Envío del moto. Capítulo III

“La moto no puede salir de Estados Unidos, tendréis que venir a buscarla”

La despachante de aduanas de Nueva York no dejaba de repetirnos esta frase como una histérica. Así que había que seguir tomando decisiones. Como hasta ahora nosotros nos habíamos movido más que nadie haciendo llamadas y mandando emails decidimos seguir así. Y se nos ocurrió una idea. Si la moto no había sido declarada por el agente de la aduana en la frontera de  México-USA podíamos ponernos en contacto con ellos (hoy en día en Google están los teléfonos de cualquier sitio) y explicarles el problema. Ellos habían visto la moto, nos habían preguntado por el viaje, nos habían puesto el sello en nuestro pasaporte y nos habían hecho una foto. Tenía que haber alguna solución, al fin y al cabo todo era un mal entendido, el policía nos dijo que no hacia falta papel de aduana y nos habían dejado entrar en USA. Si realmente fuera una moto robada, ¿cualquiera puede entrar en USA sin que nadie le pida un solo papel de la moto? Es todo muy raro ¿no? Además la moto es española y los papeles lo certifican, la moto sólo quiere volver a casa.

Llamé a la frontera y hablé con el inspector. Le expliqué todo bien y para nuestra sorpresa fue super amable y estaba dispuesto a ayudarnos. Sabíamos de otro viajero que conocimos en el camino al que tampoco le hicieron declaración en la entrada y aun así (también con problemas) pudo llegar su moto a Inglaterra. Recuperamos las esperanzas y el sueño.

El oficial nos hizo mandarle por carta certificada el papel de exportación temporal que nos hicieron al sacarla de España y una declaración jurada explicando que la moto era nuestra y había estado en EEUU de manera temporal y que ahora debía volver a su país de origen. Sin embargo, una vez más, tantas personas involucradas hicieron de algo tan sencillo como mandar y recibir una carta una pesadilla. La carta se mandó desde Madrid hasta la frontera. Las instrucciones eran que dentro de la carta hubiera otro sobre para que el oficial sólo tuviera que firmar la declaración y mandárnosla de nuevo a España y nosotros de nuevo a la aduana de Ny (absurdo). Pues el primer problema fue que el oficial no pudo mandarla porque al no ser cliente de la compañía postal (DHL) había que pedir una recogida (la cual no tenía por qué pagar). Se dice rápido, pero todo esto fue un proceso de llamadas y esperas que duró dos semanas. Finalmente la carta salió. Pero nunca llegó a España ni a Nueva York. (Quizá tendríamos que haber hecho el envío nosotros y no el despachante pero para algo les habíamos pagado y no pensábamos que mandar una carta fuera tan complicado).

Como siempre, Pablo no nos explicaba nada y nosotros no entendíamos por qué la carta no llegaba. Nunca nos habló mal pero siempre tuvimos la sensación de que no sabía lo que tenia que hacer en estos casos y de que no nos contaba todo. Por eso nosotros teníamos que indagar por nuestra cuenta y no quedarnos de brazos cruzados.. Y así indagando llamamos a DHL América y le explicamos a la telefonista que estábamos esperando una carta. Esta no iba a nuestro nombre pero al poder darle el código postal de origen y destino de la carta (averiguando en Google otra vez) sólo había un envío con esas características y nos dijo que la carta estaba retenida en Cincinatti.

Retenida???? por qué??? ya no sabíamos si esto era real o estábamos flipando! Imaginaos nuestra cara. No pudimos evitar reírnos (por no llorar yo creo). El sobre estaba retenido porque iba a nombre de una persona que estaba en una lista. Ya empezamos a pensar que se trataba de un delincuente, que el policía era un corrupto o que se había organizado una trama para robarnos la moto. La falta de información y nuestra desesperación nos hizo pensar de todo y por supuesto no volver a dormir bien. No nos quedó claro si la persona bajo sospecha era el destinatario o el remitente, tampoco nos quedó claro por qué estaba en una lista. Pero algo “olía mal” si un simple sobre con un documento era retenido por las autoridades.

Volvimos a llamar a la frontera pero el oficial nunca estuvo para ponerse. No pudimos volver a hablar con él. Por un momento pensamos que lo habían despedido por querer ayudarnos, o que él ya no quería saber nada de nosotros porque les estábamos metiendo en un lío. Así que dejamos de insistir y dar por perdida la única opción que nos quedaba.

Había que seguir tomando decisiones porque esperar esa carta retenida era absurdo y desde DHL no nos podían garantizar tiempos de espera porque ya no dependía de ellos sino de la aduana de correos. Pablo también nos dijo que buscáramos otras opciones y nos devolvió el dinero. Dijo que si la carta llegaba en los próximos días se pondría en contacto con nosotros, pero no hemos vuelto a saber nada.

Hemos tenido que seguir buscando soluciones asi que tenemos más para contaros.

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