Chile sur

Nuestros pasos por Chile siempre son breves pero intensos. La primera vez fue una excursión desde Junín para renovar el visado y ya cuento los problemas en otro post. La segunda fue en Coyaique para recorrer parte de la carretera austral. No pudimos hacer todo lo que nos hubiese gustado porque la rueda trasera estaba en su límite. Como cuento en otro post, la goma se fundió en el recorrido a El Calafate así que la subida que iba a ser por Chile desde Chile Chico pasó a ser por Argentina y en modo rápido.

Aun así fuimos desde Coyaique hasta Futaleufú. Cuando entramos en Chile desde Argentina cambió todo el paisaje. La carretera era de asfalto, pero había esa llovizna característica del sur de Chile, y el recorrido pasó a ser muy estrecho. Así es Chile, muy estrecho. Ya no había kilómetros de tierra alrededor nuestro sino una fina ruta que iba abriéndose paso como podía entre las montañas. A ratos parecíamos estar en la selva. De hecho hasta hace poco esa zona del país era intransitable, había que pasar por mar entre los fiordos de una región a otra. Chile es un país curioso. Tan largo y tan fino. Pasa del desierto al hielo. Y la naturaleza hostil mantiene a los chilenos más de una vez en alerta. Es más la gente nos decía “en más o menos dos semanas se viene un terremoto grande”. Y así fue, pero en el norte. Nunca se sabe qué terremoto va a venir, qué volcán va a erupcionar… Hay islas con menos de mil habitantes en los que llueve unos 200 días al año y hay zonas en las que tienen que recoger agua de las nubes con un media sombra porque nunca llueve.

En Santiago la conducción te vuelve loco, sobre todo si no conoces la ciudad. Si te pasas una salida y entras en un túnel la has cagado porque sales del otro lado de la montaña y casi no puedes ni volver. Lo más fuerte es que cuando entras en uno, que son larguísimos y te da tiempo a pensar “si ahora hay un terremoto justo aquí no lo cuento más”, al salir puede que haya cambiado el clima y te encuentres en medio de una fría y espesa neblina. Si vas lento te pitan, si vas rápido te multan. Si cuando el semáforo se ha puesto en verde no estas ya arrancando te matan a pitidos. Por suerte, a pesar de todo, la gente es súper amable, te ayudan con las indicaciones, y te dejan su teléfono móvil si lo necesitas (nos pasó).

Nuestra próxima entrada en Chile seguramente sea en el desierto de Atacama si no hay más problemas con los terremotos. Así que hasta entonces os dejamos las fotos del sur:

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