Llegada a la India

Después de tres aviones llegamos a Delhi recién amaneciendo. La primera noche la teníamos reservada en un hotel con servicio de recogida al aeropuerto, queríamos que la llegada fuera fácil. Hace años alguien me dijo que lo primero que llama la atención al salir del avión en India es el fuerte olor, así que mientras esperábamos para salir yo iba empinando la nariz porque pensé que me impactaria tanto como aquella frase que me dijeron hace tiempo. Pero no fue así, no sentí ningún olor y lo único que me llamó la atención es el cielo encapotado de contaminación y el hecho de que no se veía ninguna mujer por ningún lado, solo hombres con túnicas y turbantes. Estaba amaneciendo con un cielo rojizo y sucio y la imagen de los hombres así vestidos y en ese entorno de neblina se me ha quedado grabada.

 

Al principio del recorrido pensé que la gente exageraba con India  pero ni bien entramos en el centro de la capital empecé a sentir ese olor del que me hablaron, esas vacas por la calle que tanto cuentan y ese caos reinante en cada rincón. Todo es surrealista, en serio. Donde mires hay algo que llama la atención. Hay basura por TODO, lo último de lo último de los residuos, lo que queda después de que vacas, cerdos y perros hayan rebuscado. En realidad es una mezcla de caca de vaca, pis de persona, papelitos del tabaco de mascar que tanto mascan y eso si, escupitajos por todo, y cuidado que no te caiga uno encima. Toman mucho tabaco de mascar que van escupiendo mientras lo chupan, algunos antes de hablarte deben escupir el líquido marrón rojizo y no les pasa nada por hacerlo casi en tu cara.

Como dije en otra ocasión, a la India hay que ir con la mente muy abierta. Las costumbres son otras, la educación es otra, las formas de hacer las cosas, la comida, el trato con la gente y hacia nosotros. Pero es muy divertido, si te gustan los animales, y con animales digo vacas, perros, cerdos, monos y camellos, te encantará verlos por todo, y cuando digo por todo me refiero a en la puerta del hotel, asomando la cabeza en un negocio a ver si le dan algo de comida, en la vereda donde estas caminando (si tienes suerte de que haya vereda porque suele estar ocupada por coches, motos, carros, puestos callejeros y montañitas de basura quemándose, con un olor, diríamos fuerte), es decir no es que haya animales en la India es que se CONVIVE con ellos, se comparte el espacio con ellos, y para mi eso es muy divertido, aunque corras el riesgo de patinarte con una caca.

A propósito de tropezarte. El peatón es el último en las normas de convivencia, si es que existen tales normas, y el motorista el segundo último así que hay que ponerse las pilas y prestar mucha atención por donde vas. Salir a caminar es todo un desafío, en serio, cuando digo que hay que ir con la mente abierta digo que cuando tengas que cruzar una calle crúzala sin pensar y MUY IMPORTANTE sin dudar, sino el que va en vehículo puede no calcular bien la trayectoria de velocidad y distancia y llevarte por delante, así que, aviso: se cruza la calle a una velocidad constante con paso firme y sin mirar a los lados. Ellos os esquivarán. Varias veces salimos a dar una vuelta por el pueblo donde estábamos y al rato teníamos la sensación de “¡por qué no hemos salido con la moto!”. Desde la moto se ven más cosas (sobre todo el copiloto :b ) o se ven mejor porque caminando debes ir al tanto de no pisar cacas, de que no te atropellen o te pisen con una rueda, hacer fotos, mirar las cosas que venden, probar comida, saludar a la gente que te ve y en seguida te dice “Hello, what country?” y de verdad que es un estrés. Eso si, caminando también te llevas sorpresas, como de repente un templo enorme en medio de la acera o un árbol lleno de veneraciones.

Aunque en moto tiene lo suyo, no penséis que es un viaje relajado. Yo le decía a Juan “a ver si el próximo pueblo es un poco más tranquilo” y mientras pasaban los días cambié la frase a “bueno, el próximo pueblo tranquilo será en casa” porque de verdad que no hay respiro, es tensión, ruido, gente, en definitiva KILOMBO, unas 20 horas al día. Por eso hay que ir con ganas de marcha, nada de relax, por lo menos en Rajasthan, pero es una adrenalina tan buena que al final vuelves a casa quemado pero por alguna extraña razón quieres más.

También hay que tener paciencia porque todo se hace a otro ritmo y en algunas tiendas te ofrecen un te chai para acompañar el rato. Cuidado con el chai, está bueno, pero a veces lo compran en un puesto de la calle que usa agua del grifo y puedes acabar corriendo hacia el hotel… ejem, no lo digo por nadie…

La primera noche nos deparaba una sorpresa que cambiaría el rumbo del viaje… así que ya mismo me pongo a contarlo en un post nuevo para que este no sea muy largo.

Saludos!

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INDIA!

Era el momento perfecto para ir a India, la rutina empezaba a hacer estragos en mí: manías, irritación, pensamientos repetitivos sobre el futuro, está claro que la rutina me sienta muy mal. Así que le dije a Juan (con poca esperanza ya que los 4 meses en el sudeste asiático nos bastaron, somos más de América) ¿y si nos vamos a la India y alquilamos una scooter y recorremos un poco por ahí? (lo dije así como quien no quiere la cosa), entonces él me miró, puso los dedos como hacen los italianos y argentinos y me dijo: “¡¡qué scooter!! si vamos a la India quiero manejar una Royal Enfield”. Y así fue como yo elegí el destino y Juan la moto.

¿Por que India y por qué Rajasthan?

Los billetes estaban baratos a EEUU y a India. Había que elegir. EEUU nos apetecía porque nos gusta, es relajado, fácil, tiene mucha naturaleza, pero justamente relajarnos es lo que menos nos apetecía, ya nos relajamos aquí en Mallorca. Yo quería aventura, cosas nuevas, impactarme y romper los esquemas, por eso era el momento perfecto para India. Apenas habíamos leído sobre este país así que nos íbamos como creo que hay que ir a la India: sin expectativas, con la mente muy abierta y dispuesto a que todo sea totalmente diferente a nuestras costumbres.

Ahora había que decidir si ir al norte o al sur. Empecé a leer y las opciones aumentaban. Había que descartar: a los Himalayas no porque ahora hace un frío del carajo, a las playas no porque ya tenemos playa aquí, a Kerala no porque queda muy al sur y el vuelo es a Delhi… pero Rajasthan era ideal porque podíamos hacer una ruta circular sin repetir recorrido, empezar desde la cercana Delhi y además es uno de los estados más “exóticos” y con las mejores carreteras. Listo! Nos vamos a Rajasthan!!

La moto: una Royal Enfield 500 modelo Machismo.

Los post sobre este viaje están al inicio del blog y las fotos aquí 🙂

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Manual de viajero?

No puedo escribir una guía sobre viajes en moto y mucho menos hablar de mecánica o de las mejores ruedas. Pero si puedo hablar de lo que es emprender una aventura que no has realizado antes y a la que te enfrentas con muchos miedos pero que va hacer que tu vida no vuelva a ser igual.

 

Puedo hablar de lo que es enviar una moto cuando nunca has escuchado las palabras packing list y de lo que se siente cuando metes tu propiedad de más valor en una caja de madera mal hecha para que cruce el Atlántico. También puedo decir que nunca dejes un país tú antes que la moto, pero lo puedo decir porque lo he tenido que aprender por las malas. Y es que no hay información en internet que valga más que tu propia experiencia.

 

Se que en el off road (término que no conocía) no hay que dejar de darle gas a la moto porque cuando íbamos por la Ruta 40 y yo le gritaba a Juan acojonada que parase porque se me iba el culo, él me decía que si no le daba gas nos caeríamos.

 

Puedo contaros que aunque adoráis a vuestra moto, durante el viaje será la amante más exigente que vayáis a tener, no puede dormir en cualquier lado, tiene que ser en un sitio a buen recaudo, no puede usar cualquier lubricante, hay que hidratarla bien, ni puede llevar cualquier par de zapatos, tenéis que comprarle los mejores que necesite. Sin embargo, no hace falta deciros que esta exigente amante será la razón de ser del viaje. Porque sin ella no sois nadie, ella hace que no seáis un viajero más, ella hace que la gente te mire con admiración y te tienda una mano, ella hace que seas especial y ella es la que te llevará por los caminos mas exigentes y a las satisfacciones más plenas. Yo no me había subido a una moto desde mi scooter de los 16 años y ahora puedo decir que el amor por esa máquina sólo lo entendemos unos pocos. Los demás no sólo no tienen ni idea sino que te miran como si estuvieras loco cuando hablas de ella como “tu niña”.

 

No puedo deciros como funciona un GPS porque la mejor forma de saber como llegar (o de perderse) es preguntando, que encima es gratis y puedes ganar un amigo. Pero sí se que un mapa de papel nunca os dejará tirados.

 

También puedo deciros que si viajáis con una BMW os llevéis repuestos desde casa porque si os toca cambiar la transmisión  en Perú, vais a pagarla muy cara, pero que si tenéis que cambiar neumáticos o pastillas de frenos, en Colombia o México no tendréis problemas.

 

Que vuestro equipaje sea la paciencia y la sonrisa porque la policía y las fronteras os van a poner a prueba, aunque no está de más llevar bastantes dólares en billetes pequeños y fotocopias a color de los papeles de la moto para evitar dar los originales.

 

En cuanto a la equipación vuestra, si viajáis en pareja no necesitáis intercomunicadores: vais a vivir día y noche a 5 cm de distancia. Aprenderéis un lenguaje de signos y de miradas. Sabed que los defectos se intensifican, sin embargo las alegrías, si no son compartidas no valen nada.

 

Una cosa que no me falta jamás en un viaje, con o sin moto, es mi equipo fotográfico. Es imprescindible un trípode, bueno y robusto pero a la vez ligero, que sea fácil de montar y desmontar. Un disparador remoto con sus pilas de repuesto y dos baterías para la cámara. ¿Objetivos? Por lo menos un angular para atrapar el máximo de paisaje posible (aunque en la Patagonia no os bastará ninguno) y un tele para captar buenos retratos y detalles lejanos. Aunque si os gustan especialmente los retratos, un 50 fijo va muy bien y ocupa muy poco espacio. Por supuesto, llevaros una pera de aire para eliminar partículas y bastoncillos con líquido para limpiar el espejo (si se trata de una réflex). Si estáis en el desierto rodead la ranura del objetivo con un trozo de trapo para evitar que entre arena y si estáis en un clima muy frío no sopléis el objetivo porque se puede congelar. Tarjetas de memoria de gran capacidad pero sin pasarse porque si la pierdes, pierdes mucho. Y al menos dos discos duros. Conectarlos en lugares ajenos es muy mala idea, no sea que os pase como a mí y perdáis fotos porque se va la electricidad en el ciber café o el ordenador se “cuelga” justo cuando estás trasladando las imágenes. Y por último, no puede faltar un filtro polarizador, que no sólo suaviza los reflejos del metal o aumenta el contraste entre el cielo y las nubes, sino que también protege el cristal del objetivo de una caída, porque te caerás, y es mejor romper un filtro de 20 euros que un objetivo de 300.

 

 

 

Así que finalmente, mi último consejo de manual es que te prepares, porque volver a una vida “normal” después de un viaje en moto será un castigo diario, un duro recordatorio de lo que fue la felicidad con lo mínimo: comida, bebida y gasolina. Detestarás tener todas las comodidades porque después de un mes querrás estar lleno de polvo y agotado pero pleno en tu interior. Puedo hablar de haber sentido felicidad plena, sin el “pero”, “es que” o el “y si…” porque la viví.

 

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Año nuevo, vida nueva.

Hola amigos! Feliz año nuevo! Os deseamos un super 2016, ojalá todos vuestros deseos se cumplan.

Queríamos contaros un poco el balance de 2015 y lo que puede llegar a ser 2016.

En cuanto volvimos del viaje, a las pocas semanas los dos teníamos trabajo. Nos parecía increíble ya que no sabíamos que íbamos a hacer en Mallorca en invierno, así que nos hemos sentido muy afortunados de poder trabajar hasta ayer mismo. No han sido los trabajos ideales, pero en mi caso lo pude compaginar con mi trabajo fijo de verano y hemos podido ahorrar lo suficiente como para emprender nuestro próximo proyecto. Ya está en marcha pero hasta que no pueda enseñaros la foto (en pocos días) y lo veáis claro no quiero desvelar detalles.

Así que si tenemos que hacer un resumen de este año 2015 sería: trabajo-casa-trabajo-casa y algún día playa….

Cuando volvimos del viaje no parábamos de pensar (bueno, durante el viaje también) qué podíamos hacer para seguir viajando. Hemos visto como muchos viajeros venden libros, postales, artesanías etc. o tienen un sponsor. Lo del sponsor lo descartamos porque implica ir pidiendo a todas la empresas posibles que te den dinero o material a cambio de publicidad. No somos de pedir nada la verdad, nos daría hasta corte. Creemos que trabajar y ahorrar es más fácil y productivo y además no le debes nada a nadie. Habíamos pensado trabajar por el camino también, pero al final, lo mas práctico es volver a casa y ahorrar de nuevo. Además no se está nada mal en Mallorca, no tenemos necesidad de dejarlo todo para no volver (de momento) simplemente nos gusta trabajar en verano y viajar en invierno como hemos hecho hasta ahora ¿no está mal no?

¿Por qué hemos ahorrado todo el 2015? ¡Porque hemos decidido abrir nuestro pequeño negocio! algunos diréis que un negocio te vuelve esclavo de él… puede ser…aunque preferimos ser esclavos de nuestro negocio que de la empresa de otro. Y trataremos de combinar en todo lo posible trabajo con viajes. Es decir, con nuestro esfuerzo generaremos ese dinero que necesitamos para viajar. No trabajaremos todo el año, ni viajaremos todo el año, pero entre uno y otro pasaremos el año haciendo lo que nos gusta.

No ha sido fácil tomar esta decisión, hemos tenido momentos muy parecidos a los que tuvimos antes del viaje en moto. Son momentos en los que tienes que hacer una primera inversión económica y te sientes con vértigo (la noche anterior no pude dormir porque tenía el estomago revuelto) piensas: ¿qué estamos haciendo? ¿valdrá la pena? Pero una vez superado ese momento, sientes que estás haciendo lo correcto porque es lo que en el fondo deseas. Luego viene otro momento de incertidumbre, ¿Y si nos va mal?, antes del viaje en moto pensábamos ¿Y si nos roban y lo perdemos todo?, entonces hacemos balance de posibles pérdidas: X dinero, X cosas, tanto tiempo… y la conclusión es: bueno no pasa nada, tampoco sería el fin del mundo, volveríamos a casa y volveríamos a empezar de cero, somos jóvenes, no debemos nada a nadie, no necesitamos mucho para vivir… Así que ¡adelante! y así hemos estado todo el año… ahora ya estamos en marcha, solo nos falta seguir rodando, los baches que vengan los sortearemos… Como cuando salimos de Buenos Aires con la moto cargada y nos fuimos “como viaje de prueba” a Córdoba a ver a Juan y Mery… esa prueba era la excusa para salir, porque una vez arrancamos ya no paramos hasta llegar a Nueva York, diez meses después.

Supongo que la vida es eso, ir rodando hacia delante, adaptándonos a la pendientes, a las malas carreteras y a las caídas. Pero saboreando cada recompensa después de un esfuerzo.

No dejéis de estar al otro lado virtual porque se vienen viajes también! No íbamos a estar un año entero sin vacaciones! y puesto que nos espera un año de mucho esfuerzo, tenemos que recargar las pilas!

Muy feliz año a todos!!! y gracias siempre por los ánimos!!

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Las caídas 2

Otra caída muy chunga que recuerdo fue por Huaraz, en Peru. Salíamos de la ciudad y nos recomendaron encarecidamente la laguna Wilcacocha. Para llegar a ella había que subir una montaña con su carretera serpenteante y  de piedras pequeñas tipo gravilla. Estábamos subiendo poco a poco pero ya algo cabreados porque encontrar el camino no fue fácil, después de preguntar a varios ancianos de un pueblo y que cada uno nos mandara por un sitio diferente conseguimos tomar la dirección correcta. Y es que es muy fácil recomendar, todos te dicen, “vayan a la laguna X o a la cascada Y es hermosa, es la más bonita, es super linda” pero se olvidan de decirte, “llévate agua o comida porque el camino está hecho mierda y tardarás tres horas en llegar”, nadie te dice “no hay estaciones de servicio ni camping” ni “hace un frío que te cagas porque vas a subir mil metros más de altura”, no, ellos te dicen vete ahí que es super lindo y tu te vas como si estuvieras dando un paseo de domingo sin saber lo que se te viene. En fin, es que ya nos pasó en Tucumán, Argentina, también buscando una “cascada hermosísima” después de dos horas buscando mandamos la cascada a la mierda.

Así que estábamos por Perú ascendiendo a la laguna Wilcacocha, íbamos bien encaminados subiendo la montaña poco a poco por su carretera rota y la moto se empieza a apagar y no dar gas. Arrancamos, avanzamos un poco y otra vez no da gas. Como si la gasolina no llegara a quemarse, Juan daba un poco de gas pero la moto no avanzaba. Como siempre íbamos justos de gasolina no sabíamos si era que al tener tan poco octanaje y poca cantidad la potencia en subida no era suficiente. O por otro lado una mala conexión en algún punto de la moto o en el depósito de gasolina extra.

Seguimos subiendo y en un momento de mucha pendiente la moto no da más gas y no avanza. Nos quedamos suspendidos un segundo sobre las dos ruedas cuando Juan empieza a frenar pero las gomas no se agarran al terreno, entonces pensé “¡nos caemos!” y me agarré fuerte,  la moto fue patinando hacia abajo hasta que “pum” contra suelo nos dimos. Otra vez la moto rayada, el retrovisor mirando hacia el frente y Juan con un cabreo…Por eso no tengo fotos de casi ninguna caída porque entre el susto y la cara de Juan, no es momento para sacar la cámara.

Levantar la moto en ese momento fue horrible. Aunque mi fuerza es de mosquito yo intentaba ayudar pero cada vez que empujaba, los pies se me resbalaban en ese terreno inestable. Estábamos en una pendiente con caída hacia un lado, es decir si empujábamos mal podíamos caer nosotros o la moto. No había manera por donde hacer fuerza, era todo el peso de la moto más la inclinación. Yo me estaba desesperando y ya imaginaba una grúa sacando la moto del acantilado, que nervios.

Por suerte pasó un mini bus local, pero bueno ni paró, se limitó a mirarnos y seguir de largo hasta que un poco más allá se paró y le empecé a gritar que nos ayudara. Casi obligado, el conductor bajó y ayudó a Juan a levantar la moto.

La laguna la hemos visto en foto.

Esta foto es del camino:

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Las caídas

Hubo momentos a lo largo del viaje en los que el destino nos puso a prueba y tuvimos momentos de mucha tensión donde el viaje se podría haber truncado. Momentos en que en una décima de segundo el viaje te pega una bofetada y te saca, por unas horas, de esas sensación de levitación y felicidad absoluta en la que te encuentras. Eso sí, sabiéndolo llevar, en pocas horas vuelves a estar eufórico de felicidad, porque la vida es así, bofetadas que hay que saber afrontar.

Y después de esta filosófica introducción, os contamos las ostias que nos dimos con la moto:

En Ecuador, ¿qué pasó?  íbamos buscando alojamiento, y de cabezotas ratas que nunca ase conforman con el primero que ven, íbamos por una avenida y de repente, bum! una señora abre la puerta del coche de par en par y nosotros que nos la comemos.  No íbamos a mucha velocidad porque había tráfico pero sentí como el pie se me retorcía entre la maleta de aluminio y el asiento. Al ir lentos, mi cuerpo pudo girar a la vez que el pie y caí al suelo, lo malo es que el pie se me quedó enganchado bajo el peso de la moto, lo bueno que fue sobre la bota y no sobre el tobillo. Esta es la típica caída que incluye fractura de tibia y peroné si te pilla rápido y el tobillo te hace crack. Lo que sí se rompió en pedazos fue la pantalla que nos protegía del viento y el intermitente.

¿Qué hicimos? discutir a muerte con la señora. En estos casos no hay seguro que valga ni policía que te puedas fiar así que toca negociar quién paga los gastos y cuánto. La verdad es que la señora se portó bien y nos pagó la pantalla en efectivo y pudimos comprar otra. Ni la misma marca ni el mismo modelo, tampoco una nueva. Pero sí una usada en muy buen estado que es la que tenemos a día de hoy.

Consejo: mantener mucho la calma, dialogar, pelear por tus derechos y no llamar a la policía. Dicen que te piden dinero y el caso pasa a estar en manos de un juez que determinará quién es el culpable y quién paga.

Anécdota del momento: al caer nosotros al suelo podríamos haber golpeado a un coche que circulaba, cosa que por suerte no pasó. Sin embargo, lo que si pasaba por ahí fue un taxi que aprovechó la jugada y frenó diciendo que le habíamos golpeado el coche. Nos señalaba un rayón que tenía a lo largo de la puerta diciendo que habíamos sido nosotros. Nosotros le decíamos que en la moto no había ningún resto de pintura amarilla y cuando vio que a nosotros no nos iba a sacar nada, fue a pelearle a la señora que había abierto la puerta. Al parecer llevaba a la madre dentro del taxi y esta salió a discutir pero la otra le dijo “¡señora con el debido respeto no se meta!”. El taxista, al ver que no podía sacar tajada, de repente se fue. Menudo vivo!!

También recuerdo que la gente hizo un corrillo y nos hicieron fotos con el móvil. Me quedé con las ganas de hacerle un corte de manga a más de uno o tirarle el móvil a la mierda.

Al final volvimos a la primera pensión que habíamos visto…

Continuaremos con las caídas….

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Reflexiones de un día cualquiera

Qué lentas pasan las horas y qué rápidos los años! eso mismo me digo cuando estoy en mi segundo trabajo mirando el reloj. Hace dos años estábamos organizando el viaje en moto y hace uno íbamos recorriendo México y comiendo tacos como si no hubiera un mañana. Sin embargo, ahora estamos absorbidos  por una rutina de trabajo-casa-trabajo (ahorrando otra vez), bombardeados por noticias, imágenes y sucesos que no dan tiempo a asimilar que sucede y que hasta te hacen pensar “que mal está el mundo” aun habiendo comprobado con tus ojos que la TV magnifica todo lo malo como si el mundo fuera un sitio peligrosísimo.

No podemos evitar sentir que estamos dando lo mejor que tenemos a cambio de dinero: nuestro tiempo. No podemos dejar de pensar en viajar y viajar sin parar, conocer mundo y dejar que él nos enseñe todo lo que hay por aprender y no el trabajo o la universidad. Pero no vayamos a decir esto en alto. No vayamos a quejarnos porque al fin y al cabo tenemos suerte de tener trabajo y de poder volver de un viaje como el que hicimos y volver a una vida “normal” con tanta facilidad. Por eso lo digo aquí en el blog, porque se que no nos vais a mirar como si estuviéramos locos. Se que vosotros vais a entender lo que decimos. Porque según nuestros amigos la rutina y el trabajo es la vida real. Y digo yo, ¿qué es más real que lo que uno siente por dentro? ¿es más real ir al trabajo cada día y dejarte la piel en un restaurante con el cual el dueño se hace cada día más rico? (en el caso de Juan, por ejemplo). No lo tengo claro aun…

No sólo echo de menos viajar, que es cuando me siento más plena, sino que también echo de menos hacer fotos y

escribir en este blog, tener cosas para contar tan emocionantes que no encuentre las palabras adecuadas para explicarlo y termine siendo un relato ansioso de emociones solapadas. Lo más emocionante que me ha pasado esta semana (o mes) ha sido que la gasolina ha bajado tanto que he llenado el tanque del coche, y encima tenía dos euros de descuento que me habían dado en el súper. He triunfado!

Abro el facebook y veo muchas motos y mucha gente viajando. También muchos bebés y niños (se nota que estamos en los 30, ¡hasta los anuncios que me salen en youtube son de un predictor!) entonces pienso “es hora de hacer algo con mi vida, no puedo seguir así”. ¡Tengo que sacarme el carnet de moto ya!

Mi amiga me dice que lo que se ve en facebook no es la vida real, es sólo un momento de felicidad que la gente publica para presumir. Pero mi facebook no es así, yo lo tengo lleno de gente que está cumpliendo su sueño, sea viajar, tener su negocio o su familia. Y como a mi me hace feliz escribir en mi propio blog de viajes, ahora mismo lo voy a compartir en las redes sociales.

Un abrazo grande a todos! No dejéis de perseguir vuestros sueños!! Y si alguien os dice que no es la vida real, NO LE ESCUCHEIS!!

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Envío de la moto. Capítulo V. El reencuentro.

Cómo empezar. Después de 5 meses sin saber por qué la moto no venía a España podemos decir que por fin está en casa y de vuelta a la rutina de llevar a Juan al trabajo y el día libre a dar una vuelta. No ha sido fácil y nuestras conclusiones a día de hoy son que la moto no vino antes por tres motivos que juntos han hecho de esto una odisea: -no tener papel de la aduana que confirme la entrada de la moto en USA. Nosotros preguntamos varias veces a los oficiales pero debimos insistir más. Y bueno, ellos deberían ponerse de acuerdo, porque a otro viajero le pasó que al devolver la moto a Reino Unido le pedían el papel de entrada al país, pero este papel tampoco se lo habían hecho. Al parecer no funcionan igual en todas las aduanas aunque sean del mismo país. -No estar nosotros en el momento del envío. No hay que dejar el país antes que la moto. Nosotros habíamos arreglado el envío con la primera empresa y cuando pensamos que estaba organizado, compramos nuestros billetes de avión. Los más baratos claro, pero luego surgieron los problemas y ya nos habíamos ido del país. -Contratar empresas que ante estos problemas no tienen soluciones. Al enviar una moto hay muchas opciones, y para el que no es experto en la materia es difícil decidir una. Nosotros contactamos con varias y probamos tres, con la mala suerte que solo la tercera funcionó. Hubo un momento en que dijimos que si la última empresa seguía con problemas aduanales y no nos la podía traer la dejaríamos en Estado Unidos y volveríamos después del verano con algo de dinero y haríamos el viaje de nuevo hacia el sur. Reconozco, que ese plan nos encantaba y una pequeña parte de nosotros quería que no se pudiera hacer el envío. Pensábamos en volver a hacer el viaje pero mejor preparados, habiendo aprendido mucho, con menos cosas… Pero para entonces estábamos en Diciembre, quedaba todo el año por delante, no sabíamos que hacer con nuestras vidas y Juan quería su moto para arreglarla y usarla  (justo había encontrado un buen trabajo en el centro) así que lo dejamos en manos del destino. Y finalmente nos confirmaron el envío. Se retrasaron con la llegada del container varias veces haciendo que en lugar de llegar en Enero llegara en Febrero y a finales. Sin embargo, no nos pudo ir mejor. A Juan le dieron 5 días libres en el trabajo y yo pude atrasar el comienzo en el mío. Cogimos un avión a Santiago super contentos, no sólo por recuperar la moto sino por tener unos días para viajar por España. ¡Qué alegría! De nuevo esa emoción de ir a un sitio que no conoces, de hacer una pequeña mochila y salir de la rutina. Llegamos a Santiago de noche y como no nos dio tiempo coger el último tren a Vigo buscamos un hotel bonito y barato desde el móvil. El autobús nos había dejado en una plaza principal que no recuerdo el nombre y buscamos algo cerca. Empezamos a caminar en una dirección hacia un hotelito que estaba muy bien de precio. Vamos caminando y vemos una cuantas BMW y Triumph aparcadas, (primero pienso “¡¿las dejan en la calle!? luego recuerdo que ya no estoy viajando por las américas donde nadie deja la moto a la intemperie) nos acercamos a curiosear, están muy equipadas y da gusto verlas. Luego nos damos cuenta de que están en la puerta del hotel que buscábamos, salen los dueños y nos ponemos a charlar, vienen desde Málaga (si no recuerdo mal), les contamos nuestra odisea y les parece haber visto nuestro blog. Muy majos todos. Uno de ellos dice “cuando me toque la lotería haré un viaje así” y me quedo con las ganas de decirle que no espere a ganarla, que venda la moto que tiene (último modelo 1200 adv super equipada y nueva) y con una más barata lo haga….pero no soy nadie para meterme en los sueños de otros. Dejamos la mochila y nos vamos a ver la catedral, le digo a Juan que no me voy de Santiago sin verla, ya estuvimos en Washington y no vimos la Casa Blanca. También nos comemos un pulpo a la gallega y unas cervezas. A la mañana siguiente cogemos el tren a Vigo y al llegar vamos a una tienda de motos donde ya habíamos contactado para que nos guardaran una batería. La compramos y nos vamos como locos al almacén. Resulta que está pegado a la estación de tren así que es súper fácil localizarlo. Nos atiende un chico muy majo y nos dice “pasad, la moto está aquí”. Que alegría por dios!!!! que emoción!!! Íbamos a grabarlo, pero en ese momento no podíamos hacer otra cosa que arrancarle las maderas a la caja, que, por otro lado, la habíamos pagado y nos fastidiaba romperla, si hubiéramos podido la traíamos con nosotros, que servía para otro viaje!! :`( La moto esta libre!!! y nosotros felices!!! está llena de polvo pero está todo, no falta nada, el embalaje lo hicieron muy bien y no había forma de mover o abrir las maletas. Juan destapa la batería, está sulfatada o algo parecido pero en seguida la saca, limpia un poco y pone la nueva. La moto arranca a la primera!! que subidón de adrenalina!! en ese momento nos hubiéramos ido hasta Japón sin bajarnos de la moto (es un viaje que me gustaría hacer). El chico del almacén nos ayuda con todo y sólo nos trae un papel para firmar. Un documento para confirmar que nos llevamos la moto. Demasiado fácil, ¿no hay que pagar nada? ¿no hay que firmar más cosas? ¿discutir con alguien? Demasiado sencillo para ser verdad, pero así fue. Habíamos pagado con antelación los gastos del puerto (unos 300 euros) y el chico nos dijo que nos tomáramos nuestro tiempo y que cuando estuviéramos listos nos podíamos ir. Él siguió con su trabajo. Nos subimos a la moto, fuimos a una gasolinera, llenamos el tanque, lavamos a nuestra querida y con nuestra ropa de moto puesta nos fuimos rumbo a Oporto. Hicimos los 150km que la separan de Vigo parando sólo en los peajes. Pero un momento, resulta que para entrar en Portugal ¡no hay que parar en la frontera a hacer trámites! Se nos hace rarísimo, pero de nuevo recuerdo que ya no estamos por las américas. No sabíamos que se entraba y salía de Portugal a tu antojo. Llegamos a Oporto y la recorremos en moto, que gozada, es preciosa, ¡tiene un encanto! Ahora a buscar alojamiento con aparcamiento, sacamos el móvil, pero mierda, estamos en otro país, no tenemos internet, hay que buscar un McDonalds o un bar con wifi, me queda poca batería, se me apaga, lo enciendo, me pide el pin, ¡mierda no me acuerdo! intento tres veces y me pide el puk que no tengo, así que damos una vuelta buscando hotel con la moto, empezamos a perdernos por las calles, los hoteles solo tienen aparcamiento de pago y cuestan ¡12 euros! Nos empezamos a agobiar y recuerdo esos días viajando en los que nos poníamos de mala leche por no tener batería, o la ruta prevista o el alojamiento localizado, además de cansados, con hambre o con calor. Y no puedo evitar reírme. Es que no aprendemos, somos unos desorganizados. Y como siempre, terminamos yendo al primer sitio que vimos y pagando los 12 euros extra por la moto. Era un hostel el pleno centro y al lado de una cafetería. Paseamos, cenamos y nos vamos a dormir. Al día siguiente iríamos a Madrid parando en Ciudad Rodrigo. Salimos de Portugal y entramos en España como si nada, no hay frontera, no hay líos. Es genial. En Ciudad Rodrigo nos sentamos en la típica terracita de bar de pueblo y nos pedimos las típicas tapas españolas. Que rico todo, así da gusto viajar por España, encima hace un clima perfecto. Nos vamos para Madrid dirección Majadahonda donde nos espera nuestro amigo Pablo Villa, quien hemos conocido a raíz del viaje, un tío majísimo que nos ofrece su casa desde el primer día. Siempre agradecidos contigo Pablo! Pero antes de llegar vemos un cartel que dice Toledo así que como si fuera un desvío de nada nos vamos para allá y aprovechamos para ver a un chico que vendía un cuenta km casi nuevo que Juan hablar visto en internet y nos servía para la moto (desde el accidente de Perú que lo llevábamos roto). Juan ya le había dicho que alomejor íbamos. Pasamos por la presa El Burgalillo y disfrutamos con las curvas. Pero de repente en una de ellas estaba la Guardia Civil, nos paran y nos piden los papeles, no buscan armas ni drogas como en Centroamérica pero tampoco son muy amigables, tampoco muy bordes, son correctos. Seguimos y llegamos a Toledo, hacemos el trámite rápido y nos vamos para casa de Pablo, el problema es que no sabemos llegar, pongo el google maps con el móvil de Juan y nos orientamos pero en una de tantas salidas decía Madrid Badajoz o Madrid Córdoba. No me da tiempo avisar a Juan y entre una cosa y otra no nos da tiempo coger la salida de Bajadoz. Nos vamos para Córdoba, joder! ya era de noche, Pablo esperándonos, hambrientos, cansados. Joder con las autopistas de Madrid, que nosotros vivimos en Mallorca  y sólo hay dos direcciones. En fin, conseguimos llegar como a las 10. Cenamos una tortilla española de Pablo buenísimas y charlamos hasta no poder más. Al día siguiente damos un par de vueltas por Madrid y pasamos por varias tiendas de motos buscando unos guantes de verano nuevos. Nos vamos a casa de Paloma y Chus donde también nos tratan de maravilla, cenamos de lujo y descansamos. Gracias!! sois geniales!! sois mi familia en Madrid!! Queríamos quedar con Polo y con Miquel pero no es posible, justo es semana santa y los madrileños se han ido de la ciudad por unos días. Qué lástima. Al día siguiente nos vamos a Valencia, hay atasco porque es Jueves Santo pero podemos sortearlo. Llegamos por la tarde y paseamos por la Ciudad de las Ciencias hasta que va a salir el ferry a Mallorca. Llegamos a las 6 de la mañana a Palma y nos vamos a casa. Yo me voy a dormir en seguida pero Juan no y cuando me levanto unas horas después descubro que ha quitado las maletas a la moto y se ha ido a dar una vuelta. Lo que pasó con ella en esas horas solo lo saben ellos dos. Ha sido mucho tiempo separados.

Un abrazo amigos!!

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Envío de la moto. Capítulo IV

Hola amigos,

aqui va el penúltimo post sobre el envío de nuestra moto desde Nueva York hasta España.

Después del fracaso, por diversos motivos, con las dos anteriores empresas contactamos con otra, ESPA Cargo, que ya habíamos descartado anteriormente porque costaba casi lo mismo hacerlo con ellos por barco que con otra por avión. Sin embargo, finalmente acudimos a ella cuando otro viajero nos la recomendó. Concretamente este viajero nos dijo literalmente que MotorbikeCargo “no sabia hacer una o con un canuto”. Así que empezamos de nuevo con ESPA.

Contactamos con ellos y el tío nos explicó el proceso. Nos lo explicó fácil, como hacen todos: para todos los despachantes es un trámite sencillo pero luego vienen los problemas y no saben resolverlos. Tampoco teníamos muchas opciones y para saber si podíamos confiar en él le pedimos que fuera a buscar la moto cuanto antes y la metiera en su almacén, porque después de tantos meses el hombre que nos la guardaba estaba harto del asunto y quería empezar a cobrarnos almacenaje. Por suerte siempre se portó de maravilla con nosotros y fue tan comprensivo que no nos cobró nada extra (ya le habíamos pagado la caja de madera y el papel de Dangerous goods). Los de ESPA cargo tardaron unos días pero fueron a buscar la moto y le pedimos que nos mandara fotos para comprobarlo. Y la verdad, queríamos ver a nuestra pequeña y saber en que estado se encontraba….

Le explicamos los problemas con las aduanas y nos aseguró que él no necesitaba más documentos que los que ya le habíamos dado. Nos garantizó que con ellos podía mandarnos la moto sin problemas.

Hasta ahora, sólo tenemos dos pegas con esta empresa: que se retrasaron con el envío del container y no nos avisaron, hasta que por fin les mandamos un mail preguntando y nos enteramos;  y que en la factura añadió un concepto por un seguro el cual no habíamos contratado…. pero bueno, se las perdonamos si la moto llega bien por fin.

En teoría la moto está de camino pero sinceramente hasta que no la veamos no lo creeremos. No tenemos un número de seguimiento del barco (como teníamos cuando la mandamos a Buenos Aires). Pero ya hemos hablado con la mujer que la recibirá en Vigo y dice que sólo nos queda esperar.

Ya contaremos como la sacamos del puerto de Vigo, a donde tenemos que viajar desde Mallorca en un viaje express.

Tenemos un poco la sensación de que con esto del envío de motos no hay un consenso sino que cada viajero tiene su historia, casi siempre negativa…

Por lo pronto, seguiremos esperando… y cruzando los dedos para que la tercera sea la vencida.

Ah, desde casa miramos en internet donde estaba localizada esta nueva empresa en NY y que rabia sentimos cuando vimos que habíamos pasado por delante de ella caminando el mismo día que dejamos la moto en el almacén lista para ser enviada con la primera empresa. Cuanta mala sangre nos habríamos ahorrado si desde el  primer momento hubiéramos elegido esta empresa que nos la guardaba y embalaba en su propio almacén. Malas decisiones de las que uno aprende: lo barato sale caro.

Por otro lado, tenemos que reconocer que empezamos a pensar en la posibilidad de dejar la moto ahí e ir a buscarla después de trabajar unos meses y hacer el mismo viaje pero hacia el sur. Cuando lo pensábamos nos daba un cosquilleo en el estómago y sonreíamos. Tuvimos una batalla interior varios días pero cuando nos dijeron que la moto había salido lo descartamos. Ahora la esperamos con muchas ganas, ya veremos como hacemos para viajar más adelante, ahora la queremos aquí con nosotros.

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Envío del moto. Capítulo III

“La moto no puede salir de Estados Unidos, tendréis que venir a buscarla”

La despachante de aduanas de Nueva York no dejaba de repetirnos esta frase como una histérica. Así que había que seguir tomando decisiones. Como hasta ahora nosotros nos habíamos movido más que nadie haciendo llamadas y mandando emails decidimos seguir así. Y se nos ocurrió una idea. Si la moto no había sido declarada por el agente de la aduana en la frontera de  México-USA podíamos ponernos en contacto con ellos (hoy en día en Google están los teléfonos de cualquier sitio) y explicarles el problema. Ellos habían visto la moto, nos habían preguntado por el viaje, nos habían puesto el sello en nuestro pasaporte y nos habían hecho una foto. Tenía que haber alguna solución, al fin y al cabo todo era un mal entendido, el policía nos dijo que no hacia falta papel de aduana y nos habían dejado entrar en USA. Si realmente fuera una moto robada, ¿cualquiera puede entrar en USA sin que nadie le pida un solo papel de la moto? Es todo muy raro ¿no? Además la moto es española y los papeles lo certifican, la moto sólo quiere volver a casa.

Llamé a la frontera y hablé con el inspector. Le expliqué todo bien y para nuestra sorpresa fue super amable y estaba dispuesto a ayudarnos. Sabíamos de otro viajero que conocimos en el camino al que tampoco le hicieron declaración en la entrada y aun así (también con problemas) pudo llegar su moto a Inglaterra. Recuperamos las esperanzas y el sueño.

El oficial nos hizo mandarle por carta certificada el papel de exportación temporal que nos hicieron al sacarla de España y una declaración jurada explicando que la moto era nuestra y había estado en EEUU de manera temporal y que ahora debía volver a su país de origen. Sin embargo, una vez más, tantas personas involucradas hicieron de algo tan sencillo como mandar y recibir una carta una pesadilla. La carta se mandó desde Madrid hasta la frontera. Las instrucciones eran que dentro de la carta hubiera otro sobre para que el oficial sólo tuviera que firmar la declaración y mandárnosla de nuevo a España y nosotros de nuevo a la aduana de Ny (absurdo). Pues el primer problema fue que el oficial no pudo mandarla porque al no ser cliente de la compañía postal (DHL) había que pedir una recogida (la cual no tenía por qué pagar). Se dice rápido, pero todo esto fue un proceso de llamadas y esperas que duró dos semanas. Finalmente la carta salió. Pero nunca llegó a España ni a Nueva York. (Quizá tendríamos que haber hecho el envío nosotros y no el despachante pero para algo les habíamos pagado y no pensábamos que mandar una carta fuera tan complicado).

Como siempre, Pablo no nos explicaba nada y nosotros no entendíamos por qué la carta no llegaba. Nunca nos habló mal pero siempre tuvimos la sensación de que no sabía lo que tenia que hacer en estos casos y de que no nos contaba todo. Por eso nosotros teníamos que indagar por nuestra cuenta y no quedarnos de brazos cruzados.. Y así indagando llamamos a DHL América y le explicamos a la telefonista que estábamos esperando una carta. Esta no iba a nuestro nombre pero al poder darle el código postal de origen y destino de la carta (averiguando en Google otra vez) sólo había un envío con esas características y nos dijo que la carta estaba retenida en Cincinatti.

Retenida???? por qué??? ya no sabíamos si esto era real o estábamos flipando! Imaginaos nuestra cara. No pudimos evitar reírnos (por no llorar yo creo). El sobre estaba retenido porque iba a nombre de una persona que estaba en una lista. Ya empezamos a pensar que se trataba de un delincuente, que el policía era un corrupto o que se había organizado una trama para robarnos la moto. La falta de información y nuestra desesperación nos hizo pensar de todo y por supuesto no volver a dormir bien. No nos quedó claro si la persona bajo sospecha era el destinatario o el remitente, tampoco nos quedó claro por qué estaba en una lista. Pero algo “olía mal” si un simple sobre con un documento era retenido por las autoridades.

Volvimos a llamar a la frontera pero el oficial nunca estuvo para ponerse. No pudimos volver a hablar con él. Por un momento pensamos que lo habían despedido por querer ayudarnos, o que él ya no quería saber nada de nosotros porque les estábamos metiendo en un lío. Así que dejamos de insistir y dar por perdida la única opción que nos quedaba.

Había que seguir tomando decisiones porque esperar esa carta retenida era absurdo y desde DHL no nos podían garantizar tiempos de espera porque ya no dependía de ellos sino de la aduana de correos. Pablo también nos dijo que buscáramos otras opciones y nos devolvió el dinero. Dijo que si la carta llegaba en los próximos días se pondría en contacto con nosotros, pero no hemos vuelto a saber nada.

Hemos tenido que seguir buscando soluciones asi que tenemos más para contaros.

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