una vez un borracho nos invitó) así que con la aplicación encontramos rápido un sitio relativamente barato y seguro.

Lo que hacemos mucho con Booking es lo siguiente: miramos en el mapa la zona de la ciudad donde hay varios alojamientos y vamos para allá porque sabemos que ahí habrá otros más baratos y de menos categoría que no aparecen en la aplicación. O incluso alguno de la aplicación pero donde puedes regatear un poco.

Google maps. Uff es amor / odio. Suele ir bien para saber que carreteras tenemos para llegar a un sitio. Sin hacer caso de las horas que marca porque no suelen ser reales, pero sí de los km aproximados. También puedes ver si hay muchas curvas o es una carretera más directa. Y con esos datos elegir qué ruta prefieres, también hay que ir  contrastando información con la gente de la zona, aunque a veces te manden a cualquier lado. Aunque Google maps también te manda al carajo cuando no hay buena conexión. Aún tengo que contar la peor noche del viaje por culpa de Google maps en otro post.

Y por último, la que más utilizamos en nuestro ultimo viaje por las Américas: Ioverlander. Es casi ideal. Funciona offline y hay mucha información, toda metida en la aplicación por otros viajeros y con datos muy buenos. Por ejemplo, gasolineras, hospedajes de todo tipo o puntos conflictivos donde ha habido atracos a viajeros. Sobre los alojamientos, puedes saber de antemano todo lo que te ofrecen y cuánto cuestan. Hay miles de datos y la verdad es que casi todo el viaje nos vino genial. ¡Os la recomendamos!

¡Un abrazo, viajeros!

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Alojamientos económicos en las Américas

(Antes de nada aviso de que este post contiene palabras feas a falta de un sinónimo mejor)

Lo más agotador del viaje no son los 300 kilómetros que te haces en 7 horas por carreteras de tierra, llenas de camiones o animales que se cruzan, sino una vez en destino buscar donde “planchar la oreja”. Y lo más complicado que sea bueno, bonito y barato. Y como sabemos que esto existe, no nos quedamos en un pueblo sin haber visto antes por lo menos tres opciones para dormir, como si un estudio de mercado se tratara. Y es que a veces pagando un poco más te ofrecen mucho y otras pagando menos es suficiente lo que te dan. A veces se nos ha hecho de noche buscando lo que necesitamos y otras veces hemos gastado más gasolina que la diferencia entre uno y otro. Pero es que no podemos evitarlo, somos unos rácanos. A veces le decía a Juan “qué difícil es esto” y él me decía “es muy fácil, vamos al hotel de 50 dólares”. Entonces cerraba el puño y hacia un esfuerzo extra por encontrar ese sitio barato, con sábanas limpias y buena ducha. Aunque a veces tuvimos que “cerrar el orto” (como dicen en argentina) y pagar. Nos pasó en Panamá, en un pueblo, digamos, sin encanto, en el que se nos hizo de noche y no había nada decente donde dormir. Teníamos que elegir entre un sitio de unos chinos súper sucio y asqueroso al lado de un puticlub y pagar 35 dólares o pagar 50 por uno con piscina donde se celebraban bodas bautizos y comuniones. Pero decíamos, “estamos en Panamá, no puede costar lo mismo que un hotel en Mallorca, estamos en un pueblo en medio de la nada de Panamá”. Al final dormimos en el de 50. Que tampoco era un gran lujo, pero pudimos descansar bien, no sin que nos fastidiara pagar tanto.

En Estado Unidos estábamos de camino a Yellowstone, ese lugar tan imperdible entre viajeros, ese lugar al que si no vas todos te dirán el resto de tu vida “¡¿no fuiste a Yellowstone?!”. No importa haber ido desde Argentina hasta Estados Unidos en moto, igual te dirán “¿¡no fuiste a Yellowstone!?”. Pues no coño, no fuimos porque hacia un frío que te cagas y los hospedajes eran carísimos y los baratos estaban llenos. Y es que estábamos a 250 km de distancia, veníamos acampando gratis o casi gratis pero en este pueblo ya se notaba el frío. Unos viajeros que venían del norte nos dijeron que amanecieron con hielo en la tienda de campaña. Había que ser realistas, nuestra tienda es del Decatlón y los sacos no son para nieve. Pero de cabezones seguimos norte. Esa noche a 250 km de distancia estábamos buscando un camping mientras atardecía y los grados iban bajando tan rápidos como el sol.13…8…5 Así que fuimos a preguntar en el hotel más cutre. Estaba lleno. Preguntamos en el más barato que aparecía en internet (suerte que siempre hay un McDonalds con wifi) y ese costaba ¡¡80 dólares!! Volvimos a buscar camping. 2 grados… 😥 necesitábamos leña…necesitábamos un bosque entero con ese frío… no había leña en el camping pero había unos árboles a pocos km y unos cuantos troncos en el suelo….así que cargamos la moto con troncos… iba yo agarrándolos con los brazos pero pesaban tanto que me hacia daño… la temperatura a 0 grados!!  el sol desaparecido y nosotros cargando leña por caminos de tierra buscando donde plantar la tienda de campaña. No sabíamos que nos jodía más, pagar 80 dólares o pasar un frío de cojones. Finalmente sucumbimos, sí, nos rendimos ante el frío. No somos verdaderos aventureros. Con lo bien que hubiera quedado la foto con nieve en la moto y en la tienda de campaña y así enseñaros que somos auténticos adventure overlanders, jaja

Así que pagamos el hotel y menos mal que tenia desayuno incluido porque les dejamos sin tostadas, sin magdalenas, zumo, café… Ni hablar de las tortitas. Así que un gran consejo viajeros, llevaros el mejor saco de dormir de invierno para poder descansar en cualquier sitio donde os pille la noche.

Al final no fuimos a Yellowstone porque no había hotel barato por la zona (lo miramos en internet) y no podíamos acampar con esas temperaturas. El límite lo teníamos en 13 grados y con leña.

En Sudamérica es donde más hemos pagado para dormir porque no es tan caro. Y donde era caro compartimos habitación en hostales. Después de haber hecho el viaje, si volviera a hacerlo creo que haríamos más acampada libre. En lugares apartados. Sobre todo porque ya no me gustan los hostales donde todos los mochileros buscan fiesta y ligues. Se nota que ya no tenemos 20 años… aunque Juan se dormía en cualquier lado…. yo no podía dormir con el típico tío que ronca que siempre hay en cada habitación y me tenia que levantar y despertarle para que se cambiara de posición y dejara de roncar. Y como dijo Almu y Fer, “mejor dormir en nuestra tienda antes que en un sitio de mierda”.

Fuimos apuntando los sitios donde dormimos que estaban bien de precio y sobre todo donde tenían buen espacio para la moto. En algunos aprovechamos para cambiar el aceite o las pastillas de freno. Por mucho que acampéis, algún día necesitareis una ducha o internet.

En esta lista están algunos de ellos, no siempre me acordaba o tenia ganas de apuntarlo, pero para el que vaya a viajar y no tenga ganas de buscar puede ir directo a alguno de estos (FOTOS ABAJO DEL TODO):

Alojamientos buenos, bonitos y baratos (relación calidad-precio siempre hay más cutres) pero todos tienen espacio para la moto:

 *el mínimo es de 5 dólares por persona y el máximo de 30 por la habitación.

*RECORDAD QUE ESTE LISTADO ES DE 2014…SEGURO QUE LOS PRECIOS HAN SUBIDO ALGO 😦

(Esta página contiene muchos lugares para acampar y algunos hostels donde han estado otros viajeros: http://liferemotely.com/trip-shenanigans)

ARGENTINA:

Junín de los Andes:

-Hostel El reencuentro, lo lleva Álvaro, tiene habitaciones privadas y compartidas, internet, cocina, desayuno, lavadora, parrilla. El sitio es genial. Viniendo desde el norte queda a la derecha…no se si en el primer o segundo semáforo… DIRECCIÓN: 8371 Junín de Los Andes, Neuquén

La Rioja, Villa Unión:

-El Refugio del Cóndor, muy cómodo, buen precio. Cocina, internet. Muy buena opción. Si está Marcelo te puede decir lugares fantásticos para recorrer con la moto. DIRECCIÓN: Nicolas Davila 121, Villa Unión, La Rioja

Bariloche:

-Hostel MarcoPolo Inn, desayuno, habitaciones privadas y compartidas. Internet y cocina. DIRECCION: Calle Salta 422

Esquel:

Hostal El caminante, habitaciones privadas y compartidas, cocina, internet. DIRECCION: Av Alvear 1780, Esquel

BOLIVIA:

Uyuni:

-Hostal Marith, baño compartido, cocina con pequeño gasto extra. Es básico, pero está bien. Internet, el del país. DIRECCION: Avenida Potosi # 61, Uyuni

Potosí:

-La casona, habitaciones privadas y compartidas, cocina, internet, desayuno. DIRECCION: Chuquisaca Chuquisaca 460, Villa Imperial de Potosí

Copacabana:

-Hostal Sonia, cocina, internet (regular, típico de Boliva) habitaciones privadas. DIRECCION: Murillo 256 Copacabana

ECUADOR:

Montañita:

-Las Brisas de Montañita, en el barrio de Tigrillos, cerca del centro pero más tranquilo, con cocina, internet, habitación diversas para elegir según presupuesto. La más barata esta bien y cuesta 5 dólares por persona. La encargada, Sandra, un encanto.

Ibarra:

-Hostal Madrid, internet, agua caliente. Habitaciones privadas.

Quito:

-Hotel Palace, internet, habitaciones privadas. (23 usd)

PERÚ:

–Miraflores, Lima:

-Hostel Hichhicker. Hostel tranquilo, de surfistas mayormente, con mucho sitio para la moto, habitaciones privadas y compartidas, desayuno, cocina, internet. DIRECCION: Bolognesi 400, Miraflores Lima

-También está el Flying Dog, pegado a la plaza Keneddy, con desayuno, cocina, internet pero más ruidoso. DIRECCION: Martir Olaya 280 – Miraflores

Huanchaco:

-Hostal Mccallum, cocina, habitaciones privadas. Lo lleva Manuel, un tio majo. DIRECCION: Los Ficus # 460 – 305

Pacora, Lambayeque:

-Rancho Santana, bueno para acampar, hay caballos y otros animales, cocina. *Dependiendo de hacia donde vayas no pilla de camino.

COLOMBIA:

Bogotá:

-Casa 32DC, habitaciones privadas y compartidas, internet, cocina, lavadora. Un sitio tranquilo. Nos gustó mucho. DIRECCION: Calle 32 # 17-61, Bogota, Cundinamarca

Río Claro (reserva natural):

-camping básico

Medellín:

-PitStop Hostel, habitaciones privadas y compartidas, piscina, bar, desayuno, cocina, internet. Ruidoso pero mucho sitio para la moto. DIRECCION: Carrera 43E # 5-5, Medellín

Cartagena:

-Hostal Luna Nueva, habitaciones privadas y compartidas, tranquilo, cocina, internet. *sólo hay espacio para una moto DIRECCION: Centro, Calle Media Luna # 10 – 36, Cartagena de Indias,

-Hostal Mama Llena: habitaciones privadas y compartidas, tortitas de desayuno!! *sólo hay espacio para una moto DIRECCION: Calle 30 # 10-47, Cartagena

-Hostal Casa Real: habitaciones privadas, cocina, internet.

-Hostal Amber, habitaciones privadas y compartidas, cocina, internet. DIRECCION: Calle Pacoa 10-103, Cartagena

*En Cartagena siempre comimos en un sitio ideal muy bueno y barato (bonito no tanto), se llama “Este es el punto” situado en la calle Media Tripita, corta con la calle Media Luna (la calle de los hostels) y empieza justo en la acera del frente del Havana Café.

COSTA RICA:

Playa Dominical:

-Hostel Antorchas, internet, cocina, habitaciones privadas y compartidas además de camping. PLAYA DOMINICAL

La Fortuna:

-Hostel La Amistad, habitaciones privadas y compartidas, cocina, internet y café gratis. Nos costó 10 uso por persona en temporada baja. DIRECCION: a 75 metros oeste de la iglesia en la avenida principal

Playa Carmen-Mal Pais:

-Tranquilo Hostel, habitaciones privadas y compartidas, crepes de deayuno!! y café, internet y cocina.

NICARAGUA:

San Jose del Sur:

-Beach Fun Rental, habitación privada, internet y cocina.

Granada:

-La casa del poeta, habitaciones privadas y compartidas, cocina, internet y café.

Las peñitas:

-Hostal Restaurante Barca de oro, habitaciones privadas y compartidas, internet.

EL SALVADOR:

San Salvador:

-Hotel La Mascota, no estuvimos pero nos lo recomendaron los de Touratech El Salvador. DIRECCION: Calle La Mascota pasaje 2 #118

GUATEMALA:

Antigua:

-Hostal La Quinta, habitaciones privadas, internet, desayuno y cocina. (5ª calle poniente)

Cobán:

-Hostal Casa Luna, habitaciones privadas, internet. (5ª avenida )

El Remate:

-Casa de Ernesto, habitaciones privadas y compartidas, sin internet.

-Hotel Las Gardenias, habitaciones privadas, internet, más céntrico y barato que el anterior.

BELIZE:

Capital:

Si tienes la mala suerte de dormir aquí la mejor opción es Caribean Palms Inn, habitaciones privadas, internet.

MEXICO:

Bacalar:

-Hostal Casa tortuga, camping, habitaciones privadas, compartidas, cocina, internet.

-Camping Mágic, habitaciones privadas, compartidas, camping, internet, cocina.

-Camping Tribu. Lo lleva Marcos, un argentino muy majo. Todos están delante de la laguna.

Palenque:

-Camping y cabañas Maya Bell, restaurante y piscina! Llegar después de las 16h. Para no pagar la entrada al parque nacional 😉 DIRECCION: carretera a las ruinas km6

San Cristóbal de Las Casas:

-Hostel Rossco, noche gratis y desayuno para moteros!! DIRECCION:  Real de Mexicanos 16

Puebla:

-Hostal Casona Poblana (Calle 16 de Septiembre) habitaciones compartidas y privadas, buen desayuno, cocina, internet. dirección: DIRECCION: Calle 16 de Septiembre 905, Centro Histórico

DF:

-Hotel Florida, habitaciones privadas, internet. DIRECCION: Calle Belisardo Dominguez 57, cerca del Zócalo, 220 pesos x 2

EEUU:

Preguntar por los cámpings gratis, sino ir a los de pagar con sobre.

En las ciudades suele haber Campgrounds para RV (Recreative Vehicle, las casas rodantes) y a veces tienen espacio para tiendas de campaña. En Washington estuvimos en uno que costaba 25 usd (lavadora, internet, duchas, mesas, parrilla) y los hoteles costaban de 70 para arriba.

Cuando necesitéis motel, el Motel 6 suele ser el más barato de todos pero no dan desayuno. Tienen lavadoras.

AH, ¡NO ME DAN COMISIÓN!

 

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Belice

Belice es el paraíso y el infierno en el mismo país. Cuando entras desde Guatemala el paisaje es todo verde con mucha extensión deshabitada. En el interior hay grandes comunidades de Amish y si te adentras por un camino de tierra puedes llegar a verlos montando en sus carros tirados por caballos. Nosotros vimos dos niños vestidos con sus trajes típicos y sombrero y nos saludaron al pasar.

Paramos a comer en un puestito al lado de la carretera y estaba buenísima la comida. Barata también. Los chicos del puesto nos recomendaron ir a San Pedro o Cayo Caulker. En internet todos los viajeros hablan de San Pedro así que decidimos ir a Cayo Caulker.
Nadie habla bien de la capital y luego entendimos por qué.

En Belice hay toda una mezcla de nacionalidades y culturas. Muchos negros tipo americanos raperos con sus pelos rizados y pendientes de oro. Muchos negros caribeños tipo jamaicanos rastafaris. Muchos chinos, muchos Amish y algunos de origen mexicano. Todos juntos pero no revueltos en un país que lo puedes cruzar en un día y donde, sin embargo, hay muchas tierras disponibles haciéndolo un país ideal donde comprarte unas parcelas, cultivar y vivir tranquilo.

Pero la capital, que más bien es un pueblo grande, es horrible. Y si eres turista más. Llegamos un viernes a las 4 y el último barco que llevaba vehículos a las islas había salido a las 2 (sólo puedes llevar vehículo los martes y los viernes). Así que no nos quedaba otra que hacer noche en la ciudad e ir a los cayos en una excursión de un día. Nos dijeron de dejar la moto en un párking pero ni locos íbamos a hacerlo y menos habiendo visto el panorama. No hay apenas sitios para comer (lo que sea), ni caros ni baratos, bueno, si que hay dos: una heladería que hace frituras y un puesto en la calle que sólo tiene pizza vieja y pan criollo, y si tienes suerte algo de pollo que si ves como lo preparan se te quitan las ganas de comértelo. Vimos 3 hoteles para quedarnos y el más barato de 30 dólares. Un poco caro para nosotros pero no estaba mal, sin embargo, la recepcionista me habló súper mal y en un tonto bastante ofensivo. Le molestó que le pidiera descuento y que me enseñara el párking antes de meter la moto (no la íbamos a meter en cualquier sitio). Sólo hay un súper mercado y cierra ¡a las 5 de la tarde! Solamente un indio (ah, también hay indios) nos trató bien cuando entramos en su tienda a comprar agua. Los demás en todas partes fatal, con mucha cara de culo y pocas ganas de vivir.
Lo peor en la calle, caminamos tres cuadras del hotel al puerto para averiguar precios de barco y horarios para ir al día siguiente al Cayo Caulker. Había muchos vagabundos, algunos tirados en el suelo, otros nos pedían “one dólar” o “one cigarret men” y como les decíamos que no nos gritaban cosas chungas que no entendíamos. El panorama era de peli de zombis, los mendigos, sin una mano, sin un ojo, se acercaban a pedir y otros desde el suelo nos miraban con los ojos perdidos. Y sólo eran las 6 de la tarde.

Ya pensábamos en irnos y mandar el snorkel a la mierda, el buceo ya lo habíamos descartado porque significaba más días en ese hotel y en esa ciudad. Además yo estaba bastante resfriada y no se recomienda bucear con riesgo de que te caigan los mocos o estornudes. Ya me decía mi madre que no me fuera a dormir con el pelo mojado y así lo hice un día de frío…
En fin, que llevábamos todo el viaje pensando en la segunda barrera de coral más grande del mundo y ahora no podíamos echarnos atrás por un poco de mal trato.

Así que al día siguiente nos fuimos al Cayo Caulker con una lancha rápida (35 dólares los dos ida y vuelta), contratamos la excursión de snorkel de medio día (30 dólares cada uno) y fue una experiencia alucinante. Un paraíso bajo el mar. El agua con una temperatura de 30 grados era una maravilla y a sólo un metro o dos de profundidad  muchísimo coral y peces de colores. También tiburones y mantas y unos peces mas grandes que mi cabeza. Precioso. Vale mucho la pena. Hay peces de todos los tipos y colores. Realmente es muy bonito.

Dejamos las fotos, aunque ¡no hacen justicia a la belleza real!

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Los peligros de viajar en moto

Viajar en moto no es fácil, se pasa mucho calor y mucho frío, te sientes fuerte pero eres vulnerable, las carreteras pueden ser complicadas… pero el mayor peligro de andar en moto

carretera de Bolivia

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Centro América

Los países pequeños de Centro América los hemos hecho en pocos días pero nos hemos encontrado con muchos moteros.
Cuando cruzamos de Costa Rica a Nicaragua conocimos dos brasileños con sus BMW 1200 que iban hacia Alaska. Viajaban bastante rápido así que sólo rodamos con ellos hasta el primer pueblo, San Juan del Sur. Se sorprendieron de que no lleváramos GPS, y ya son unos cuantos los que se sorprenden de que no llevemos. Pero más me sorprende a mi que se sorprendan. Con google maps y sabiendo el nombre del pueblo al que queremos llegar no es difícil encontrarlo, si no siempre preguntamos en las gasolineras o consultamos el smart phone y ya está. Así hemos llegado hasta aquí y no me parece imprescindible el GPS. Estos brasileños llevaban tantos cachivaches que la moto parecía un robot, sólo les faltaba el piloto automático. Pero lo mas loco que hemos visto nunca es una antena (como las de radio) que se alargaba y al final tenia unos dientes de metal. Resulta que en Brasil mueren decapitados muchos moteros por cruzarse ¡con la cuerda de una cometa! Asi que con esa antena la cuerda se engancharía y cortaría antes de degollarlos. Un poco exagerado ¿no? Esta es digna de aparecer en el programa “1000 maneras de morir”. Aunque desde que nos contaron eso hemos visto dos niños con cometas y por si acaso agachamos la cabeza cual tortugas jaja.

En Nicaragua estuvimos un día en San Juan del Sur, dos en Granada y uno en Las Peñitas. Cruzamos a Honduras, donde pasamos una noche y sólo podemos decir que comimos bien, dormimos bien y la gente fue súper amable.

En El Salvador estuvimos una noche, en la playa Los Tuncos, pero antes de eso pasamos por Touratech, en la capital, a comprar pastillas de freno y ahí conocimos a un motorista de Rally que nos llevó a casa de otro y nos invitaron a tomar algo además de darnos unas pegatinas. Nos dieron sus tarjetas por si necesitábamos algo en el país. Me encanta la hermandad de los motoristas. Cuando viajábamos con la mochila éramos dos más, pero con la moto es otra cosa. Nos tratan de maravilla, todos quieren saber del viaje y se frecen a ayudarnos. Incluso en la frontera, donde estaban revisando a todos los turistas de un bus, a nosotros ni nos registraron y nos preguntaban sobre el viaje. Los niños nos miran asombrados y a los adultos les encanta la moto. Es como que la moto transmite algo. Una emoción, una pasión. Por eso cuando nos cruzamos con otros moto viajeros no hace falta explicar nada, nos hablamos como si fuéramos amigos de toda la vida.

Cuando voy a preguntar en algún hostel, al salir me encuentro a Juan rodeado de gente preguntándole de todo, pero sobre todo ¿cuánto cuesta? ¿cuánto corre? ¿de dónde vienen? ¿a dónde van? en ese orden…

En la frontera de El Salvador con Guatemala estábamos haciendo los trámites de aduana y escuchamos mucho ruido. Eran más de diez BMW salvadoreñas que venían de pasar unos días en Guatemala. Charlamos un rato y nos pusimos contentos porque ese trámite aduanero estaba siendo el peor de todo el viaje. Los funcionarios no sabían como hacerlo y nos dijeron “creo que tienen que pagar 22 dólares”.

Y es que en las fronteras de Centro América no te libras de pagar, a veces al entrar y al salir del país. Y aunque uno intenta tomárselo con calma, te cabreas.

Cuando entramos en Guatemala nos encontramos una Triumph 950, nos adelanta y al rato la vemos parada en el arcén. Juan para a ver que pasa y era que se le había apagado de repente. Bueno, sacan la tapa y era la batería que en un bache se había aflojado. Con un par de ajustes arrancó de nuevo. Contento el chico, nos acompañó hasta casi Antigua de Guatemala. Un chico muy majo que hacía cada semana 300 km de ida y 300 km de vuelta para ver a su novia de El Salvador.

Ahora estamos en Guatemala y no sabemos si iremos a Belize a bucear o directo a México…ya veremos.
Un abrazo grande!!

Estos son los precios de las fronteras Centroamericanas (Julio 2014):

PANAMÁ: 15usd el SOAT (seguro obligatorio para un mes, menos no se puede)

COSTA RICA: 26usd el SOAT por 3 meses (menos no se puede). 7usd por persona para salir.

NICARAGUA: 12 usd por persona, 3usd desinfección ruedas (debe ser un timo porque está un poco antes de la aduana y luego nunca nos pidieron el justificante), 12usd el SOAT.

HONDURAS: 3usd por persona, 35usd por la moto, y no es un seguro ni es nada ¡es una tasa!

EL SALVADOR: nada, por suerte.

GUATEMALA: 22usd de tasa por la moto.

BELICE: 15usd por el seguro de la moto, y 19usd por salir del país!!

MÉXICO: 59usd de impuesto por entrar la moto y un depósito de 300 o 400 use (según el año de la moto) que te devuelven al salir del país. Lo puedes abonar con tarjeta o en efectivo. PERO se recomienda en efectivo porque si te lo cobran por tarjeta lo hacen al tipo de cambio del día y a la hora de devolvértelo usan el cambio del día en que saliste. Y aunque parezca que no, perdimos dinero porque las divisas habían cambiado.

Si se anda corto de dólares conviene sacar del banco en Panamá ya que es la moneda oficial.

En El Salvador también se pueden sacar dólares del banco. Cuando nosotros sacamos nos dieron 400usd en billetes de 10 y por un momento me “emparanoié” pensando si aceptarían esos billetes en USA porque aunque son dólares, son de otro país… al final los cambiamos en México pero se nos quedó la duda…

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Costa Rica, pura vida

Cuando entras a Costa Rica desde Panamá debes pagar un seguro obligatorio (SOAT), el mismo que en Colombia, con la diferencia de que en Colombia lo haces en un supermercado (EXITO o AL KOSTO) una vez estas en el país. En Costa Rica si no lo haces en la frontera no entras. Otra diferencia con es que no puedes pagar el mínimos (un mes) tienes que pagar 3 meses. El precio es de 26 dólares y también debes hacer varias fotocopias en la frontera. Se recomienda tener del pasaporte ya hechas, pero no te libras de hacer otra del seguro y del papel de aduana. A nosotros nos pidieron la cartilla de la vacuna de la fiebre amarilla por haber estado en Colombia hacia menos de 6 días. Pero me consta que no a todos se la han pedido. Por suerte la teníamos de otro viaje. Es cierto eso que dicen que en las fronteras centroamericanas no solo se paga sino que se tarda mucho en cruzar, por ellos es mejor ir con tiempo no sea que se te haga de noche.

Después de ese trámite fuimos directo a playa Dominical donde pasamos una noche en un hostel pero durmiendo en carpa. La playa es destartalada y llena de cocos. También es ideal para los surfistas, como casi todo el Pacífico. La primera impresión de Costa Rica es que realmente es muy verde y frondoso y que realmente hay muchos norteamericanos y canadienses. Lo bueno de los hostels con surfistas es que el ambiente es mucho más tranquilo, por la noche no hacen fiestas sino que que se quedan tranquilos conversando o tocando la guitarra y por la mañana madrugan para coger olas. Son gente sana y amable y cuando hay que compartir habitación eso de agradece.

Después quisimos ir al Parque Nacional Manuel Antonio pero con tan mala suerte que estaba cerrado (cierran los lunes en temporada de lluvias). En Playa Dominical conocimos a un ex militar escocés recién retirado que se había tomado un año para viajar con su Triumph Tiger de Ushuaia hasta Alaska. Empezó viaje hace 4 meses también y desde Buenos Aires, haciendo el mismo recorrido, pero hasta ahora no nos habíamos cruzado. Así que como Manuel Antonio estaba cerrado nos fuimos con él hasta La Fortuna, en el volcán Arenal. Pasamos el día con él y al día siguiente se fue. Nosotros nos quedamos porque no quería irme de Costa Rica sin haber visto ranitas y sabia que ese era el lugar indicado.
Después de hinchar las bolas con las ranitas (como dice Juan) pude contactar con un guía local amigo de un amigo y nos hizo un súper precio para llevarnos a la noche a ver ramitas de colores 🙂 Al final a Juan también le gustó el paseíto. Si es que son unos animalitos increíbles, tan pequeños y con esos colores. El guía, William, un amor de persona que había crecido en la selva, emitía un sonido al que las ranas respondían, así sabia donde estaban y las cogía con la mano. También nos enseñó las plantas medicinales, entre ellas una con un olor muy familiar: ¡el réflex! era el árbol de donde hacían el spray para los músculos. Si es que la naturaleza es sabia! Fue una experiencia preciosa aprender de los conocimientos de William y tener las ranitas en la mano. Cuando se mueven me recuerdan a esas gelatinas que las tiras y se pegan en la pared. De pequeña las regalaban con alguna chuchería. (Contacto de William: 50688455588, su hermano también es guía local)

En La Fortuna cenamos en el mejor sitio italiano de la región Anch’io donde nos pusimos al día en vino tinto, pizza y ensalada (se agradece algo así de vez en cuando) y donde disfrutamos de la compañía del dueño, un chico encantador, amigo de una amiga.

De ahi nos fuimos a Puntarenas y tomamos un ferry hasta Paquera, en el pacifico (tarda 40 min. y cuesta unos 10 dólares los tres). De ahí a Mal País, donde nos quedamos una semana conociendo algunas playas de Costa Rica. La verdad que son todas muy verdes, nada construidas y con muchos cocos. El ambiente es de surfistas. Y también vimos muchos monos, iguanas, mariposas… ah, con William también vimos osos perezosos de dos y tres uñas (no sabíamos que había de varios tipos). No nos quedamos mucho más porque no es barato ni comer afuera, ni hacer la compra, ni el agua, ni los cigarrillos, ni la gasolina…

Así que ahora estamos en Nicaragua donde los precios son un poco más bajos y el ambiente muy relajado…

Ah, al salir de Costa Rica hay que pagar 7 dólares por persona. :&

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La moto por el Caribe

La moto tuvo mejor viaje que nosotros, o eso creemos. En el puerto de Cartagena la metimos en un container junto con el Falcon del 79 y la Kombi con cara de payaso. Mientras hacíamos el proceso nos acompañó Sonia, la dueña de Enlace Caribe. No hizo falta lavar la moto, ni desinfectar ni quitarle nada. Se metió tal y como estaba y con ella las maletas llenas porque no miran el peso. Dejamos también los cascos y las chaquetas, solo llevamos lo justo para los días de velero.

El container tarda un dia en llegar al puerto de Colón, en Panamá, pero dispones de 7 días para ir a abrirlo y lo bueno es que no lo abren hasta que estés tu delante, eso está genial porque te puedes ir tranquilo de que no te robarán nada.

El puerto de Colón es una ciudad horrible donde nadie quiere quedarse pero debimos quedarnos una noche porque antes de retirar la moto debes presentar el BL original, muchas fotocopias de documentos y hacer el SOAT (seguro obligatorio de accidentes de tránsito 15 dólares 1 mes). Así que el mismo día que llegamos hicimos todo eso. Cuando caminábamos por la calle la policía se nos acercó dos veces para decirnos que solo camináramos por las avenidas y que nunca girásemos por una calle. También nos dijo que no confiáramos en niños ni señoras, en nadie. Y la verdad es que ni locos hubiéramos cruzado, nos daba miedo mirar pero de reojo pudimos ver que esas calles parecían los restos de una guerra. Más feo que una villa de Buenos Aires. Luego nos dijeron que esos edificios quedaron abandonados por los americanos y la gente las ocupó. Para el trámite del BL y retirar la moto hay que ir un poco lejos y andando no se puede porque pasas por una zona chunga de estas y dicen que como  te ven llegar caminando antes de pasar de largo los edificios ya han bajado a robarte. No es una zona de familias humildes es una zona de yonkis. Así que eso lo hicimos en taxi. El taxistas conocía al tipo de los trámites del BL así que nos aligeró el asunto.

De noche ya estábamos en el hotel, dormimos los 6 en una habitación de 5 camas porque era más barato que tres dobles además ya nos habíamos acostumbrado a estar muy juntitos todos. Al salir a buscar comida (unos fuimos a por comida y otros se quedaron en la habitación vigilando jaja) había unos chinos en la recepción preguntando por “girls and room” (que pajeros estos chinos jaja). Y es que la ciudad es zona franca y está lleno de chinos que venden cosas traídas de Asia. En Panamá vimos más chinos que panameños.

Pudimos hacer todos los trámites en esa tarde así que al día siguiente fuimos hacia la zona del container con el mismo taxistas y en un par de horas teníamos los vehículos afuera. Miraron un poco que no hubiera drogas y los coches tuvieron que desinfectar el vehículo y pagar 5 dólares por ello. La moto no 🙂  . Ese fue el momento en que nos despedimos todos ya que cada uno seguía su camino.

De ahi nos fuimos a la ciudad de Panamá, que está a 57 kilómetros y pasamos dos noches. Es guapa la ciudad, tiene una zona muy moderna y otra muy antigua y las dos valen la pena, aunque sea verlo un día.

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Grumetes en el Mar Caribe

Madre mia el velero. Que odisea encontrar el velero y que odisea el viaje en si. Empiezo desde el principio… Llegamos a Cartagena y lo primero que hacemos es preguntar en el hostel Mama Llena por un velero que nos lleve hasta Panamá a nosotros dos y a la moto. Este hostel lo lleva un extranjero que hace de intermediario entre los capitanes y los turistas. Está muy bien porque organiza todo, conoce todos los barcos, sabe cuando salen etc. Pero tiene un inconveniente: el precio, 550 dólares por persona. Para nosotros mucho. Además hay otro problema: los veleros ya no llevan motos. Hay un nuevo capitán en el puerto y de momento no permite que salgan vehículos montados en barcos que no sean dentro de un container. Tiene sentido porque es una exportación y hay que pagar impuestos y tiene que estar controlado, en el velero no es así. En fin, nos dio mucha rabia porque hacia apenas un mes que Miquel Silvestre lo había hecho. Sin embargo, ahora se que no nos podría haber salido mejor la jugada. Debíamos encontrar una empresa que gestionara lo del container y buscándola en la zona del puerto de repente vemos una kombi con matricula argentina. Nos acercamos a hablar con ellos y resulta que venían de una empresa que ya tenia un container en el que iban a meter la kombi y un ford falcon del 79. Asi que fuimos a averiguar y había sitio para la moto! Genial, la moto se iba ir para Panama sin necesidad de meterla desmontada en una caja y podíamos meter todas nuestras cosas porque nadie iba a abrirlo hasta que estuviéramos delante. Y por si fuera poco decidimos buscar entre todos un velero que nos llevara a todos así llegaríamos juntos hasta el container y además pasaríamos un buen rato ya que todos hablábamos castellano (la mayoría de veleros sale con americanos). Nuestra primera intención era irnos por Turbo con las lanchas motoras ya que es lo más rápido y barato, pero no descartábamos el velero si conseguíamos uno bueno bonito y barato con las otras parejas. Y así fue que conocimos a Andrés, un capitán venezolano que iba rumbo a Jamaica y tenia que hacer parada en Panamá. Lo mejor de todo es que nos dejaba en Colón, justo donde llegaba el barco con nuestro container (los otros veleros van hasta Porvenir, un día menos de navegación, donde hay que tomar un bus hasta Panama City y luego otro hasta Colón). El capitán era un verdadero lobo de mar, pero todavía joven y con mucho sentido del humor, además de tener una vida super interesante que se merece otro post. Negociamos precio y condiciones para todos y el resultado fue 350 dólares cada uno con comida y agua incluida, pero debíamos cocinar y limpiar nosotros (en los de 550 hay una mujer que cocina y limpia). Para nosotros un trato genial así que nos íbamos los 6 juntos más la perra por mucho menos de lo que nos pedían las agencias.

Bueno, a todo esto debemos decir que antes de Andrés habíamos encontrado dos veleros pero los dos nos dejaron tirados en el último momento. También que no fue fácil salir con Andrés porque antes de partir hay que ir a capitanía para que te pongan el sello de salida del país y Andrés mandó al chico de los recados del puerto. Este trabajaba a comisión para el hostel que controla todo el tema de veleros así que les avisó. Le dijo a Andrés que no podia salir con nosotros y ya está. El mismo día en que partíamos, listos con la mochila (la moto ya se había ido) nos dice Andrés que en capitanía no le dejan sellar nuestra salida. ¿¿Cómo?? Nosotros con un mosqueo de aquellos (era el tercer velero que nos dejaba tirados en el último momento) no nos dimos por vencidos, ¿por qué no nos iba a poder llevar en su velero si él quería? ¿y si éramos amigos suyos que problema hay? así que nos fuimos los 6 a capitanía a pedir explicaciones y además contarles nuestra situación del container ya embarcado etc. Sin mucho problema nos sellaron el pasaporte y nos enteramos de que el chico de los recados no había llevado nuestros pasaportes y que además había avisado a la empresa que tiene el monopolio en Cartagena. Pero la verdad era que no podían hacer nada, no hay ninguna ley que prohiba un velero con capacidad para 6 personas llevar a 6 personas, más un capitán 🙂 Así que asunto resuelto, nos fuimos a comprar la comida para 7 personas 5 días: arroz, pasta, huevos, cafe, agua (70 litros en bidones de 5) pan, frutas y verduras, cerveza y vino. Ah, yo compré una botella de champan porque iba a pasar mi cumple ahi. Casualidades de la vida, el capitán cumplía el mismo día que yo 🙂 Luego limpiamos el baño con lejía (lo necesitaba, ese velero era un piso de soltero) y nos acomodamos como pudimos. Esa noche la íbamos a pasar en el puerto para salir temprano a la madrugada. Las primeras tres horas de navegación fueron un lujo, estábamos todos emocionados y nos tomamos unas cervezas. Después, en mar abierto, las chicas caímos como moscas una a una. Incluso habiendo tomado Biodramina, no nos podíamos aguantar de pie y nos fuimos acostando donde pillamos (el espacio es muy reducido). Todo lo que comíamos al rato salía por donde entraba. Y la única forma de “estar” era en horizontal. Así estuvimos dos días enteros con sus noches enteras, la vejiga a punto de explotar porque ir al baño era un suplicio. A la mañana siguiente cuando fui porque ya no podia más fue horrible, te vas chocando con todo, el water hay que bombearlo para que entre agua del mar y luego bombearlo de nuevo para que se vaya todo. Entre bombeo y bombeo otra vomitada y el papel a tirarlo por la ventana del baño (perdón por la escotilla) porque todo lo orgánico y todo lo que sea papel va al mar. Ni hablar del calor que hace ahí porque cuando el velero está a vela no puedes encender los ventiladores (porque agotan batería) y las escotillas cerradas porque entra agua. Las sábanas húmedas de sudor, además del ambiente 100% humedad. Pero todo te da igual, no hay pensamientos, no hay ayer ni mañana, no te importa nada, solo estas tumbado esperando que pasen las horas y tu cuerpo se acostumbre. Solo mirar hacia otro lado te produce nauseas, entonces te vuelves un “ente” , una cosa tumbada que respira. No exagero, si tu cuerpo no está acostumbrado es horrible, si te mueves es para vomitar. Si tienes el estomago vacío es peor así que comes sabiendo que luego lo vas a devolver. A todo esto, los chicos ya se habían terminado la cerveza para 5 días y Juan estaba encantado aprendiendo navegación. El dia de mi cumple la pasé en horizontal, pero al día siguiente, el tercero en alta mar, fue otra cosa, el cuerpo ya estaba acostumbrado y ese día el capitán tiró una cuerda (perdón un cabo) al mar y nos dejó darnos un bañito, quizá porque ya olíamos mal (las duchas con agua dulce deben ser muy cortas y con el mareo ni pensamos en ducharnos). Fue increíble tirarse en alta mar, sin nada alrededor, sin ver el fondo. Aunque dicen que hay tiburones por ahi, yo no se si Andrés se quería deshacer de nosotros. Al día siguiente llegamos a las Islas de San Blas ¡¡un paraíso!! habitado por la comunidad Kuna. Ahi clavamos ancla y “tiramos el barco por la escotilla”: compramos langostas a los Kuna (2 grandes y 8 pequeñas por 20 dólares) y bebimos champan y vino. ¡Yo había resucitado y tenia que recuperar el tiempo perdido! Cojimos el gomón y remamos hasta una de las islas. ¡Hay más de 300! solo algunas habitadas y otras solo con una palmera, como las del chiste. Cuando llegamos a la isla la sensación es única, pisas una arena blanca y fina con un agua impecable. Cuando pones pie en tierra firme está formado por un césped verde y cuidado como una alfombra natural, y de lejos se ve la cabaña de una familia y su canoa de madera flotando en la entrada. Un lugar increíble con gente amable que no ve la peninsula en meses, no tienen coche, no generan basura y viven de lo que la naturaleza les da. Solo ven la gente que llega en velero y les compra langostas o artesanías. Sin embargo cuando le preguntamos a un hombre por el resultado del partido de Argentina Suiza, ¡lo sabía! lo había escuchado por la radio, y en un español muy básico (ellos hablan Kuna) nos lo contó. Qué mundo loco. El fútbol mueve masas. Y cuando hemos viajado a países donde no conocemos el idioma basta que digamos Argentina o España para que nos respondan Messi, Maradona, Casillas. EL fútbol hace feliz a muchas personas. Y asi pasaron los días en el velero, conversando, comiendo, riendo. Por fin nos duchamos con jabón de la siguiente manera: te tiras al mar, sales, te enjabonas, te tiras de nuevo y luego te quitas la sal rápido con agua dulce. Para fregar los cacharros el mismo proceso. Aún así el día en San Blas se terminó el agua dulce. Suerte que estábamos a un día de navegación del puerto de Colón así que hacia ahí nos fuimos, llegando a la mañana siguiente. La perrita se portó super bien, no sabemos si también estaba mareada o si estaba de lujo porque se la pasó tumbada y la pobre aguantó sus necesidades hasta el día en la isla. Durante el camino también vinieron a saludarnos delfines. Que animal tan hermoso, los vimos venir saltando desde lejos, se acercaron al barco, nadaron un rato y se fueron. Una maravilla. Sin duda una experiencia inolvidable. Difícil, por lo incómodo y el malestar, pero bien merece la pena vivirlo. Además tuvimos mucha suerte con la compañía y el capitán.

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