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Consejos y curiosidades sobre India en moto

Nuestros consejos para recorrer Rajasthan en moto:

-Nosotros nos llevamos la chaqueta de moto y el casco nuestro de casa. Yo además llevaba un vaquero comprado para esta ocasión, especial para moto y al que le puedes sacar las protecciones una vez llegas al hotel. Muy cómodo, seguro y práctico. También mis botas de montaña que llevo en todo viaje. Juan iba con un vaquero normal y unas zapatillas normales.

-Llevar tus propias cinchas para atar el equipaje, las que te dan ellos se van deshaciendo por el camino….

-Dicen que las Enfield suelen tener fallos eléctricos y la nuestra falló en el claxon al cuarto día (super importante en India) y pasaron dos días hasta que conseguimos uno en una ciudad grande. Uno nuevo (el horn relay era exactamente) nos costó 100 rupias (1.32 euros) así que no se si una próxima vez me llevaría uno de repuesto….aceite, cable de embrague y otros accesorios nos los dieron en la tienda y nos los cobrarían solo si lo usábamos. No usamos ninguno. Ojo, al devolver la moto nos dijeron que la rueda no giraba del todo recta y nos querían cobrar por ello, a lo que Juan les dijo que al salir eso no lo miraron así que no se podía comparar y que él aseguraba que estaba igual a como nos la habían dado porque la habíamos cuidado. No pagamos nada.

-Yo pensaba conseguir un mapa de carreteras en una gasolinera de India, error. Raúl tenía su mapa de India traído de Barcelona así que aconsejo comprarlo en el país de origen. Los que te dan en India son muy básicos, solo aparecen las autopistas principales y sin numeración ni nada.

-Buscar las carreteras secundarias, a veces son peor que la autopista pero otras son una maravilla. Informarse antes.

-Pedir el visado con bastante antelación. En realidad una semana basta pero los nervios que pasas por si hay un contratiempo no merecen la pena.

-El taxi del aeropuerto al centro de Delhi cuesta unas 500 rupias.

-La mayoría de hoteles no limpia la habitación ni cambia las sábanas, sobra decir que las mantas tampoco. Nosotros llevábamos saco de dormir y lo usamos casi todas las noches. No logro entender por qué no limpian, es como que no ven la suciedad. Solo barren el suelo y poco más. Hay hoteles muy bonitos que son nuevos pero parecen viejos porque no los mantienen. Nosotros pagamos una media de 10 euros por noche y no estaban mal. Solo el tema de la limpieza falla. Un truco para las chicas: pasad un papel por el water y luego decidid si queréis sentaros o no porque seguro no ha visto lejía jamas…

-Nosotros no lo teníamos pero puede servir mucho la aplicación de móvil que te traduce los carteles. La mayoría solo están en hindi. Si sabes el nombre de la siguiente ciudad no hay problema para preguntar pero a veces quieres saber lo que dice un cartel y no puedes y no todos los indios hablan inglés como para que te entiendan y te traduzcan.

-Tema conducción, los consejos que nos dio Raúl fueron de gran ayuda: si vas detrás de un camión y este se mueve hacia un lado, haced lo mismo. Si un camión se mueve es porque está esquivando algo como otro camión o una vaca, si no no se mueve. Si ves un vehículo que viene de frente y te mueves hacia un lado en seguida el otro ni se molestará en reducir o quitarse entonces te pasará a fondo y cerquita. En cambio si apuras un poco y no te quitas en seguida le obligas a que reduzca y se aparte un poco, así hay espacio para circular los dos bien. Ojo, alguno que otro no lo hace y te quitas o te quita.

-No vayáis al Taj Mahal en viernes, está cerrado.

-En las zonas turísticas van a tratar de engatusaros con historias para embaucarte y engañarte. Ni caso nunca. Hay que tener claro lo que uno quiere y no escuchar a nadie. Ejemplo: llegamos a Delhi al hotel reservado, pero llegamos a las 8 am y la habitación no te la dan hasta las 12 así que el director del hotel nos dice que nos acompaña a otro cerca donde podemos entrar ya. Le seguimos y vemos la habitación del otro: una cueva húmeda y mugrienta. Costaba mucho menos que el otro que habíamos reservado. Así que le dijimos que no y que esperaríamos a que el suyo estuviera disponible. Otro día, estamos en Agra para ver el Taj Mahal y de repente se nos sube al taxi un tío que nos dice “hola soy vuestro guía en Agra” y nosotros: “no queremos guía” él: “es por vuestra seguridad en la ciudad” jaja (no sabia con quien hablaba) y le decimos : “¿es gratis?” y dice “la voluntad” y nosotros: “no gracias correremos el riesgo”. Y él: “si vais conmigo al Taj Mahal no tendréis que hacer la cola de hora y media para entrar”…y así un rato hasta que se dio por vencido. Llegamos a la entrada del Taj y compramos la entrada en menos de un minuto. Ahí mismo viene otro con una especie de carnet de trabajador del Taj y nos dice: “si entras conmigo no tendréis que hacer la cola de hora y media para entrar”. Ya estábamos hasta las narices y le dijimos un no rotundo y seguimos. Entramos en el Taj en menos de 20 minutos.

-En la mayoría de sitios no vimos turistas occidentales y al parecer los indios tampoco y nos pedían hacerse fotos con nosotros jaja.

-Hay gasolina por todo, bien de gasolinera bien de bidón en un pueblito, pero siempre encontramos. Basta decir petrol!

-Visitar el templo de Ranakpur

-No tomarse a mal las miradas, te miran fijamente y muy pocos apartan la mirada cuando les miras tú. Lo más gracioso es cuando les sonríes tú y se llevan una sorpresa tipo: ¡ostia pero si los occidentales también sonríen! Son como niños.

-Si te cansas de que la comida pique tanto a la entrada como a la salida pide “not spicy”.

-Está prohibido derrumbar templos así que puedes encontrarte uno en medio de una carretera recién construida.

-Comida en la ruta: Kachori, empanada frita con patata y especias dentro, riquísima y barata, menos de un euro.  La comida es una lotería, a veces muy rica a veces mala. La mayoria de “restaurantes” son vegetarianos y en algunos pueblos no comen huevos ni pollo. Yo viví a lentejas, pan del suyo (chapati, muy rico), patatas y kachori. Por suerte venden galletitas si quieres algo familiar. Ah, para desayunar puedes conseguir tostadas, café y fruta si no quieres curry. Juan lo pasó peor con la comida, veía una vaca y pensaba en asado. (foto abajo del kachori)

-Sobre todo: mente abierta y relax. Yo creo que disfruté tanto porque ya fui predispuesta a sorprenderme y saber que todo funciona de otra forma. En realidad hay que viajar siempre así pero no está mal recordarlo.

-Un mono me robó un paquete de galletas, me vio sacarlo y vino a robármelo corriendo. No aprendo! me pasó lo mismo en Tailandia con un plátano (foto abajo).

-Una noche nos quedamos en un hotel maravilloso que era un antiguo palacio de un Maharajá, tenia unos jardines hermosos  (foto abajo).

-Compramos especias para el Food Truck, pero la roja (red chili) nos las quitaron en el aeropuerto 😦

-En la ultima foto no se ve pero detrás de mi había una pequeña jaula con ratones blancos, pregunté a los dueños y era por adoración.

Hasta aquí lo que se me ocurre, si luego recuerdo otra cosa la añado.

Un abrazo viajeros!

Próximo post: las mejores fotos del viaje!

 

 

 

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Llegada a la India

Después de tres aviones llegamos a Delhi recién amaneciendo. La primera noche la teníamos reservada en un hotel con servicio de recogida al aeropuerto, queríamos que la llegada fuera fácil. Hace años alguien me dijo que lo primero que llama la atención al salir del avión en India es el fuerte olor, así que mientras esperábamos para salir yo iba empinando la nariz porque pensé que me impactaria tanto como aquella frase que me dijeron hace tiempo. Pero no fue así, no sentí ningún olor y lo único que me llamó la atención es el cielo encapotado de contaminación y el hecho de que no se veía ninguna mujer por ningún lado, solo hombres con túnicas y turbantes. Estaba amaneciendo con un cielo rojizo y sucio y la imagen de los hombres así vestidos y en ese entorno de neblina se me ha quedado grabada.

 

Al principio del recorrido pensé que la gente exageraba con India  pero ni bien entramos en el centro de la capital empecé a sentir ese olor del que me hablaron, esas vacas por la calle que tanto cuentan y ese caos reinante en cada rincón. Todo es surrealista, en serio. Donde mires hay algo que llama la atención. Hay basura por TODO, lo último de lo último de los residuos, lo que queda después de que vacas, cerdos y perros hayan rebuscado. En realidad es una mezcla de caca de vaca, pis de persona, papelitos del tabaco de mascar que tanto mascan y eso si, escupitajos por todo, y cuidado que no te caiga uno encima. Toman mucho tabaco de mascar que van escupiendo mientras lo chupan, algunos antes de hablarte deben escupir el líquido marrón rojizo y no les pasa nada por hacerlo casi en tu cara.

Como dije en otra ocasión, a la India hay que ir con la mente muy abierta. Las costumbres son otras, la educación es otra, las formas de hacer las cosas, la comida, el trato con la gente y hacia nosotros. Pero es muy divertido, si te gustan los animales, y con animales digo vacas, perros, cerdos, monos y camellos, te encantará verlos por todo, y cuando digo por todo me refiero a en la puerta del hotel, asomando la cabeza en un negocio a ver si le dan algo de comida, en la vereda donde estas caminando (si tienes suerte de que haya vereda porque suele estar ocupada por coches, motos, carros, puestos callejeros y montañitas de basura quemándose, con un olor, diríamos fuerte), es decir no es que haya animales en la India es que se CONVIVE con ellos, se comparte el espacio con ellos, y para mi eso es muy divertido, aunque corras el riesgo de patinarte con una caca.

A propósito de tropezarte. El peatón es el último en las normas de convivencia, si es que existen tales normas, y el motorista el segundo último así que hay que ponerse las pilas y prestar mucha atención por donde vas. Salir a caminar es todo un desafío, en serio, cuando digo que hay que ir con la mente abierta digo que cuando tengas que cruzar una calle crúzala sin pensar y MUY IMPORTANTE sin dudar, sino el que va en vehículo puede no calcular bien la trayectoria de velocidad y distancia y llevarte por delante, así que, aviso: se cruza la calle a una velocidad constante con paso firme y sin mirar a los lados. Ellos os esquivarán. Varias veces salimos a dar una vuelta por el pueblo donde estábamos y al rato teníamos la sensación de “¡por qué no hemos salido con la moto!”. Desde la moto se ven más cosas (sobre todo el copiloto :b ) o se ven mejor porque caminando debes ir al tanto de no pisar cacas, de que no te atropellen o te pisen con una rueda, hacer fotos, mirar las cosas que venden, probar comida, saludar a la gente que te ve y en seguida te dice “Hello, what country?” y de verdad que es un estrés. Eso si, caminando también te llevas sorpresas, como de repente un templo enorme en medio de la acera o un árbol lleno de veneraciones.

Aunque en moto tiene lo suyo, no penséis que es un viaje relajado. Yo le decía a Juan “a ver si el próximo pueblo es un poco más tranquilo” y mientras pasaban los días cambié la frase a “bueno, el próximo pueblo tranquilo será en casa” porque de verdad que no hay respiro, es tensión, ruido, gente, en definitiva KILOMBO, unas 20 horas al día. Por eso hay que ir con ganas de marcha, nada de relax, por lo menos en Rajasthan, pero es una adrenalina tan buena que al final vuelves a casa quemado pero por alguna extraña razón quieres más.

También hay que tener paciencia porque todo se hace a otro ritmo y en algunas tiendas te ofrecen un te chai para acompañar el rato. Cuidado con el chai, está bueno, pero a veces lo compran en un puesto de la calle que usa agua del grifo y puedes acabar corriendo hacia el hotel… ejem, no lo digo por nadie…

La primera noche nos deparaba una sorpresa que cambiaría el rumbo del viaje… así que ya mismo me pongo a contarlo en un post nuevo para que este no sea muy largo.

Saludos!

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¡INDIA!

Era el momento perfecto para ir a India, la rutina empezaba a hacer estragos en mí: manías, irritación, pensamientos repetitivos sobre el futuro, está claro que la rutina me sienta muy mal. Así que le dije a Juan (con poca esperanza ya que los 4 meses en el sudeste asiático nos bastaron, somos más de América) ¿y si nos vamos a la India y alquilamos una scooter y recorremos un poco por ahí? (lo dije así como quien no quiere la cosa), entonces él me miró, puso los dedos como hacen los italianos y argentinos y me dijo: “¡¡qué scooter!! si vamos a la India quiero manejar una Royal Enfield”. Y así fue como yo elegí el destino y Juan la moto.

¿Por que India y por qué Rajasthan?

Los billetes estaban baratos a EEUU y a India. Había que elegir. EEUU nos apetecía porque nos gusta, es relajado, fácil, tiene mucha naturaleza, pero justamente relajarnos es lo que menos nos apetecía, ya nos relajamos aquí en Mallorca. Yo quería aventura, cosas nuevas, impactarme y romper los esquemas, por eso era el momento perfecto para India. Apenas habíamos leído sobre este país así que nos íbamos como creo que hay que ir a la India: sin expectativas, con la mente muy abierta y dispuesto a que todo sea totalmente diferente a nuestras costumbres.

Ahora había que decidir si ir al norte o al sur. Empecé a leer y las opciones aumentaban. Había que descartar: a los Himalayas no porque ahora hace un frío del carajo, a las playas no porque ya tenemos playa aquí, a Kerala no porque queda muy al sur y el vuelo es a Delhi… pero Rajasthan era ideal porque podíamos hacer una ruta circular sin repetir recorrido, empezar desde la cercana Delhi y además es uno de los estados más “exóticos” y con las mejores carreteras. Listo! Nos vamos a Rajasthan!!

La moto: una Royal Enfield 500 modelo Machismo.

Los post sobre este viaje están al inicio del blog y las fotos aquí 🙂

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