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LA VIDA NORMAL

Por en 25 septiembre, 2022

La vida normal, esa de ir a trabajar de lunes a viernes, de esperar que llegue el fin de semana y las vacaciones anuales. Esa vida de la que siempre rehuí ahora es mi realidad. Empiezo por el principio… Durante muchos años, desde que empecé con los viajes a los 24 años mi lema era «no busques un buen trabajo, no sea que lo encuentres» así que me limitaba a tener trabajos de temporada (7 meses al año), trabajos en turismo que no me satisfacían y que no estaban relacionados con mis estudios (Fotografía y Lengua Española) pero que me permitían viajar 4 meses al año y por ende hacer fotos, vivir aventuras, conocer gente interesante y lugares espectaculares. Claro que las temporadas se hacían duras pero tenía su recompensa porque no era «para siempre», no era todo el año, entonces se compensaba porque al irte a viajar 4 meses volvías con las pilas cargadas y con entusiasmo suficiente como para enfrentar otra temporada hasta el próximo viaje.

Juan estaba en la misma situación que yo, ninguna cocina por la que pasaba le satisfacía y en ninguna se quería quedar. Es por eso que en 2015 montamos el Food Truck, de esta forma, al menos Juan, era su propio jefe y teníamos un proyecto común que nos motivaba. Pero como yo nunca deje mi trabajo en los hoteles, mis temporadas eran más intentas todavía (muchos meses sin librar un día). Pero lo dicho, el trabajo era siempre temporal, la aventura nos esperaba al final de cada verano. Es una buena vida y aquí en Mallorca ser temporero es muy común. 

Llegó la pandemia y se cerraron todos los hoteles de la isla con lo cual no tuve trabajo durante un año y medio. Tampoco viajes y con el Food Truck, por suerte,  algún que otro evento, pero vivimos de ahorros (que guardábamos para viajar), dentro de todo teníamos suerte por tener ahorros.

Durante este tiempo aproveché para hacer varios cursos, entre ellos el de navegación, junto con Juan porque vivir en un velero es un sueño que tenemos. En uno de esos cursos conocí a una chica que un dia me envió un mensaje y me dijo: «este trabajo es para ti». Una empresa/start-up que organiza viajes por el mundo buscaba personal. Hice la entrevista y al poco empecé. No podía estar más agradecida, por fin había encontrado un trabajo y encima de algo que me apasionaba: viajes por el mundo. Y no solo eso, sino que al cabo de un tiempo pude ser asignada a la región de Latinoamérica. Un sueño para mi. Además una empresa joven, con gente super interesante de todas partes del mundo, trabajando online… Todo genial. Salvo un problema, un trabajo de todo el año. Nunca había trabajado todo el año, pero también hacia mucho tiempo que no tenia un trabajo apasionante así que estaba enormemente agradecida a la vida. 

Ahora llevo un año y pico, he aprendido muchísimo y he organizado muchos viajes a Latinoamérica y el mundo pero yo no he viajado a ninguno de esos lugares. Mis viajes han sido muy cortos, en realidad han sido vacaciones: ese tiempo que te da la empresa para que recargues pilas y vuelvas con ganas de seguir. No son viajes con solo billete de ida, no son aventuras, nos son un estilo de vida. Son eso, vacaciones, y no es lo mismo. Los que habéis vivido en la ruta sabéis perfectamente de lo que hablo. 

Así que cuando miro atrás pienso, qué bien que lo hice cuando pude, que bien que el trabajo y una carrera nunca fue lo principal para mí. Que bien que los viajes fueron mi prioridad en la vida porque no hay mayor aprendizaje que un gran viaje. Y que bien que junto con Juan pudimos hacer eso durante más de diez años. Hemos hecho grandes viajes, incluso el más largo fue de un año entero: enviamos la moto a Buenos Aires y nos fuimos con ella hasta Nueva York. En otra ocasión compramos una moto en Miami y la bajamos hasta Buenos Aires. Otra vez compramos una furgo en Los Angeles y nos fuimos hasta Guatemala en ella, luego la vendimos a otros viajeros…y así aventura tras aventura. 

Ahora la vida normal sólo me recuerda dos cosas:

«Si la aventura es peligrosa, prueba la rutina, es mortal» 

«Si tu no trabajas por tus sueños, alguien te contratará para que trabajes por los suyos».

Así que de momento sigo con mi vida normal pero me pregunto por cuánto tiempo porque cuando me siento a hablar con Juan siempre terminamos hablando de cuál sería nuestra próxima aventura. La aventura nos llama. 

También entiendo cómo una vez estás atrapado en el sistema, cuesta tanto salir. Mi consejo: no dejéis que el sistema os atrape, VIAJAD YA. Y espero veros en la ruta pronto.

Un abrazo 🙂

 

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2 Comments
  1. Responder

    Miguel

    2 julio, 2023

    Gracias por compartir su experiencia, es importante para mi en este caso que llevo años buscando la manera de salir de viaje, y creo que es comun que cueste tanto desprenderse de una sola vez. pero historias como la tuya motiva a vivir la experiencia y a tomar valor para vivir ese sueño…. mil gracias.

    • Responder

      AmandaC.

      11 julio, 2023

      Hola Miguel! gracias por tu comentario 🙂
      No es fácil salir de la rueda del sistema, las rutinas, la comodidad/seguridad…. pero sin duda merece la pena!! al final todo lo que un viaje te aporta, no te lo da el sistema, ni la seguridad ni la comodidad, ni la rutina…. y si hay que vivir en el sistema pues por lo menos poder vivir fuera de él un tiempo para conocer algo diferente, para cumplir un sueño, porque para volver a estar en el sistema siempre se puede volver y es fácil entrar en la rueda…. un abrazo y mucha suerte!

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Somos Amanda (Mallorca) y Juan (Buenos Aires), nuestro estilo de vida consiste en trabajar en verano y viajar en invierno. Siempre estamos sobre ruedas, ya sea viajando en moto o en furgo o trabajando en Mallorca con nuestro Food Truck. Nos encanta la aventura, el riesgo y emprender nuevos proyectos. Te invitamos a seguirnos en nuestras locuras que empezaron con un loco por las motos y una loca por los viajes.

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