Envío de la moto. Capítulo V. El reencuentro.

Cómo empezar. Después de 5 meses sin saber por qué la moto no venía a España podemos decir que por fin está en casa y de vuelta a la rutina de llevar a Juan al trabajo y el día libre a dar una vuelta. No ha sido fácil y nuestras conclusiones a día de hoy son que la moto no vino antes por tres motivos que juntos han hecho de esto una odisea: -no tener papel de la aduana que confirme la entrada de la moto en USA. Nosotros preguntamos varias veces a los oficiales pero debimos insistir más. Y bueno, ellos deberían ponerse de acuerdo, porque a otro viajero le pasó que al devolver la moto a Reino Unido le pedían el papel de entrada al país, pero este papel tampoco se lo habían hecho. Al parecer no funcionan igual en todas las aduanas aunque sean del mismo país. -No estar nosotros en el momento del envío. No hay que dejar el país antes que la moto. Nosotros habíamos arreglado el envío con la primera empresa y cuando pensamos que estaba organizado, compramos nuestros billetes de avión. Los más baratos claro, pero luego surgieron los problemas y ya nos habíamos ido del país. -Contratar empresas que ante estos problemas no tienen soluciones. Al enviar una moto hay muchas opciones, y para el que no es experto en la materia es difícil decidir una. Nosotros contactamos con varias y probamos tres, con la mala suerte que solo la tercera funcionó. Hubo un momento en que dijimos que si la última empresa seguía con problemas aduanales y no nos la podía traer la dejaríamos en Estado Unidos y volveríamos después del verano con algo de dinero y haríamos el viaje de nuevo hacia el sur. Reconozco, que ese plan nos encantaba y una pequeña parte de nosotros quería que no se pudiera hacer el envío. Pensábamos en volver a hacer el viaje pero mejor preparados, habiendo aprendido mucho, con menos cosas… Pero para entonces estábamos en Diciembre, quedaba todo el año por delante, no sabíamos que hacer con nuestras vidas y Juan quería su moto para arreglarla y usarla  (justo había encontrado un buen trabajo en el centro) así que lo dejamos en manos del destino. Y finalmente nos confirmaron el envío. Se retrasaron con la llegada del container varias veces haciendo que en lugar de llegar en Enero llegara en Febrero y a finales. Sin embargo, no nos pudo ir mejor. A Juan le dieron 5 días libres en el trabajo y yo pude atrasar el comienzo en el mío. Cogimos un avión a Santiago super contentos, no sólo por recuperar la moto sino por tener unos días para viajar por España. ¡Qué alegría! De nuevo esa emoción de ir a un sitio que no conoces, de hacer una pequeña mochila y salir de la rutina. Llegamos a Santiago de noche y como no nos dio tiempo coger el último tren a Vigo buscamos un hotel bonito y barato desde el móvil. El autobús nos había dejado en una plaza principal que no recuerdo el nombre y buscamos algo cerca. Empezamos a caminar en una dirección hacia un hotelito que estaba muy bien de precio. Vamos caminando y vemos una cuantas BMW y Triumph aparcadas, (primero pienso “¡¿las dejan en la calle!? luego recuerdo que ya no estoy viajando por las américas donde nadie deja la moto a la intemperie) nos acercamos a curiosear, están muy equipadas y da gusto verlas. Luego nos damos cuenta de que están en la puerta del hotel que buscábamos, salen los dueños y nos ponemos a charlar, vienen desde Málaga (si no recuerdo mal), les contamos nuestra odisea y les parece haber visto nuestro blog. Muy majos todos. Uno de ellos dice “cuando me toque la lotería haré un viaje así” y me quedo con las ganas de decirle que no espere a ganarla, que venda la moto que tiene (último modelo 1200 adv super equipada y nueva) y con una más barata lo haga….pero no soy nadie para meterme en los sueños de otros. Dejamos la mochila y nos vamos a ver la catedral, le digo a Juan que no me voy de Santiago sin verla, ya estuvimos en Washington y no vimos la Casa Blanca. También nos comemos un pulpo a la gallega y unas cervezas. A la mañana siguiente cogemos el tren a Vigo y al llegar vamos a una tienda de motos donde ya habíamos contactado para que nos guardaran una batería. La compramos y nos vamos como locos al almacén. Resulta que está pegado a la estación de tren así que es súper fácil localizarlo. Nos atiende un chico muy majo y nos dice “pasad, la moto está aquí”. Que alegría por dios!!!! que emoción!!! Íbamos a grabarlo, pero en ese momento no podíamos hacer otra cosa que arrancarle las maderas a la caja, que, por otro lado, la habíamos pagado y nos fastidiaba romperla, si hubiéramos podido la traíamos con nosotros, que servía para otro viaje!! :`( La moto esta libre!!! y nosotros felices!!! está llena de polvo pero está todo, no falta nada, el embalaje lo hicieron muy bien y no había forma de mover o abrir las maletas. Juan destapa la batería, está sulfatada o algo parecido pero en seguida la saca, limpia un poco y pone la nueva. La moto arranca a la primera!! que subidón de adrenalina!! en ese momento nos hubiéramos ido hasta Japón sin bajarnos de la moto (es un viaje que me gustaría hacer). El chico del almacén nos ayuda con todo y sólo nos trae un papel para firmar. Un documento para confirmar que nos llevamos la moto. Demasiado fácil, ¿no hay que pagar nada? ¿no hay que firmar más cosas? ¿discutir con alguien? Demasiado sencillo para ser verdad, pero así fue. Habíamos pagado con antelación los gastos del puerto (unos 300 euros) y el chico nos dijo que nos tomáramos nuestro tiempo y que cuando estuviéramos listos nos podíamos ir. Él siguió con su trabajo. Nos subimos a la moto, fuimos a una gasolinera, llenamos el tanque, lavamos a nuestra querida y con nuestra ropa de moto puesta nos fuimos rumbo a Oporto. Hicimos los 150km que la separan de Vigo parando sólo en los peajes. Pero un momento, resulta que para entrar en Portugal ¡no hay que parar en la frontera a hacer trámites! Se nos hace rarísimo, pero de nuevo recuerdo que ya no estamos por las américas. No sabíamos que se entraba y salía de Portugal a tu antojo. Llegamos a Oporto y la recorremos en moto, que gozada, es preciosa, ¡tiene un encanto! Ahora a buscar alojamiento con aparcamiento, sacamos el móvil, pero mierda, estamos en otro país, no tenemos internet, hay que buscar un McDonalds o un bar con wifi, me queda poca batería, se me apaga, lo enciendo, me pide el pin, ¡mierda no me acuerdo! intento tres veces y me pide el puk que no tengo, así que damos una vuelta buscando hotel con la moto, empezamos a perdernos por las calles, los hoteles solo tienen aparcamiento de pago y cuestan ¡12 euros! Nos empezamos a agobiar y recuerdo esos días viajando en los que nos poníamos de mala leche por no tener batería, o la ruta prevista o el alojamiento localizado, además de cansados, con hambre o con calor. Y no puedo evitar reírme. Es que no aprendemos, somos unos desorganizados. Y como siempre, terminamos yendo al primer sitio que vimos y pagando los 12 euros extra por la moto. Era un hostel el pleno centro y al lado de una cafetería. Paseamos, cenamos y nos vamos a dormir. Al día siguiente iríamos a Madrid parando en Ciudad Rodrigo. Salimos de Portugal y entramos en España como si nada, no hay frontera, no hay líos. Es genial. En Ciudad Rodrigo nos sentamos en la típica terracita de bar de pueblo y nos pedimos las típicas tapas españolas. Que rico todo, así da gusto viajar por España, encima hace un clima perfecto. Nos vamos para Madrid dirección Majadahonda donde nos espera nuestro amigo Pablo Villa, quien hemos conocido a raíz del viaje, un tío majísimo que nos ofrece su casa desde el primer día. Siempre agradecidos contigo Pablo! Pero antes de llegar vemos un cartel que dice Toledo así que como si fuera un desvío de nada nos vamos para allá y aprovechamos para ver a un chico que vendía un cuenta km casi nuevo que Juan hablar visto en internet y nos servía para la moto (desde el accidente de Perú que lo llevábamos roto). Juan ya le había dicho que alomejor íbamos. Pasamos por la presa El Burgalillo y disfrutamos con las curvas. Pero de repente en una de ellas estaba la Guardia Civil, nos paran y nos piden los papeles, no buscan armas ni drogas como en Centroamérica pero tampoco son muy amigables, tampoco muy bordes, son correctos. Seguimos y llegamos a Toledo, hacemos el trámite rápido y nos vamos para casa de Pablo, el problema es que no sabemos llegar, pongo el google maps con el móvil de Juan y nos orientamos pero en una de tantas salidas decía Madrid Badajoz o Madrid Córdoba. No me da tiempo avisar a Juan y entre una cosa y otra no nos da tiempo coger la salida de Bajadoz. Nos vamos para Córdoba, joder! ya era de noche, Pablo esperándonos, hambrientos, cansados. Joder con las autopistas de Madrid, que nosotros vivimos en Mallorca  y sólo hay dos direcciones. En fin, conseguimos llegar como a las 10. Cenamos una tortilla española de Pablo buenísimas y charlamos hasta no poder más. Al día siguiente damos un par de vueltas por Madrid y pasamos por varias tiendas de motos buscando unos guantes de verano nuevos. Nos vamos a casa de Paloma y Chus donde también nos tratan de maravilla, cenamos de lujo y descansamos. Gracias!! sois geniales!! sois mi familia en Madrid!! Queríamos quedar con Polo y con Miquel pero no es posible, justo es semana santa y los madrileños se han ido de la ciudad por unos días. Qué lástima. Al día siguiente nos vamos a Valencia, hay atasco porque es Jueves Santo pero podemos sortearlo. Llegamos por la tarde y paseamos por la Ciudad de las Ciencias hasta que va a salir el ferry a Mallorca. Llegamos a las 6 de la mañana a Palma y nos vamos a casa. Yo me voy a dormir en seguida pero Juan no y cuando me levanto unas horas después descubro que ha quitado las maletas a la moto y se ha ido a dar una vuelta. Lo que pasó con ella en esas horas solo lo saben ellos dos. Ha sido mucho tiempo separados.

Un abrazo amigos!!

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4 pensamientos en “Envío de la moto. Capítulo V. El reencuentro.

  1. Nos alegra mucho que ya tengáis la moto. Al leeros parece que nos conociésemos de siempre, mucha filosofía compartida además de esa F800GS que siempre le añade un poco de sal a la vida jajaja. Un abrazo a los dos de nuestra parte.

  2. Hola, hacía rato que los seguía chicos, desde que pasaron por Colombia. Casualmente leí algo de ustedes, y recomendaban el taller donde ahora llevo a mi chica :-). Así sea un poco tarde, quería escribirles, y decirles que me alegra que hayan regresado finalmente a casa, y los 3 se hayan reunído son problemas. Un abrazo, y esperamos las entregas de los próximos viajes y aventuras.
    Guillermo.

    • Hola Guillermo! Como estas? Gracias por tu mensaje, lastima que no nos conocimos en Bogotá. En ese taller nos arreglaron unos pocos desperfectos que desde Perú veníamos arrastrando jeje

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