Envío de la moto. Capítulo II

Este capítulo del envío de la moto es de película de terror así que no sabemos como explicar bien todo lo sucedido de manera clara. Después del bajón con IContainers sentíamos que debíamos tomar una decisión drástica sin pensar en el dinero ni en  nada. Había que recuperar la moto cuanto antes. No podía quedarse en Nueva York en el almacén de un desconocido y sin saber si le “meterían mano o no”, hay que recordar que en la caja de madera habíamos dejado los cascos, tienda y sacos de dormir entre otras cosas. Así que llamamos a una empresa que manda las motos en avión y que ya ha mandado muchas motos de otros viajeros. Una empresa en la que confían muchas personas y que ha hecho muchos envíos, MotorbikeCargo. Es cara, pero en ese momento necesitábamos soluciones. Hablamos con el encargado y nos dijo “no os preocupéis, esto es un trámite muy sencillo, en tres días tenéis la moto en Madrid”. Ese día volvimos a respirar y a dormir tranquilos. Estábamos contentos, la moto vendría pronto. Le mandamos por mail la documentación, el dinero (2000 euros) y la dirección del almacén donde estaba la moto. Y nos dijo que al día siguiente la recogerían, así que avisé al dueño del almacén, quien ya tenía la moto embalada y lista para salir (hay que hacer un papel que se llama Dangerous Goods Exportation donde certifica que la moto es mercancía peligrosa pero que está embalada y preparada para viajar, es decir, sin gasolina y poco aceite). Sentimos que esta empresa sabía lo que hacía, no sólo por la forma de hablar muy segura con la que lo hacía el tipo sino por todos los viajeros que la habían usado antes. Sin embargo, pasaron tres y cuatro días y no sólo no venía la moto sino que ni siquiera la habían ido a buscar. Cada día me ponía en contacto con Ilan (quien la embaló y la guardaba) y con el tío de la nueva empresa pero cada uno me daba una versión distinta. Empezamos a dudar de los dos y los nervios se volvieron a apoderar de nosotros. Volvimos a la obsesión de mirar el mail a cada rato y el teléfono esperando una llamada. Uno nos decía que habían ido a por la moto y el otro que no había ido nadie. Al final resultó que nadie fue a buscarla. Ilan en un momento nos vio tan decepcionados que nos dijo ” chicos, voy a ayudaros. Creo que alguien no está haciendo bien su trabajo”. Y nos hizo un par repreguntas para indagar.

Había demasiadas personas involucradas en el envío de la moto porque en España estaba Pablo, el encargado y quien daba órdenes a alguien más, y en Nueva York había otro grupo de despachantes de aduanas con los que Pablo trabajaba. Y luego Ilan, quien no entendía por qué nadie iba a recoger esa moto después de ya un mes. La moto no se iba al aeropuerto y nadie nos decía por qué. Pablo nos daba largas, no nos contestaba el teléfono y cuando lo hacía nos contaba la misma historia. Al final optamos por hablarle a través de whatsap así no teníamos que escuchar más rollos. Al parecer la despachante de NY estaba poniendo pegas. Le pedí a Pablo el número de ella y pude hablar. Resultó ser una reverenda estúpida que no dejaba de decirme que esa moto no podía volver a España y que fuéramos a buscarla, hasta que al final me colgó el teléfono. Os imagináis nuestra locura al ver que el trámite de la moto estaba en manos de esa estúpida. Estábamos histéricos y ya empezábamos a pensar en la idea de ir a NY a buscarla y hacer el papeleo nosotros. A pesar del enfado, esta mujer nos dijo algo claro que hasta ahora nadie nos había dicho “la moto no fue declarada en aduana de la frontera”. Teníamos que volver para hacer el trámite, es decir, sacar la moto de USA y volver a meterla esta vez declarándola. No importó que le explicásemos de mil maneras que la policía nos dijo que no hacía falta declararla, literalmente nos dijeron “si la moto es española y vuelve con vosotros no tendréis problemas”. A lo que le dijimos “señor agente en las 19 fronteras anteriores nos han hecho un papel en la entrada de cada país ¿por qué en este no?”, “si la moto sale de USA con vosotros no hay problema”, fue su respuesta.

Pero sí lo había, a pesar de haber dejado la moto lista para enviar, nosotros salimos del país por avión antes que ella, con lo cual eso era como abandonarla y dejarla sin dueño en un país extranjero. Dios, que mal suena esto y que mal nos sentimos en ese momento…

Pablo nos prometió traer la moto y nos dijo que había que actuar con cuidado por que si la aduana notaba que había movimientos raros con este trámite la pondrían en una especie de lista negra y si la retenían no podríamos sacarla más…

Aunque estábamos nerviosos, también estábamos cabreados porque el problema lo descubrimos de casualidad al hablar con la despachante de NY, MotorbikeCargo no nos lo dijo antes. Pero por otro lado, por fin sabíamos cual era el problema así que podíamos buscar una solución.

La segunda parte de esta segunda parte es aun más surrealista…la escribiremos cuantos antes.

Saludos!

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